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Reforma sanitaria de Obama entra en nueva fase con desafío judicial pendiente

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Obama anima a adquirir un seguro médico en el segundo plazo de su reforma

Obama anima a adquirir un seguro médico en el segundo plazo de su reforma

La reforma sanitaria del presidente de EE.UU., Barack Obama, entró hoy en una nueva fase con la apertura del segundo plazo de inscripción en los mercados de seguros médicos, pero su consolidación sigue en vilo debido al rechazo republicano y a otra demanda en su contra que ha llegado al Tribunal Supremo.

La llamada Ley de Cuidado Asequible de la Salud (ACA, en inglés), promulgada en 2010, busca extender la cobertura médica a toda la población y establece la obligatoriedad de adquirir un seguro, su parte más controvertida y duramente cuestionada por los republicanos.

Según un informe publicado esta semana, durante el anterior periodo de inscripción adquirieron un seguro médico 7,1 millones de personas, un millón menos de lo calculado inicialmente por el Gobierno.

La Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO, en inglés) había proyectado que habría 25 millones de inscritos para 2017, pero ahora el Gobierno cree que alcanzar esa cifra costará uno o dos años más.

En este segundo plazo, que concluirá el 15 de febrero de 2015, hay 77 proveedores de seguros, un 25 % más que el año pasado, de acuerdo con la Casa Blanca, que destaca que la oferta es mayor y los precios más competitivos.

En los esfuerzos por animar a los ciudadanos a comprar un seguro, se ha involucrado todo el Gobierno: desde Obama, que participó en una conferencia telefónica con voluntarios y organizaciones de salud hace unos días, hasta el vicepresidente Joe Biden, la primera dama, Michelle Obama, y la secretaria de Salud, Sylvia Burwell.

Obama aprovechó además su discurso semanal este sábado para animar a quienes todavía no tienen seguro médico en el país a inscribirse: "Díselo a tus amigos y a tus familiares, puede suponer un gran cambio en su vida. Hazles saber que es fácil, que es asequible, y que solo tienen tres meses, desde hoy".

Durante toda esta semana, Burwell realizó entrevistas con numerosas televisiones locales y participó en foros en internet para promover las inscripciones, especialmente entre los hispanos.

Los datos oficiales muestran que desde 2013 se ha reducido en un 26 % el porcentaje de población sin seguro, pero en el caso de los latinos, según una encuesta del grupo Commonwealth Fund, la disminución ha sido menor (13 %), al pasar del 36 % al 23 %.

El Consejo Nacional de la Raza (NCLR), una de las principales organizaciones defensoras de los inmigrantes hispanos en Estados Unidos, alertó esta semana de que en 2013, según datos del censo, la tasa de latinos no asegurados era del 28,4 %, el doble que la de la población total (14,5 %).

El plazo de inscripción que empieza hoy llega en un momento de nuevos ataques y desafíos judiciales contra la reforma.

El 7 de noviembre el Supremo anunció su decisión de revisar un caso contra los subsidios para comprar seguros médicos, que son una pieza clave de la ley.

Los jueces del Supremo estudiarán un recurso de cuatro residentes de Virginia, que busca bloquear la concesión de esos subsidios en un total de 36 estados.

Los demandantes argumentan, que según el texto de la ley, esos subsidios que han ayudado a más de 4 millones de personas a obtener una cobertura sanitaria únicamente se pueden ofrecer en los mercados de seguros gestionados por los estados, no en los que opera el Gobierno federal.

Únicamente 14 estados han establecido sus propios mercados y en el resto (36) la gestión está a cargo del Gobierno federal.

Por otro lado, los republicanos encontraron esta semana el argumento perfecto contra la reforma en unos comentarios del economista Jonathan Gruber, que asesoró al Gobierno de Obama en el proceso de elaboración de la ley.

En un vídeo que comenzó a circular en medios conservadores, Gruber sugiere durante un foro sobre salud celebrado el año pasado que la "estupidez del votante estadounidense" y la "falta de transparencia" fueron factores decisivos para que la ley se aprobara.

Aunque Gruber ha dicho que lamenta esas declaraciones y la Casa Blanca ha expresado su desacuerdo, los republicanos no se cansan de repetirlas estos días.

"Los estadounidenses son cualquier cosa menos estúpidos. Son los que están soportando las consecuencias de la ley de salud del presidente y, como era de esperar, siguen oponiéndose a ella", remarcó el jueves en un comunicado la oficina del líder republicano John Boehner, presidente de la Cámara de Representantes.

En su primera conferencia de prensa tras las elecciones legislativas del 4 de noviembre, en las que los republicanos ganaron la mayoría en ambas cámaras del Congreso por primera vez desde 2006, Boehner prometió que continuarán los ataques a la reforma, conocida popularmente como "Obamacare".

De hecho, según Boehner, la derogación de partes clave de la reforma será una de las prioridades del nuevo Congreso de mayoría conservadora, que empezará a funcionar en enero.

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