eldiario.es

Periodismo a pesar de todo

Una escuela para debatir

Un momento de la Escuela de Septiembre de 2013. / Som Energia

Hace tres años la cooperativa de energías renovables Som Energia decidió que los socios necesitaban un espacio para debatir,  sobre todo conocerse cara a cara, más allá de los temas, siempre cerrados, que se podían hablar en las asambleas. Así nació la Escuela de Septiembre, que el próximo mes celebrará su tercera edición y que por primera vez sale de Cataluña, donde tiene su sede social esta cooperativa, que produce y comercializa energía eléctrica en todo el país. La cita para esta ocasión será Valencia.

“Es un espacio donde podemos debatir con más tiempo y sin los temas tan acotados que llevamos a las asambleas”, señala Marc Roselló, del equipo técnico. Las jornadas, que se celebrarán durante todo el fin de semana del 19 al 21 de septiembre, son el momento, afirma, para “informarnos y encontrarnos cara a cara los socios”. La entidad, que nació hace cuatro años, tiene ya más de 15.600 cooperativistas. El 60% está en Cataluña pero el número va creciendo por todo el país y ahora en comunidades como Madrid, Comunidad Valenciana, Baleares, Aragón y Navarra se concentran la gran mayoría del resto de socios. La última asamblea, celebrada el pasado julio, se retransmitió en directo en 14 sedes, por lo que la Escuela de Septiembre es la oportunidad para conocer en persona a todos esos socios que se ven solo a través de la tecnología.

Roselló explica que para esta edición han centrado las jornadas en tres espacios: nuevas oportunidades para la cooperativa, formación y trabajo. En el primero de ellos tratarán precisamente esos temas que surgen en las asambleas y que por falta de tiempo no acaban de hablarse todos los detalles. “Debatiremos sobre PowerShare y aprovecharemos para contarlo bien”, explica Roselló, quien señala que se trata de una forma de poder invertir en proyectos de renovables con un retorno energético. La diferencia con lo que vienen haciendo hasta ahora es que el retorno es económico -en torno a un 3% sobre las aportaciones de los cooperativistas- y con el PowerShare ese retorno vendría en forma de energía que repercutiría en la factura y en los propios presupuestos de la cooperativa, una entidad sin ánimo de lucro, por lo que todos los beneficios se invierten en Som Energia.

Seguir leyendo »

Materias primas naturales y éticas

Juan David Escobar y Alicia Carpio hablan con productores peruanos. / Q'omer

La experiencia en desarrollo rural, producción agraria y biocomercio de Juan David Escobar y los proyectos de cooperación al desarrollo en los que trabajó Alicia Carpio les dieron la clave para iniciar Q'omer, una empresa que ofrece materias primas para elaborar productos naturales que mejoran el bienestar al mismo tiempo que promueve la sostenibilidad económica, social y medioambiental en toda la cadena productiva.

La empresa trabaja fundamentalmente con productores de la Amazonía y los andes peruanos, “unas zonas que ya conocíamos pues habíamos estado allí varios años viviendo”, señala Carpio, quien apunta los dos pilares clave de la empresa: la biotecnología y el biocomercio. Respecto a la primera, precisamente la aplican para “buscar y aprovechar las propiedades nutricionales y funcionales de las materias primas” extraídas en origen. “Los productos nativos tienen cualidades específicas, como antioxidantes, muchos son ricos en proteínas, minerales o vitaminas, y sobre todo algunos son muy desconocidos en España”, explica Carpio, responsable del área social. Habla por ejemplo de la maca, un tubérculo de la zona andina que, explica, tiene propiedades energizantes y está indicado para mejorar la fertilidad masculina.

“La idea es poder aprovechar todas esas cualidades saludables y mejorar el bienestar de forma natural”, señala Carpio. Para ello Q'omer localiza la materia prima y estudia el compuesto para saber “cómo funciona y se lo proveemos a una empresa que será la que elabore el producto final”, señala Carpio. Ese producto final puede ser desde un cosmético, un aceite corporal, un alimento o una bebida, o por ejemplo un suplemento dietético.

