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Garzón asume el reto de parar al PP en las urnas y sin ser "muleta" del PSOE

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Garzón asume el reto de parar al PP en las urnas y sin ser "muleta" del PSOE

Garzón asume el reto de parar al PP en las urnas y sin ser "muleta" del PSOE

Si algo tiene claro Alberto Garzón es que asume personalmente la responsabilidad de hacer crecer en las urnas a IU, una fuerza que "no permite el paso" al PP, pero que tampoco es "muleta" del PSOE y que, al contrario que Podemos, representa a una izquierda "organizada, con propuestas reales para un mundo real".

No siente ningún vértigo, asegura en una entrevista con Efe, ante ese enorme reto que se ha marcado a sus ni siquiera treinta años y cuando las encuestas caminan en dirección descendente para IU, entre otros motivos, por el "competidor que no enemigo" que le ha salido en el mismo flaco ideológico con el partido de Pablo Iglesias.

Pero Garzón, que el sábado será ratificado como candidato en el Consejo Político de IU, no aparenta preocupación y explica el fenómeno Podemos como un "síntoma" de la frustración y la rabia que hay en la calle por la crisis y por la gestión neoliberal que han hecho el PSOE y el PP, pero está convencido de que "no es la solución".

La solución -afirma- es un programa "nítidamente de izquierdas" y con valores y principios de tradición progresista, y eso no aparece por ningún lado en Podemos, que ha optado por una estrategia electoral de indefinición, "ni de derechas ni de izquierdas" como se describen a sí mismos.

Tampoco se ve agredido por los ataques de Podemos a IU ni sus intentos por captar a sus militantes, incluso a él mismo, y evita polemizar sobre comentarios despectivos de Iglesias en los que acusa a IU de estar acomodada y de servir de muleta a los socialistas.

El líder de Podemos sabe perfectamente -asegura Garzón- que no es ese el sentir de la militancia y recuerda que lo sabe, "porque Pablo ha estado en IU más tiempo que yo".

No quiere decir eso que rechace posibles acuerdos con el PSOE porque "todos los pactos tienen que estar ahí, pero siempre respaldados por un programa económico y político, que pasa "ineludiblemente por la izquierda": un plan de recuperación de empresas estratégicas "para que nadie pase hambre ni frío" y sobre todo una propuesta para crear empleo, un millón de trabajos en un año.

Pone también sobre la mesa la revisión de la jefatura del Estado, un clásico de las iniciativas de IU, pero desde la idea de que es algo que vendrá rodado porque cuando se entre a revisar "totalmente" la Constitución será "muy difícil -advierte- que sobreviva una institución hereditaria, inviolable y profundamente anacrónica" como es la Monarquía.

Opina Garzón que ese proceso constituyente se ha iniciado ya "de facto" y lo ha hecho la derecha al "vaciar" de contenido la Constitución, los Estatutos de Autonomía y no respetar los derechos sociales y civiles.

Por tanto, ahora, señala a Efe, lo que toca es "contraponer" un proceso desde la ciudadanía y desde la izquierda, y eso implica "una revisión total de la Constitución", aunque lo prioritario es resolver los problemas "materiales" que está sufriendo la gente.

Solo si hay voluntad de verdad de solucionar estos problemas que afectan a millones de españoles, IU estará "abierta" a cualquier negociación, pero en este momento cree que los socialistas están más tentados de firmar un pacto "de gran coalición" con el PP que con su izquierda.

Una tendencia que dice haber visto ya en Andalucía con Susana Díaz, explica, con la "ruptura" del Gobierno que tenía con IU y que ha dejado en suspenso iniciativas para mejorar la vida de los andaluces como la garantía de suministros básicos.

"Sospechosamente", recuerda, el mismo día de dejar a IU fuera del Ejecutivo, la presidenta andaluza pacta un reparto de sillones en la Cámara de Cuentas, lo que permite intuir, a su juicio, por donde irán los tiros en ese eventual escenario en el que deja de existir el bipartidismo.

Ha nacido una nueva cultura de hacer política, mucho más participativa, que ha puesto en jaque al bipartidismo, cuenta Garzón, y ha situado a todas las fuerzas en un terreno "convulso" desconocido hace diez años. No solo a la izquierda, muy agitada en en el PSM y en la federación madrileña de IU, también a la derecha y a las emergentes como Podemos, que también ha sufrido tropiezos entre las distintas corrientes en sus elecciones internas.

En este contexto es en el que Alberto Garzón ha dado un paso al frente después de que Cayo Lara, empujado por los acontecimientos, se apartara de la carrera electoral y aunque no está en su agenda inmediata, dice que no descarta optar también, en 2016, a ser el coordinador federal de IU.

Dependerá, entre otras cosas, de cómo le haya ido a IU en las cuatro convocatorias electorales previstas este año y especialmente en las generales a las que el se presenta con el aval de más de 23.000 firmas, de su organización y de simpatizantes.

Y de Cayo Lara, que ya ha empezado a marcharse, se queda con su integridad y con el esfuerzo "enorme" que ha hecho para convertir lo que todo el mundo conocía como "Izquierda Hundida", con solo un diputado, en una formación solvente y consolidada, que tiene ahora nueve escaños.

"Es una de las personas más honestas que he conocido", recalca el candidato, que también le reconoce el mérito de haber "pacificado mucho" una organización con tendencia a la revolución permanente.

Por Alicia López

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