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REGIÓN DE MURCIA

De conversos y traidores

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El nacimiento de España, mal que le pese a muchos, es el origen de la unidad religiosa promulgada y perseguida por Isabel de Castilla sobre todo. No es españolismo, es historia. Como en todo fenómeno de unificación, la persecución de los judíos y de los musulmanes derivó en una fiebre de conversos que, en toda lógica, querían seguir viviendo en paz con ellos mismos y con sus familias en la tierra de sus antepasados. Los que se marcharon o siguieron luchando por preservar sus creencias, murieron o se exiliaron, evitando la conversión. Fueron valientes o, simplemente, murieron.

Las conversiones del siglo XV empezaron mucho antes de los Reyes Católicos, que utilizaron a la Inquisición (desde 1478) y el fervor de los ya conversos, que como siempre ocurre, actuaron de delatores de los que siguen profesando la religión judía.

No me he vuelto loco ni quiero dar lecciones de historia a nadie, pero quiero hablar de conversos refiriéndome al panorama político actual. Los nuevos partidos políticos, ¿de qué personas se están nutriendo? ¿Cuántos conversos hay en ellos? Si llamamos conversos a todos los que han cambiado de carnet político, ¿Cuántos rostros de Podemos vienen de PSOE, IU, UPyD? ¿Y los de Ciudadanos?

El problema principal de España es la debilidad de las instituciones

Si los modelos y mensajes de PSOE y de PP son cada vez menos creíbles por la corrupción dentro de sus filas, y por la poca contundencia en echar a los corruptos y pedir perdón a los españoles, la aparición de muevas siglas puede llevar a este país a tener nuevas siglas con traidores que cambiaron de bando. Imaginen que estamos en noviembre de 2015, tras las elecciones nacionales. Puede ocurrir que tengamos candidatos presidenciables y más de 200 diputados, salidos de conversos huidos de PP, PSOE e IU. De ser así, el nivel intelectual medio de nuestro parlamento seguirá cayendo.

El problema principal de España es la debilidad de las instituciones. La Casa Real, La (In)Justicia, El Parlamento, Las Comunidades Autónomas. El día que este país desentierre a Montesquieu, siguiendo con la frase de Alfonso Guerra, posiblemente tengamos democracia. Desde la Moncloa nadie ha querido despolitizar la justicia, porque todos han tenido la tentación de evitar en muchos casos la imputación de muchos de los de sus filas. Rajoy tenía en su programa despolitizar el Tribunal Supremo y el Constitucional, pero no ha cumplido. Sin una justicia libre de presiones políticas, todo lo demás está manchado.

La despolitización de la Justicia debe ser seguido por dejar al 99% de los políticos sin el blindaje del aforamiento. La España de 1978, posiblemente necesitaba que los políticos salidos de la joven Democracia española protegiera a unos alcaldes, concejales y parlamentarios de la tentación de muchos de judicializar la política. Hoy, si queremos parecernos más a Dinamarca que a Italia o Grecia, el aforamiento es el blindaje de unos políticos mediocres, incapaces de cumplir la Ley de Contratos del Sector Público o las propias leyes aprobadas por ellos. Sin esto, repetiremos la triste historia reciente, para nuestra desgracia.

La irrupción de nuevos partidos políticos en España es el síntoma de que España necesita grandes cambios: Listas abiertas, partidos más democráticos, posiblemente reducir algunos sueldos y posiblemente subir otros, eliminar las prebendas de los cargos públicos (gastos de representación, coche oficial)... Afortunadamente, parece que estamos en ello.

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