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El debate de la anexión de Cisjordania toma cuerpo en Israel

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Abás hablará hoy con Trump y pedirá en la ONU una solución a la cuestión palestina

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La anexión de Cisjordania se ha colado en el debate político israelí, con parte de la coalición de Gobierno apoyando públicamente su ejecución y promoviendo medidas que han extendido la discusión en la esfera pública.

"Cada vez se escucha más hablar de la anexión de Cisjordania, aunque diría que son las mismas voces, no creo que haya aumentado el apoyo sino que han subido el tono y se habla oficialmente de ello, algo impensable hace dos años", sostiene a Efe Galia Golán, profesora emérita de Ciencia Política de la Universidad Hebrea de Jerusalén.

Golán dice que está preocupada con el plan que la alianza de ultraderecha y ultranacionalista Unidad Nacional, nacida a partir del partido de la coalición gubernamental Hogar Judío, adoptó el martes de la semana pasada en el que descarta la creación de un Estado palestino, al tiempo que promueve la salida de la población árabe.

La propuesta fue apoyada por representantes políticos como el ministro de Agricultura, Uri Ariel; el parlamentario Moti Yogev y el diputado de Hogar Judío y promotor del plan, Bezalel Smotrich.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, que se encontraba fuera del país, envió a la reunión un vídeo en el no hace alusión a la propuesta de anexión aprobada.

En el mensaje, el jefe del gobierno se refirió a Judea y Samaria (denominación judía para el territorio palestino ocupado de Cisjordania) cuando habló de los logros de Israel y de su futuro.

"No creo que sea la posición de Netanyahu ni creo que este apoye algo más que un 'statu quo'", valoró Golán sobre la intervención de Netanyahu.

"Claro que no apoya el proyecto, mandó sus bendiciones (a los asistentes) en el vídeo por motivos políticos. Mi teoría es que es política cínica de Bibi (como se conoce familiarmente al primer ministro): aquello de que el enemigo de mi enemigo es mi amigo", dijeron a Efe fuentes del partido de Netanyahu, Likud, que pidieron mantener el anonimato.

Netanyahu recalcó en su encuentro de febrero con Donald Trump en la Casa Blanca que mantiene su apuesta por la hoja de ruta que presentó en la Universidad de Bar Ilan en 2009, cuando ofreció un Estado palestino desmilitarizado que reconociera el Estado judío y se comprometió a no construir nuevos asentamientos hasta cerrar "un acuerdo permanente sobre el asunto territorial".

La ampliación de asentamientos no ha cesado desde entonces, pero con la llegada de Trump, por primera vez Washington no ha circunscrito la solución del conflicto al reconocimiento de Palestina sino que ha abierto las opciones.

"Lo de la anexión no es un programa realista, y desconozco el plan aprobado, lo que sí conozco es (la propuesta de) el 'intercambio de tierras' (colonias israelíes por ciudades árabes en Israel). Lo de la anexión son tonterías, no es práctico", considera el exasesor del primer ministro Aviv Bushinsky.

Los miembros ultranacionalistas del Gobierno proponen abiertamente comenzar por anexionar los grandes asentamientos levantados en torno a Jerusalén como el bloque de Gush Etzion, Beitar Ilit, Givat Zeev y Maaleh Adumim.

Así, promovieron en enero la votación de la anexión de Maale Adumim en el Consejo de Ministros, que finalmente quedó pospuesta a petición de Netanyahu, que insistió en esperar a votarlo a tener su primer cara a cara con Trump, ante la ambigüedad que también ha mostrado el dirigente estadounidense sobre la solución de dos estados como única opción.

El primer ministro israelí no defiende la absorción de 2,5 millones de palestinos que conllevaría una posible anexión: "No quiero que sea nuestro asunto", declaró a un grupo de periodistas tras su reunión con Trump en febrero.

Pero mantiene una ambigüedad que se hizo patente cuando en vísperas de las elecciones de 2015 dijo que "(la creación de) un Estado palestino no ocurriría mientras él fuera primer ministro", lo que para los analistas ayudó a arrastrar el voto de la ultraderecha y reeditar su elección.

Dos días después, aseguró que sí quería una solución de dos estados, y más tarde formó Gobierno con el ultranacionalista Hogar Judío, cuyo líder y actual ministro de Educación, Naftalí Benet, es el mayor defensor de la anexión de Cisjordania y la concesión de una especie de autonomía a los palestinos, pero en ningún caso un Estado soberano.

"El primer ministro está en una constante competencia con la derecha a ver quién va más a la derecha, si Hogar Judío dice algo radical, él tiene que mostrar que lo es más, y lo de la anexión es sólo eso, un movimiento para su propio beneficio", valora Bushinsky.

Laura Fernández Palomo

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