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Patronal y sindicatos aplazan el abismo laboral

Más de 320.000 trabajadores salvan el convenio temporalmente gracias al acuerdo para prorrogarlos mientras sigue la negociación.

Cerca de 500 expiraban el 7 de julio, lo que hubiera supuesto un cambio drástico y a la baja en las condiciones laborales de los empleados.

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Más de 320.000 trabajadores vascos se van a beneficiar del preacuerdo alcanzado entre los sindicatos CCOO y UGT y la patronal CEOE para prorrogar de manera automática a partir del 8 de julio miles de convenios colectivos que expiraban esa fecha. Ese día llegaba a su fin el límite de un año dado por la reforma laboral a la prórroga automática de los convenios colectivos, la conocida como ultraactividad

Este hecho permitía que millones de trabajadores en España perdieran los avances logrados en materia de salarios, jornadas o libranzas, ya que en ausencia del convenio de empresa, se acogerían al de ámbito superior, y, de no haberlo, al Estatuto de los Trabajadores, en el que se recogen los derechos mínimos de los empleados.

En el caso de Euskadi, más de 320.000 trabajadores van a respirar aliviados mientras siguen negociando sus convenios. Según datos del Consejo de Relaciones Laborales (CRL), el 7 de julio expiraban 95 convenios sectoriales del País Vasco, con 276.000 trabajadores afectados, y de otros 327 de empresa, con 46.000 empleados.

En el supuesto de que hubieran decaído los convenios, las empresas podrían contratar a los trabajadores con los derechos básicos reconocidos en el Estatuto de los Trabajadores, desde salarios a jornada. Eso en el caso del salario supondría pasar a cobrar 645,30 euros al mes por 14 pagas anuales. El mejor escenario posible es que los empresarios hubieran optado por seguir con las mismas condiciones laborales, pero lo más probable es que se hubiera producido una especie de sálvese quién pueda y que cada uno negociara lo que pudiera. Así, la cohesión social y la viabilidad de la economía de Euskadi corrían serio riesgo.  

La reforma laboral aprobada por el Gobierno central puso fin a la ultraactividad indefinida de los convenios y establece que las partes deberán negociar uno nuevo en el plazo máximo de dos años, fecha en la que dejará de estar vigente. A partir de ese momento, se puede aplicar las condiciones existentes en el Estatuto de los Trabajadores (que siempre son inferiores a las mejoras que se introducen en los convenios negociados).

Las mayores dificultades para cerrar los convenios estriban en las diferencias existentes entre los representantes empresariales y sindicales sobre la forma de aplicar la reforma laboral en el seno de las empresas.

En previsión de que no se alcanzara ningún acuerdo, el Gobierno vasco había anunciado la creación de una comisión consultiva donde se puedan sustanciar los desacuerdos, que se ubicará en el seno del Consejo de Relaciones Laborales de Euskadi (CRL).

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