Seguir leyendo »

De mercado social a cooperativa

Chapas del Mercado Social de Madrid. / Feriamadrid

El Mercado Social de Madrid se transformará antes de que acabe el año en una cooperativa. Así lo decidió el pasado junio la asamblea de socios, que reúne tanto a proveedores como consumidores. Hasta ahora el mercado, que ofrece productos y servicios bajo criterios éticos, sostenibles, ecológicos y solidarios, venía funcionando como una asociación impulsada por la Red de Economía Alternativa y Solidaria y lo que se pretende a partir de ahora es dar una mayor cobertura jurídica a todas las actividades que se desarrollan y afianzar sobre unos estatutos a los futuros cooperativistas, como explica Fernando Sabín, proveedor y consumidor del mercado.

La cooperativa nos prepara para escalar tanto en volumen de consumidores como de proveedores”, afirma Sabín, quien explica que el Mercado Social de Madrid está formado ahora por unas 100 entidades, que ofrecen todo tipo de servicios. Se pueden encontrar desde productos para la jardinería, electrodomésticos, ropa o comida y bebida, a servicios de mensajería, informática, banca ética, prevención de riesgos laborales o enseñanza de idiomas.

La cooperativa será de tipo integral o mixta, una figura, según señala Sabín, poco habitual en España pero que permite agrupar a dos tipos de cooperativistas: proveedores y consumidores. Los primeros aportarán un capital social de 100 euros y luego pagarán una cuota anual, que variará en función del tipo de empresa, y que rondará los 150 euros. Los socios consumidores aportarán una cantidad inicial de 50 euros -que podrán pagar en tres meses- y posteriormente tendrán una cuota anual de 20 euros. De este importe anual, la mitad será canjeable en Boniatos -cada Boniato equivale a un euro- la moneda social del mercado de Madrid.

Seguir leyendo »

Pintando con cabeza

Uno de los murales realizados por la cooperativa con la mujer que identifica a la entidad. / Cestola na Cachola

“Economía social desde la pintura” es el lema de Cestola na Cachola -la cesta en la cabeza en castellano- , una cooperativa gallega que precisamente quiere difundir los valores de esa otra economía y del consumo responsable a través de lo que mejor saben hacer, que es pintar. “Somos tres personas que nos conocíamos desde hace tiempo y decidimos iniciar un proyecto de autoempleo acorde con nuestra filosofía de trabajo”, explica Raquel Doallo, quien junto a Xoana Almar y Miguel Peralta, inició hace un año esta cooperativa de trabajo asociado.

Tnían claro que esa filosofía de trabajo debía ser una cooperativa, donde la gestión se hiciera de manera democrática, con independencia del capital y trabajo aportado por cada uno, y que sobre todo, fuera una entidad sin ánimo de lucro. “Esto no quiere decir que trabajemos de manera gratuita, sino que lo que queremos es crear un puesto de trabajo con un sueldo digno, cubrir todos los costes laborales que ello implica y que luego, cuando haya beneficios, se reviertan todos en la empresa”, explica Doallo.

Los trabajos que realizan tienen que ver fundamentalmente con la pintura. Almar y Peralta llevaban tiempo dedicándose a la ilustración y el muralismo y decidieron seguir por ese camino, que además les gustaba y lo hacían bien. Doallo venía de la cooperación internacional y había trabajado en AERESS, la Asociación Española de Recuperadores de la Economía Social y Solidaria. “Queríamos conjugar la parte artística con la social y darle a todo un impulso más global”, señala Doallo. Por ello entre los servicios que ofrecen está la ilustración de cuentos o la realización de murales por encargo. “La idea es la recuperación de espacios para el público”, señala la cooperativista. En el año que llevan funcionando han realizado murales en bares y restaurantes, pero también en institutos o parques infantiles.

Seguir leyendo »

El mercado ético 'online'

La plataforma funciona como un mercado 'online'.

