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Podemos y el mando

Podemos sale reforzado de otra pirueta: convocar una manifestación a favor de un partido en plena crisis de representación

El 31-E es la primera movilización tan multitudinaria en Madrid desde las elecciones europeas
 

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El Samur atiende a 21 personas en la marcha de Podemos en Madrid

(EFE)

El 25 de mayo de 2014 terminó el ciclo de movilizaciones en España que había empezado el 15 de mayo de 2011. Los resultados electorales de Podemos en las elecciones europeas que se celebraron ese día cerraron una fase y abrieron otra. El  centro de gravedad de la política dejaba de estar en la sociedad civil o en grupos ciudadanos para volver al terreno de juego de los partidos.

Desde las elecciones europeas, no ha habido en Madrid ni una sola manifestación masiva que evocara al 15-M, a las huelgas generales o a las mareas. Solo puede ser comparable la concentración contra la monarquía realizada después de la abdidación del rey, y precisamente apenas una semana después de las elecciones europeas. Aquella manifestación fue secundada por líderes de Podemos, pero a última hora se descolgaron formalmente de la convocatoria y conservaron un perfil bajo durante la marcha. Desde el primer minuto, el núcleo de Pablo Iglesias eligió evitar las batallas de la izquierda que no eran hegemónicas y concentrar su discurso en "la casta".

Y ya está. También las manifestaciones más modestas se han reducido. De 2013 a 2014, en concreto, en Madrid se han convocado un 30% menos de concentraciones. Después de cuatro años de movilizaciones, y con el regusto de las 'Marchas de la Dignidad' del 22 de marzo de 2014 sobre la mesa, los exitosos resultados de Podemos en mayo pulsaron el botón de pausa en la calle. Hasta este sábado.

En la fase 15-M el protagonismo de las movilizaciones recaía sobre la multitud anónima. ¿Quiere usted convocar una manifestación? Vale, pero no lo haga en nombre de ningún partido, ningún sindicato, sino como grupo de individuos conectados. Y si ve un titular el uso de la pasiva refleja -"Se convoca una manifestación contra...."- puede usted darse un aplauso: acaba de conseguir más afluencia.

Podemos ha hecho exactamente lo contrario. No ha impulsado con grupos ciudadanos con los que quiere confluir una "manifestación ciudadana", no; no ha convocado siquiera una concentración "contra la casta", que les habría funcionado igualmente y sin duda establece una conexión de apoyo directo con ellos. Tampoco ha elegido su aniversario o alguna fecha políticamente simbólica. Nada de eso. Podemos ha convocado una manifestación "en apoyo a Podemos" de la manera más explícita posible: "Queremos saber qué gente quiere hoy apostar por el proyecto de Podemos". Una demostración de fuerza.

Ni una manifestación multitudinaria como la de este sábado en Madrid puede estar a la altura de esa expectativa. Cualquier cifra de asistentes que pensemos podría ser usada en contra de Podemos, para delimitar su fuerza. Es algo sobre lo que los propios miembros del partido estaban algo preocupados y quizá es por lo que añadieron el sempiterno "por el cambio" en el eslogan de la marcha. Y, sin embargo, la sensación consensuada por casi cualquiera que no les mire con inquina es que la concentración les ha salido bien.

La verdadera demostración de fuerza de Podemos es haber convocado una manifestación a su favor, sin mensaje claro, sin una causa concreta por la que concentrarse, sin enemigo, sin fecha simbólica, sino pura y llanamente una manifestación a favor de un partido político, y haber conseguido el respaldo equivalente a la de una gran movilización social.

Obviamente, las razones por las que la gente acudía a la manifestación van mucho más allá que mostrar su apoyo a Podemos. Y, del otro lado, también es cierto que la concentración no ha sido tan desbordante como por ejemplo la de las Marchas de la Dignidad del 22-M. Pero en esta nueva era que empezó con las elecciones europeas, en este nuevo juego entre partidos, Podemos tiene el mando de la tele, tiene el mando del debate ideológico de la izquierda y ahora ha demostrado que tiene el mando de la calle. Solo les queda darle al fast-forward.

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