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“De un estatuto de mínimos, Aguirre convirtió Euskadi en un Estado casi soberano”

Hasta la Guerra Civil, Euskadi solo fue un proyecto político-ideológico de los nacionalistas, sostiene el historiador José Luis de la Granja

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El lehendakari Aguirre en el exilio francés (abril de 1939). Foto: Wikipedia

El lehendakari Aguirre en el exilio francés (abril de 1939). Foto: Wikipedia

Hasta la Guerra Civil, Euskadi solo fue un proyecto político-ideológico de los nacionalistas, incluso el término Euskadi hasta los años 30  era la denominación nacionalista del País Vasco o Euskal Herria. “Desde que se aprobó el Estatuto el uno de octubre de 1936 y se formó el Gobierno de Aguirre en Gernika el siete de octubre, Euskadi existió como realidad jurídico-política y después, por primera vez, hubo un Gobierno vasco”. José Luis de la Granja, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad del País Vasco (UPV), asegura que José Antonio Aguirre fue considerado como el político revelación de la república y líder de la autonomía vasca, “por eso fue el lehendakari del primer Gobierno vasco”

De la Granja ha analizado el primer Gobierno del lehendakari Aguirre durante la Guerra Civil, la Segunda Guerra Mundial y la postguerra durante el periodo 1936-1946, dentro del curso ‘De la guerra a la globalización. En el 80 aniversario del primer Gobierno vasco’ organizado por la UPV. Aguirre fue lehendakari hasta en tres ejecutivos: El primero fue el Gobierno de Gernika (1936-1946), el segundo el Gobierno de Bayona (1946-1952), aunque su sede estaba en París; y el Gobierno de París (desde 1952 hasta la muerte de Aguirre en París en el año 1960).

El origen del primer Gobierno vasco se encuentra en el Estatuto vasco, que se aprobó por las cortes republicanas el uno de octubre de 1936 iniciada ya la Guerra Civil española. “Sin la Guerra Civil el Estatuto vasco se hubiese aprobado igualmente unos meses después, a finales de 1936 o a principios de 1937”, apunta de la Granja.

Antes del golpe militar, el 18 de octubre de 1936, el Estatuto estaba totalmente consensuado por los que, según, José Luis de la Granja fueron sus padres principales: “dos grandes líderes políticos en Euskadi en el siglo XX y cabezas de las dos principales formaciones políticas, Indalecio Prieto, diputado por Bilbao, y José Antonio Aguirre, diputado por Bizkaia”. Ellos eran el presidente y el secretario de la comisión parlamentaria de estatutos. En esa comisión, ambos consensuaron el Estatuto vasco que seguía las ideas de Prieto, pero plenamente de acuerdo con el PNV de Aguirre. “En ese momento todavía no había pacto de alianza, pero existía una entente cordial entre el PNV de Aguirre y el PSOE  del Frente Popular de Prieto”. El entendimiento entre ambos líderes supuso la creación de Estatuto Vasco, que fue imprescindible para que hubiese un primer Gobierno vasco. Además, José Luis de la Granja se ha referido al tercer padre del Estatuto: “Manuel de Irujo, quien se definió como el ministro del Estatuto y fue el primero que señaló la trascendencia del mismo para Euskadi en 1931”.

Euskadi nació el uno de octubre de 1936 al ser aprobado por aclamación por diputados nacionalistas, catalanes y del Frente Popular. El Estatuto vasco tuvo como modelo el catalán, denominado por José Luis de la Granja como un “Estatuto de mínimos con 14 artículos que regularon las competencias autonómicas y que no regularon apenas el sistema de poderes”. De este Estatuto de mínimos, “Aguirre hizo una aplicación de máximos, convirtiendo la región autónoma en un Estado casi soberano”.

Aguirre fue elegido lehendakari debido a su implicación en la creación del Estatuto desde 1931, además de ser considerado el político revelación de la república y líder de la autonomía vasca. “El único que podría haber sido lehendakari, no siendo del PNV, fue  Prieto, aunque aceptó ser ministro de Marina y Aire. Nadie cuestionó la candidatura de Aguirre, ya que lo votaron un millar de concejales nacionalistas y de izquierdas el siete de octubre de 1936”. De esta manera, comenzó el Gobierno provisional del País Vasco o Gobierno de Euskadi, que después de diez años, en 1946, dejó de ser provisional.

Cinco etapas

José Luis de la Granja ha definido cinco etapas en el mandato de Aguirre. La primera fue durante la Guerra Civil (1936-1939), en la que distingue dos fases: por un lado, la fase política y militar, y por otro lado, la fase post autonómica, en el que empezó el primer exilio de los vascos y del gobierno en plena Guerra Civil. Por ello, una parte del Gobierno de Aguirre se estableció en París y otra parte en Cataluña. Durante esta etapa, la labor del lehendakari fue “la asistencia a los miles de refugiados vascos y la propaganda internacional”.

Terminada la Guerra Civil con la marcha de Aguirre a Francia, comenzó un proceso de radicalización política respaldada por Aguirre. “El PNV decidió romper sus compromisos con la república y nacionalizar el Gobierno vasco, lo que se conoció como el comienzo de la crisis de la obediencia vasca”. De esta manera, los consejeros no nacionalistas tuvieron que admitir dos postulados: romper con sus partidos y asumir el derecho de autodeterminación del pueblo vasco, lo que se conocía como obediencia vasca. Esta fue la principal crisis que duró toda la Segunda Guerra Mundial y que terminó con la rectificación de Aguirre.

La siguiente etapa fue en América, después de la debacle francesa, que coincidió con la desaparición del lehendakari Aguirre, que se escondió en Bélgica. Después llegó a Berlín, con dificultades llegó a Suecia y en 1941 consiguió instalarse en Nueva York. Con la reaparición de Aguirre en América, el lehendakari rehizo su gobierno en Nueva York. “La estrategia fue internacional a la cuestión vasca, volcarse al servicio de los aliados, colaborar con los famosos servicios vascos de información de inteligencia y espionaje que funcionaban en América y llegar a un acuerdo por el cual estos servicios estaban a su vez al servicio de las agencias americanas de información y espionaje, con el objetivo de si se derrotaba al fascismo, el nacionalismo y Euskadi pudiesen tener una posición buena y una posibilidad de independencia”.

Unidad vasca

La última etapa comenzó una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial y supuso “el giro que demostró el pragmatismo de Aguirre al ver que la unidad vasca estaba en peligro, ya que si se llevaba al extremo, los socialistas abandonarían el Gobierno y no sería un gobierno como el del año 1936”. Además, Aguirre se dio cuenta de que al terminar la guerra “la cuestión vasca no se podía resolver si no se resolvía el problema español, es decir, no se podía  volver a Euskadi y restablecer el autogobierno si previamente no caía la dictadura y se establecía una democracia en España”.

Según José Luis de la Granja, “la unidad vasca, el pluralismo, acabó prevaleciendo sobre el postulado de la obediencia vasca, y precisamente eso permitió que sobreviviera el Gobierno de Aguirre hasta su muerte en 1960, y que luego el Gobierno de Leizaola, plural, nacionalista, socialista y republicano se estableciera”.

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