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La "indignasió"

El hecho de que muchos se indignen con ciertas cosas que en realidad no les tocan directamente me lleva a pensar que surge de un cierto postureo moralista en el que las trincheras ejercen su función. Nos solemos esconder en la ideología imperante, si la mayoría piensa algo que es políticamente correcto y se adhiere a ello con total convicción

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Ignatius Farray.

Ignatius Farray. El Metal Today

Hace un par de semanas escribí un post llamado “Los límites del humor”. Hacía una serie de reflexiones sobre si había que hacer humor con ciertos temas y la verdad es que todo el proceso de después de la publicación del artículo me sorprendió. Mucha gente se indignó e incluso algunos más radicales pedían en el cierre del programa. A mí particularmente me parece que algunos se volvieron bastante desquiciados. Resulta que en estos tiempos de mensajes cortos, redes sociales, titulares y poca reflexión, automáticamente tenemos que posicionarnos en una trinchera rápidamente y si no eres un equidistante. 

Me alucinó bastante el hecho de que hubiera tanta gente indignada e intentando atizar sin ningún tipo de reflexión. Llegué a la conclusión de que se puede hacer humor de todo y que lo que ocurrió con el programa de la vida moderna debe servir para que seamos más tolerantes y nos cuestionemos ciertos valores que están anclados en la sociedad. 

Yo no necesito que nadie me defienda, necesito que la gente tome conciencia de dónde estamos porque, después de escribir mucho sobre discapacidad estoy llegando a conclusiones interesantes, entre ellas que los problemas de las personas con discapacidad se parecen mucho a los problemas del feminismo.

Muchos de los que no están en ese grupo cogen la bandera y son más papistas que el papa. No necesitamos que nadie tome nuestras reivindicaciones, la cuestión es trabajar en conjunto unos concienciando en su círculo y otros consiguiendo más derechos y acciones para conseguir una verdadera igualdad. 

El otro día leí un tuit que apelaba a los hombres de una manera muy interesante. Los hombres no tienen nada que hacer con respecto al feminismo, sí tienen que hacerlo con el resto de hombres. Es una reflexión brillante porque la cuestión es no invadir espacios. Se puede hacer un trabajo conjunto unos desde dentro y otros desde fuera, favoreciendo la creación de espacios que permitan una mayor amplitud.

El hecho de que muchos se indignen con ciertas cosas que en realidad no les tocan directamente me lleva a pensar que surge de un cierto “postureo” moralista en el que las trincheras ejercen su función. Nos solemos esconder en la ideología imperante, si la mayoría piensa algo que es políticamente correcto y se adhiere a ello con total convicción. 

Creo que este tipo de comportamiento es peligroso. Hay que analizar todo con cautela, no pretender imponer una ideología dominante, sino procurar analizar las causas y no quedarnos en la censura. 

Ser persona con discapacidad no es fácil, pero se hace más difícil cuando algunos usurpan nuestras reivindicaciones creyendo que así nos será más fácil. Y creo que es un trabajo de todos el tener una conciencia global. Me viene a la cabeza a las motos de carrera en el ciclismo que permiten abrir paso a la gente que se esfuerza. Esa es la idea. Nosotros, las personas con discapacidad estamos luchando para tener cada día las cosas más fáciles y la igualdad de oportunidades, pero a la vez hay gente que nos allana el camino. Menos indignarse y más concienciar.  

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