Comprar a golpe de un solo clic ropa, calzado, comida, cosmética, complementos, utensilios o decoración para la casa que han sido producidos de manera ecológica, que son responsables con el medio ambiente, los trabajadores que los han elaborado han recibido salarios justos y en su producción no se ha empleado mano de obra infantil. Todo ello es posible a través del mercado online FairChanges, una página web donde se puede comprar y vender una amplia oferta de productos que apuestan por el consumo local, sostenible, justo, ético y sin intermediarios.

“Queremos proporcionar una alternativa más responsable con las personas y el planeta y que el importe de las transacciones llegue de forma directa y transparente a los productores”, explica Cristina Palacios, creadora e impulsora del proyecto. Esta ingeniera técnica de diseño industrial comenzó a pergeñar la idea hace más de dos años y finalmente en diciembre del año pasado comenzó a funcionar la plataforma. En estos casi nueve meses ya hay registrados más de 150 productores -que ofertan 750 productos- y cerca de 2.000 usuarios.

La página está dirigida tanto a vendedores como compradores ya que es una suerte de mercado online. Los productores pueden registrarse y abrir su tienda en la plataforma, que ellos mismos pueden gestionar, y ofrecer sus productos o creaciones. El único requisito es que los productos cumplan criterios ecológicos, de comercio justo o local, que integren a colectivos en riesgos de exclusión social o que respeten los derechos humanos. “Algunos certifican sus productos con sellos oficiales, otras veces nos guiamos por su pertenencia redes de economía social o mercados sociales y otras veces les pedimos que las entidades con las que trabajan avalen con una carta su forma de trabajar”, señala Palacios.

Seguir leyendo »

El 'Barco Luna' de Gracia

Interior de la juguetería. /Bateau Lune

Él venía del mundo del turismo, ella de la logística empresarial. Trabajar una temporada en el parque temático de Disneyland París les dio la clave para saber que disfrutaban trabajando de cara a un público infantil. Poder pasar más tiempo con su hijas y comprarles juguetes clásicos, educativos, que en España eran prácticamente imposibles de encontrar, terminó por darles el impulso para abrir Bateau Lune -Barco Luna en castellano-.

“Cuando traíamos juguetes para las niñas de Francia o Bélgica, muchos amigos nos preguntaban dónde los habíamos comprado y casi sobre la marcha fuimos decidiendo cómo abrir la tienda”, explica Ana Rosiñol, dueña junto a su marido, Fabian Cardinal, de esta juguetería que ya ha cumplido 11 años como referente del juguete clásico “y de toda la vida”, no solo en su barrio, Gracia, sino en toda la ciudad, Barcelona. “A la hora de elegir los juguetes tenemos mucho en cuenta las personas que están detrás, que sea un producto local, hecho en el taller, de manera artesanal, o que no sea tóxico, que sea ecológico, o que sea educativo”, cuenta Rosiñol, quien sobre todo, subraya, también intentan que el diseño sea bonito, tanto para pequeños como para mayores.

Ya desde la puerta un Pinocho de madera da un idea de lo que puede haber en el interior. Desde juegos de mesa para toda la familia, hasta marionetas, muñecos de trapo o juegos de construcciones de madera. “Aunque sin duda lo que más seguimos vendiendo son las peonzas de madera y los juego de pompas de jabón”, explica la responsable de la tienda, donde también se puede comprar online. Pero además, Bateau Lune se ha convertido en una referencia de actividades lúdicas infantiles y gratuitas en la zona. “Las niñas siempre estaban jugando a la puerta y pensamos en ampliar el abanico y organizar actividades para todo el barrio”, dice. A los cinco años de estar abiertos, la lista de espera para participar era casi imposible de manejar y optaron por organizar actividades sin cupo en la misma plaza donde está la tienda. “Hay gente que se acerca y nos ofrece organizar alguna actividad y es una forma de colaboración más, para ellos es una manera de darse a conocerse, y para nosotros es ofrecer algo más al barrio”, explica.

