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La FP gana con la edad

Los centros públicos de Formación Profesional contarán con una nueva figura de apoyo, la de profesores jubilados que regresan voluntaria y altruistamente al aula para asesorar a los nuevos docentes y al alumnado

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Un profesor explica a unos alumnos de formación profesional el funcionamiento de una máquina.

Un profesor explica a unos alumnos de formación profesional el funcionamiento de una máquina.

José Mari Larrañaga no ha olvidado su primer día como docente en la Escuela Politécnica de Mondragón, allá por 1973. "Perfectamente. Me llamaron para dar clase después de haber trabajado una temporada en una fábrica de troqueles y de otra etapa posterior en un factoría de usos para textil",  detalla. De aquellos años de docente -35 más otra docena de director- guarda muy buenos recuerdos pero también reconoce que por aquella época iniciática, la FP caminaba de espaldas a la empresa.

De entonces a ahora la evolución, según describe el veterano profesor, "ha sido brutal y por supuesto, para mejorar", asegura rotundo. "La distancia era muy grande entre la empresa y la FP. Pero la gran revolución llegó en los años 80. Entonces, Imanol Murua, que trabajó como profesor en Zarautz durante más de 25 años, con muy buen criterio, inició un movimiento muy importante, apoyado por el Gobierno vasco: la inversión de dinero para renovar toda la maquinaria de los centros educativos, actualizarla para reducir la gran brecha que había entre las aulas y los talleres reales. Así se empezó a trabajar y acercar la relación con la empresa. Luego vino el proceso de introducir la ISO 2009, la inversión en calidad. Los resultados de aquellos esfuerzos perduran hasta ahora, un tiempo nuevo en que la FP y la empresa van de la mano", asegura Larrañaga que participó de forma activa en el proceso de reconversión de la Formación Profesional.

Apoyo ocasional

Ese legado de conocimiento, al igual que el que atesoran otros docentes y directores de FP jubilados, no se pierde con su retiro. La experiencia acumulada es un grado y los responsables de la FP vasca lo saben. No van a dejar escapar a estos profesionales. Los han 'fichado' para que vuelvan a las aulas a asesorar a los nuevos docentes y al alumnado. "En un periodo de entre 5 y 10 años se van a jubilar muchos profesores porque les toca salir y esa sabiduría no se puede perder porque además hay proyectos sin terminar en los que participan. Por eso decidimos crear la asociación. Los profesores que entran controlan la teoría pero la práctica de los veteranos, de momento, no la tienen. Queremos colaborar con ellos, para aportar nuestro saber. Queremos asesorar al profesorado que se estrena en el aula y al alumnado en sus proyectos de emprendizaje", explica Larrañaga. "Pero estamos jubilados, que nadie se lleve a engaño. Nuestra presencia en las aulas no va a ser continua. No es un apoyo de ocho horas sino ocasional y en áreas concretas", aclara el veterano profesor. 

J. Mari Larrañaga  e Ina Larrañaga, de Zahar eta Gazte junto al viceconsejero de FP, Jorge Arévalo/ Foto: Irekia.

J. Mari Larrañaga e Ina Larrañaga, de Zahar eta Gazte junto al viceconsejero de FP, Jorge Arévalo/ Foto: Irekia.

Para poder volver a las aulas han creado una asociación, "Zahar eta Gazte". La iniciativa parte de ocho profesores retirados, todas ellos con más de tres décadas de experiencia en la Formación Profesional, entre los que figuran José Mari Larrañaga, presidente de la asociación, e Ina Larrañaga, vicepresidente.

La constitución en asociación les permite dar cobertura legal a su actividad altruista y voluntaria. "Estamos aún en la primera fase, en pleno crecimiento. Queremos ser más, que se sumen más profesores a la iniciativa. Ya nos hemos puesto en contacto con los centros de enseñanza para que nos pasen listados de los profesores que salen y los que entran, para elaborar una base de datos y comunicarnos con todos ellos".

El Gobierno vasco, por su parte, ha diseñado lo que denominan "espacios de la experiencia" para hacer posible el regreso de los docentes a las aulas. "Esos espacios permiten que las personas que ya no se encuentran en activo puedan trabajar en diversos proyectos en los institutos de FP para mejorar el conocimiento que adquieren los chicos y chicas", declaró en la presentación oficial del proyecto el viceconsejero de FP Jorge Arévalo, que calificó la iniciativa como un paso importantísimo para la formación profesional. Arévalo resaltó que "son docentes con muchísima experiencia en lograr que los alumnos adquieran las habilidades y destrezas necesarias para sus futuros puestos".

Competiciones internacionales de FP

La pericia de los profesionales veteranos será crucial, por ejemplo, para las World Skills (competiciones internacionales entre el alumnado de FP). Se ha pensado en los docentes jubilados para que hagan de entrenadores. También podrían ayudar a desarrollar un proyecto tecnológico en el centro, a tutorizar a un profesor o profesora joven, o asesorar al alumnado emprendedor que a través del programa UrratsBat está creando su empresa, o ya la ha puesto en marcha. "Podemos hacer de guías en esos inicios tan difíciles para el alumnado. Con esta nueva FP todos deben pasar por este 'trance', el de desarrollar su propia empresa, para sacar el ciclo y si cuentan con un apoyo como el nuestro, les resultará más fácil", explica Larrañaga, entusiasmado con su vuelta a la enseñanza para contribuir, otra vez, a educar a las nuevas generaciones. "Uno de los ingredientes esenciales para lograr buenos resultados, para logar que el estudiante aprenda por sí mismo, ya que nosotros hemos de ser meros guías en ese recorrido, es crear una buena sintonía, un buen 'feeling' que facilite la comunicación y la relación profesor-alumno", confiesa Larrañaga.

La FP se hace así con la incorporación de esos fichajes con otro valor añadido en tiempos en los que ya goza de buena salud. Estos estudios siguen recibiendo a jóvenes que abandonaron la enseñanza de manera prematura en los años de bonanza y desempleados que buscan nuevas cualificaciones, de manera que con ha registrado un incremento importante de matriculaciones. En el curso 2014-2015 la Formación Profesional vasca confirmó su tirón al ganar un 8,5% de alumnos. Durante los años de la crisis, los alumnos de FP han crecido en Euskadi un 25%, pero según las explicaciones de Jorge Arévalo, "todavía es insuficiente el número de personas que optan por la FP para atender las necesidades del tejido productivo y, sobre todo, en la actual coyuntura". Por ejemplo, el Cluster de Telecomunicaciones Gaia ya ha trasladado al Gobierno su necesidad de personal "a corto plazo": entre 1.000 y 2.000 personas en dos años para trabajar en los campos de la electrónica y las telecomunicaciones. La FP sigue en auge.

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