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'Convivir Sin Racismo' denuncia malos tratos en el CIE de Murcia

Convivir Sin Racismo ha denunciado la situación de los internados en el CIE de Murcia

María José Alarcón

Murcia —

El caso de la agresión denunciada por Convivir Sin Racismo se encuentra ahora en el Juzgado de Control y de Vigilancia del CIE, gracias al testimonio que la víctima facilitó a dicha ONG. En concreto, la víctima relató que recibió “insultos” por parte de los agentes porque no conocía el idioma español, y al recriminarles el maltrato verbal, “le agredieron”.

En general, los internos relatan turnos de guardia de policías “buenos y malos”, así como “golpes frecuentes en lugares donde las cámaras de vigilancia no llegan a grabar”. Los policías “malos” les “gritan”, les “tratan mal”, les “cierran la puerta de la habitación de fumadores y apagan el extractor de humos”, o les suben el aire acondicionado hasta conseguir un ambiente “gélido”.

“Por las noches nos dejan encerrados en las celdas sin posibilidad de ir al baño, y cuando llamas para avisar no abren; mientras, puedes oír las risas”, según el testimonio recogido por los miembros de Convivir Sin Racismo, que desarrollan tareas de apoyo y defensa de los derechos de las personas retenidas en el CIE desde julio de 2013, cuando recibieron una autorización judicial que les faculta para ello.

Así lo han hecho saber en rueda de prensa los miembros de Convivir Sin Racismo, Sandra Martínez, Joaquín García 'Chipola', y Leonor Rodríguez, quienes han anunciado que van a poner el informe a disposición de la Fiscalía y del Juzgado de Control y de Vigilancia del CIE.

La Policía Nacional, en respuesta a las críticas, ha asegurado a Europa Press que los CIE están “sujetos a pleno control judicial y fiscal”, y que todos los internos tienen asistencia sanitaria.

Informe de situación

Convivir Sin Racismo ha indicado que los malos tratos son “muy difíciles de demostrar” ya que, para denunciar, los internos tendrían que hacerlo “a través de una organización o de una queja”. Los internos, además, “permanecen un breve periodo dentro del CIE, ya que ”todos los agredidos son expulsados y pueden quedarse sin castigo“.

A esto se une el temor a denunciar, por si ese motivo les puede hacer sufrir “más agresiones o más castigo” según Martínez, quien explica que estas situaciones se pueden denunciar ante el juez de control, al director del Centro o a través de alguna organización humanitaria. Los miembros de Convivir Sin Racismo recuerdan que los CIE son establecimientos públicos de carácter “no penitenciario, donde se ingresa a ciudadanos extranjeros pendientes de la tramitación o ejecución de su expulsión o devolución”. La autorización, tanto del ingreso como del internamiento, con una duración máxima de 60 días, se realiza bajo control judicial.

En España, recuerdan, hay siete CIE. En el caso concreto de Murcia, cuenta con 150 plazas y su situación es “similar a la del resto, ya que no se ha cumplido lo establecido en el reglamento: no existe protección, no existe asistencia social ni jurídica”. No obstante, el CIE de Murcia cuenta con particularidades, ya que recibe internos menores, cuando otros Centros “no tienen tantos”

En la mayoría de las detenciones, añaden, “la arbitrariedad es la práctica más utilizada, y el internamiento es la práctica más generalizada”. La situación, aseveran, no ha cambiado en los últimos meses pesar de que el BOE del 15 de marzo de 2014 publicó el Reglamento de Funcionamiento y Régimen Interior de los Centros de Internamiento de Extranjeros, que recogía “adoptar medidas oportunas y facilitar los medios materiales y humanos necesarios”.

“Hasta el momento, no se han observado mejoras en medios materiales ni humanos para reforzar los servicios de interpretación, asistencia sanitaria, servicios sociales y suministros varios como kits de aseo personal, vestuario o productos farmacéuticos”, destacan.

En más de 1.000 entrevistas personales mantenidas con internos a lo largo de este año y medio de trabajo, los integrantes de Convivir Sin Racismo han observado que “no se cumplen los mínimos exigibles para el respeto de los derechos y la dignidad de estas personas”.

Menores de edad

Las quejas más generalizadas se referían a la “presencia de menores internados, la falta de comunicación con sus letrados, una asistencia médica y de atención social inadecuadas, escasa alimentación, tiempos de visita muy reducidos, carencia de material lúdico o deportivo, prohibición de mantener contacto físico con sus familiares y maltrato por parte de algunos funcionarios”.

Los miembros de Convivir Sin Racismo también han detectado “malas prácticas en la determinación de la edad de los internos”. Por ejemplo, explican que hay casos en los que se ha establecido la minoría de edad tras llevar “largo tiempo encerrados”, lo que “vulnera sus derechos fundamentales y les imposibilita el acceso al sistema de protección en igualdad de que el resto de menores en situación de desamparo”.

A pesar de tener partidas de nacimiento “traducidas y legalizadas” así como cartas de identidad que acreditan la minoría de edad de algunos chicos, critican que “se encuentra en el CIE porque las autoridades no validan los documentos”. Incluso, lamentan que hay decenas de casos en los que se les ha expulsado del país a pesar de contar con dichos documentos acreditativos.

Asistencia médica

Convivir Sin Racismo también relata “dificultades para acceder a la atención médica”, que presta una clínica mediante concesión privada. Así, critican que “no hay asistencia sanitaria permanente”, sino que el horario médico alcanza hasta las 14.30 horas en días laborables y “ninguno de los profesionales sanitarios realiza guardias”. Los sábados, domingos y festivos “no tienen un horario definido de presencia en el centro”.

Asimismo, explican que tampoco se han realizado los conciertos necesarios para garantizar una adecuada asistencia especializada de atención psicológica, psiquiátrica y bucodental. Todo ello, cuando hay internos “con graves problemas de adicciones, problemas de salud mental, crisis asmáticas o necesidades de material ortoprotésico”.

Convivir Sin Racismo también critica la falta de intérpretes que faciliten la atención sanitaria, y lamentan la “falta de notificación a los internos de la fecha de su expulsión”. Reclaman la “urgente extensión de la video vigilancia a todas las dependencias del centro”, ya que “es frecuente la referencia a maltrato en las zonas externas al actual sistema de videograbación”.

De la misma forma, reprochan que algunos de los funcionarios “prestan su servicio sin identificarse”, y piden “que se informe a todos los internos sobre sus derechos de protección internacional se encuentran en proceso de asilo y residen fuera del CIE. Por último, reprueban que en el CIE de Murcia ”no se permite la recepción de llamadas procedentes de familiares y abogados del exterior“, mientras que faltan ”actividades de entretenimiento“, y reclaman ”una lavadora y una secadora urgentemente“.

'Chipola' relata otra serie de “vejaciones y malos tratos” enmarcadas en el funcionamiento normal del CIE. Por ejemplo, recuerda que el Centro debería proporcionar ropa, pero los inmigrantes “salen de la patera y se quedan con lo puesto”. Convivir Sin Racismo actúa como ropero, y advierte de casos de internos con chanclas en estos días de frío“.

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