Seguir leyendo »

La cooperativa de la Cultura

Smart Ibérica es una cooperativa de gestión de proyectos culturales y artísticos. / EFE

“La intermitencia no es sinónimo de precariedad”. Bajo este principio se presenta Smart Ibérica, una cooperativa sin ánimo de lucro que actúa como una estructura paraguas para los profesionales del ámbito de la cultura que realicen trabajos de forma continua o intermitente. Así por ejemplo, al ser socio, la entidad ofrece servicios mutualizados, asesoramiento o seguros comunes, y sobre todo, permite estar dado de alta en el Régimen General de la Seguridad Social por los días que se realiza el trabajo. “Es una ventaja frente al de Autónomos, que aunque se trabaje tres días hay que pagar un mes entero de cotización a la Seguridad Social”, explica Luis Jiménez, cooperativista y asesor en la oficina de Madrid.

Se trata de una cooperativa de Impulso Empresarial, una figura que solo contempla la legislación andaluza y por ello la sede social está en Málaga, aunque la entidad funciona en toda España. Está formada por dos tipos de socios, los de estructura, que son los que se encargan de realizar todo el trabajo administrativo y de asesoramiento laboral, y luego están los socios usuarios que son los profesionales del ámbito de la cultura que realizan su trabajo por cuenta propia.

Al entrar en la entidad, cada socio aporta un capital social de 150 euros -que se puede pagar en tres años-. Si deja la cooperativa el dinero se devuelve a lo largo del año siguiente. Y luego Smart Ibérica se autofinancia con un porcentaje de los contratos y facturas emitidas por los socios con sus trabajos. Es decir, de cada contrato o factura la cooperativa recibe el 7,5%. De esta cantidad, el 5,5% se destina al mantenimiento y mejora de la entidad, y el otro 2% va destinado a lo que denominan Fondo de Garantía Social. Gracias a este fondo las personas socias pueden cobrar por sus trabajos de forma total o parcial al mes de haberlos realizado, en caso de que la empresa o persona que debe realizar el pago se retrase más de ese tiempo, y cuando la cantidad a cobrar no exceda del doble del mínimo interprofesional.

Seguir leyendo »

Un mapa sostenible

La Fábrica del Sol, uno de los equipamientos de educación ambiental que aparencen en el mapa. / Mapa Barcelona + Sostenible

Un mapa que señala, que cuenta y que da información sobre todas las actividades e iniciativas que tienen que ver con la sostenibilidad en Barcelona. Así es Mapa Barcelona + Sostenible, una iniciativa que se va llenando cada día con las aportaciones de entidades, instituciones, empresas y la propia ciudadanía. “En nuestro caso, la iniciativa surgió de la necesidad porque en unos talleres que hicimos con los vecinos se planteó la idea de hacer una rutas verdes sobre comercio sostenible”, explica Jenifer Coronado, de la asociación Espai Ambiental, una de las entidades que colabora en el proyecto.

Vieron que había ya una iniciativa en marcha con entidades como la Sociedad Catalana de Educación Ambiental y el Centro de Investigación e Información en Consumo y en la que también participaba el Ayuntamiento de Barcelona y se unieron a esta suerte de mapa colaborativo. “ Cada asociación se ocupaba de temáticas diferentes”, señala Coronado. Así, ellos se centraron en los comercios, otros en los residuos, otros en los paseos verdes, otros en la movilidad y accesibilidad.

Pero además de las entidades, lo que diferencia este mapa de otras iniciativas parecidas es que son los propios vecinos los que pueden ir construyendo todas las ofertas o recomendaciones que tengan que ver con la sostenibilidad, el consumo responsable, las rutas verdes y todas las actividades que favorezcan el cuidado del medio ambiente, como se subraya en la propia página. Los puntos que se van incluyendo pueden elegirse de manera colectiva, a través de talleres vecinales en los que se decide qué puntos o no incluir, o de forma individual. Entonces, al registrarse, cada persona puede subir a la página fotos, información sobre un punto de interés o añadir datos sobre servicios o recorridos ya incluidos.

