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Londres ve progresos en cuanto al "brexit" pero ve lejos un acuerdo económico

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Londres ve progresos en cuanto al "brexit" pero ve lejos un acuerdo económico

Londres ve progresos en cuanto al "brexit" pero ve lejos un acuerdo económico

El ministro británico para el "brexit", David Davis, defendió hoy que se han hecho progresos en las negociaciones con Bruselas en aspectos como los futuros derechos de los ciudadanos y la frontera con Irlanda del Norte, aunque ve lejos un acuerdo sobre la factura de salida que afronta el Reino Unido.

En la primera sesión parlamentaria tras el receso veraniego, el responsable de la delegación británica que negocia la salida de la Unión Europea compareció ante la Cámara de los Comunes para informar sobre la marcha del diálogo, del que se celebraron las dos últimas rondas en julio y agosto.

A pesar de que el negociador jefe de la UE, Michel Barnier, lamentó la semana pasada la falta de avances significativos en las principales cuestiones sobre la mesa, Davis aseguró que las posiciones a ambos lados del Canal de la Mancha se han "alineado" en diversos asuntos.

El ministro británico destacó que se ha cerrado una posición común para proteger el derecho a la sanidad de los comunitarios en el Reino Unido y los británicos en el resto de la Unión tras el "brexit", y se ha avanzado en el futuro reconocimiento de títulos profesionales, además de otros aspectos "técnicos".

"Los resultados de este diálogo demuestran que hemos cumplido nuestro compromiso de poner a los ciudadanos en primer lugar y darles tanta certidumbre como sea posible, tan pronto como sea posible", dijo el ministro.

Entre los flecos todavía pendientes en ese ámbito, Londres y Bruselas deberán establecer en las siguientes rondas de contactos la fecha de corte a partir de la cual los comunitarios en el Reino Unido podrán mantener sus actuales derechos.

Bruselas sostiene que la fecha debe coincidir con la salida efectiva de la UE, previsiblemente el 29 de marzo de 2019, mientras que Londres aboga por situar el límite entre el momento en el que el Gobierno británico activó el proceso de salida, el 29 de marzo de 2017, y la ruptura definitiva de los lazos.

Davis resaltó que existe además una "posición cercana" en cuanto al futuro estatus de la frontera entre la República de Irlanda y la autonomía británica de Irlanda del Norte, el único cruce terrestre entre la UE y el Reino Unido tras el "brexit".

El ministro dijo que las posiciones británica y comunitaria a ese respecto han "convergido" en las últimas charlas y se han acercado en cuestiones como el mantenimiento de la actual Área de Circulación Común (CTA), que posibilita la libre circulación de ciudadanos británicos e irlandeses a través de la frontera.

Bruselas ha mantenido hasta ahora que no avanzará hacia una segunda fase de las negociaciones, en la que se discutirá la futura relación comercial con Londres, hasta que los 27 socios comunitarios restantes juzguen que ha habido progresos suficientes en cuanto a las condiciones de salida del Reino Unido.

Uno de los puntos clave a ese respecto es la factura que deberá pagar el Gobierno británico por compromisos ya adquiridos en el presupuesto de la UE y otros conceptos, una cantidad que Bruselas sitúa entre 60.000 millones y 100.000 millones de euros.

A ese respecto, Davis admitió que "ambos lados se mantienen en posiciones muy distintas".

"El Reino Unido y la Unión Europea mantienen obligaciones financieras mutuas que sobrevivirán a nuestra salida de la Unión", dijo Davis, quien reiteró que su equipo legal está disputando "línea por línea" las peticiones económicas de Bruselas.

El ministro británico aseguró que él y Barnier están de acuerdo en que no se espera que haya progresos sobre el acuerdo financiero "en cada una de las rondas" de la negociación, sino que, al contrario, la disputa por la factura de la salida puede "mantenerse a lo largo de toda la negociación".

La Cámara de los Comunes volverá a analizar las condiciones del "brexit" el próximo jueves, cuando comenzará su trámite parlamentario la conocida como "Great Repeal Bill" (Ley de la Gran Derogación), el texto que trasladará la normativa legal comunitaria al completo a la legislación del Reino Unido y derogará al mismo tiempo la supremacía de las regulaciones provenientes de Bruselas.

La primera ministra, Theresa May, espera superar esa prueba parlamentaria, a pesar de haber perdido la mayoría absoluta en las elecciones de junio, con el apoyo del partido norirlandés DUP, mientras que el Laborista ya ha avanzado que se opondrá a esa legislación.

Por Guillermo Ximenis

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