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Los indignados indios arrasan en las elecciones regionales de Delhi

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Los indignados indios arrasan en las elecciones regionales de Delhi

Los indignados indios arrasan en las elecciones regionales de Delhi

El Partido del Hombre Común (AAP), liderado por el activista anticorrupción Arvind Kejriwal, arrasó hoy en las elecciones regionales de Delhi, para alzarse con la práctica totalidad de los 70 escaños de la Asamblea de la capital del país, en una victoria sin precedentes y demoledora.

La victoria del AAP, nacido de un movimiento de protestas y con sólo dos años de vida, fue celebrada por miles de seguidores del movimiento indignado indio que nació en 2012 como un grito social anticorrupción y que hoy consiguió el éxito político que entonces reclamaba en las calles.

El AAP logró 67 de las 70 circunscripciones del estado de Delhi, que abarca a la capital india y los municipios aledaños, en unos comicios tradicionalmente considerados un termómetro de la política nacional.

El partido ganador logró 4.879.127 votos, para un 54,3% de los alrededor de 8,9 millones de votos emitidos (de un censo de 13,3 millones) mientras que el Bharatiya Janata Party (BJP) del primer ministro, Narendra Modi, obtuvo 2.891.510 sufragios.

Aunque el sistema electoral indio -que otorga cada circunscripción al partido que más votos consigue en ella aunque sea por un solo sufragio de ventaja- jugó a favor de la AAP, el triunfo de este exfuncionario de Hacienda, reconvertido en activista y más tarde en político no tiene precedentes.

Grupos de mujeres bailando en corro, niños con banderas indias pintadas en las caras e incluso algún que otro seguidor acérrimo con escobas, el símbolo del partido, atadas a las espaldas se lanzaron a las calles de Delhi para festejar el triunfo mucho antes de que la Comisión Electoral de la India oficializara el resultado.

Es un triunfo "del hombre común" y de "toda la India", según aseguraron a Efe varios de sus seguidores frente a la sede del partido vencedor.

"Esta es la victoria de la verdad y la honestidad", dijo Kejriwal a sus seguidores, que ya gobernó efímeramente Delhi tras las elecciones de 2013, en las que su partido obtuvo un segundo lugar y una mayoría de 28 escaños que entonces le llevaron a pactar con el Partido del Congreso.

En aquella ocasión duró apenas 49 días en el cargo, dimitiendo por la decisión de la Asamblea de Delhi de no aprobar una ley anticorrupción que impulsaba. El Gobierno del estado quedó en manos del Ejecutivo central hasta las elecciones del pasado sábado.

Hoy Kejriwal se ha desquitado quedándose con la casi totalidad de los escaños.

En la otra cara de la moneda, el Bharatiya Janata Party (BJP) del primer ministro, Narendra Modi, quedó reducido a tres anecdóticos escaños.

Tras ocho meses al frente del Ejecutivo nacional, la formación de Modi se estrelló en Delhi perdiendo 29 diputados, muy lejos del resultado que en las elecciones de 2013 le permitió, con 32 asientos, quedarse a las puertas de la mayoría absoluta.

Asumiendo la primera gran derrota de su partido, el primer ministro felicitó en su cuenta de Twitter al AAP y prometió el "completo apoyo" del Gobierno central al nuevo jefe de Delhi, al que durante la campaña había comparado con los terroristas naxalitas por su "anarquismo".

El mismo Modi había escogido a la candidata del BJP para estos comicios, Kiran Bedi, la primera mujer policía de la India y excompañera de Kejriwal en la lucha anticorrupción.

Esta mujer recién llegada a la política, que ya había advertido de que asumiría los virtuales daños a su partido derivados de estas regionales, pidió a su excompañero que ponga a Delhi "a la altura que se merece" y la convierta en "una urbe de clase mundial".

Ahogado en una profunda crisis, el Congreso se ha quedado, por su parte, sin representación en la asamblea delhí, lo que ya ha provocado la dimisión del secretario general del partido y su candidato en estas regionales, Ajay Maken.

La debacle electoral también movió hoy a los seguidores de la formación a reunirse frente a la sede del partido, pero para demandar la entrada en política de Priyanka Gandhi, hija de la actual presidenta Sonia Gandhi, y vista por muchos como la esperanza para la formación históricamente liderada por la dinastía Nehru-Gandhi.

El Congreso se mantuvo al frente del Gobierno delhí tres mandatos consecutivos de la mano de Sheila Dikshit, en el poder de la capital desde 1998 hasta 2013, cuando Kejriwal le quitó a gran parte del electorado, también concentrado en el sector más pobre de la ciudad.

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