Seguir leyendo »

Buceo sostenible y solidario

La asociación quiere promover un turismo sostenible y responsable. / Solidive

Desde hacía varios años, Álvaro Sánchez, vinculado al mundo de la banca, dedicaba sus veranos a trabajar en proyectos de cooperación al desarrollo en diferentes países. En uno de ellos, en Nicaragua, un día le llamó la atención cómo los turistas extranjeros hacían buceo perfectamente equipados y al otro lado, los pescadores locales se lanzaban al agua a pleno pulmón para tratar de pescar las langostas que luego se comerían los mismos turistas. “El negocio del buceo en los países empobrecidos siempre está en manos de grandes hoteles o extranjeros, pero repercute poco en la población local”, explica.

Empezó a investigar cómo podía cambiar esa tendencia y hace dos años abandonó su trabajo y decidió fundar Solidive, una asociación si ánimo de lucro cuyo principal objetivo es contribuir al desarrollo de comunidades empobrecidas a través de centros de buceo y turismo sostenible basados en la economía social. “Lo que queremos es crear empleos estables, que favorezcan el acceso a las mujeres y que los beneficios se reviertan en la propia comunidad”, señala el fundador de la entidad. Decidieron que los primeros proyectos estarían en República Dominicana, “porque necesitábamos que hubiera un mínimo de desarrollo turístico, pero a la vez es un país con unas bolsas de pobreza muy grandes y donde la brecha entre ricos y pobres es inmensa”, afirma.

Allí comenzaron a trabajar con una fundación local que gestiona un hotel que promueve el turismo sostenible y “poco a poco” van avanzando en el proyecto. Aún no está operativo del todo pero están formando a población de la zona para que puedan ser guías subacuáticos. También trabajan en la creación de paquetes turísticos responsables para realizar actividades de montaña, barrancos, senderismo, y siempre de la mano de productores y población local.

Seguir leyendo »

'Truequear' para la vuelta al cole

La página permite el intercambio gratuito de libros de texto. / EFE

La vuelta al 'cole' está a la vuelta de la esquina y muchas familias estarán haciendo ya las cuentas de lo que les costará adquirir libros y material nuevo. Para los que quieran ahorrarse un dinero o dar otro uso a un material casi nuevo que sus hijos no volverán a utilizar pueden darse de alta en Truequebook, una página web que permite el intercambio gratuito de todo tipo de material escolar.

“Está página web surge de una necesidad real. Todos los años nos encontrábamos con la realidad absurda de comprar libros y material nuevo cuando sabíamos que había madres y padres que tenían ese material y que no lo iban a usar”, explica Nuria Marin, creadora y administradora de la página. En el colegio al que asisten sus tres hijos, de 14, 11 y 9 años, no existe un sistema de intercambio de libros como sí tienen algunos centros, y que habitualmente ponen en macha las Asociaciones de Madres y Padres (Ampas). Por lo que se puso manos a la obra y decidió montar la web.

Ella vive en Madrid pero la página funciona en toda España. Quien quiera hacer intercambios tan solo tiene que darse de alta y empezar a “truequear”. La página permite hacer una búsqueda por colegios y crear en torno a ellos una “comunidad” de intercambio. También facilita búsquedas en función del material que los usuarios van colgando en la página web.

Seguir leyendo »

sobre este blog

Inspira es un blog sobre emprendimiento social, un canal de proyectos que generan un valor añadido para la comunidad en la que se desenvuelven. Personas, ideas y apoyos.

Inspira es un blog patrocinado por Momentum Project.

http://www.eldiario.es/politica/Momentum-Project_EDIIMA20121022_0273_1.jpg

Puedes escribirnos a inspira@eldiario.es

- PUBLICIDAD -
- PUBLICIDAD -
- PUBLICIDAD -
- PUBLICIDAD -
- PUBLICIDAD -