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INTERNACIONAL

ISIS industrializa los ataques suicida como táctica de guerra

Un estudio de 923 ataques cometidos entre 2015 y 2016 vincula las tácticas del ISIS con el uso de los pilotos kamikazes durante la Segunda Guerra Mundial

El 84% de los ataques fueron dirigidos a objetivos militares, en la mayoría de los casos como una medida defensiva para frustrar el avance de fuerzas enemigas

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Fragmento de un vídeo del ISIS o Daesh

Esta estrategia está más en línea con los pilotos kamikaze del Japón imperial que con los terroristas de Al Qaeda en los 2000, afirma el autor.

El ISIS está utilizando los ataques suicida como táctica militar de forma similar al uso de pilotos kamikazes japoneses durante la Segunda Guerra Mundial, de acuerdo con un estudio que ha analizado cerca de un millar de operaciones suicida del ISIS en tan solo un año.

Al menos 923 terroristas del ISIS se suicidaron en ataques cometidos entre diciembre de 2015 y noviembre de 2016, según Charlie Winter, autor del informe 'War by Suicide'[La guerra mediante el suicidio].

Trabajando junto al Centro Internacional de Contraterrorismo en La Haya, Winter ha analizado estas operaciones y ha descubierto que el 84% de ellas, 776, iban dirigidas a objetivos militares, en la mayoría de los casos como una medida defensiva para frustrar el avance de las fuerzas enemigas.

Winter afirma que ISIS ha “industrializado el concepto de martirio”. “Adoptando esta estrategia, que está más en línea con los pilotos kamikazes del Japón imperial que con los terroristas de Al Qaeda en los años 2000, el ISIS ha militarizado el suicidio como ningún otro actor no estatal lo ha hecho hasta la fecha”.

“Las tácticas suicida de ISIS parecen haber mejorado su destreza, no solo desarrollando explosivos más potentes y fiables que nunca, sino también creando lo que parece ser una fuente sostenible de de combatientes suicida con el cerebro totalmente lavado”, indica Winter.

Winter ha hallado que el 70% de los ataques suicida, lo que equivale a 651 ataques, fueron operaciones con vehículos, es decir, combatientes explotándose a sí mismos mientras conducían coches, camiones y otro tipo de vehículos.

Solo el 20% de los atacantes en el periodo estudiado eran combatientes extranjeros. La inmensa mayoría eran iraquíes o sirios. El mayor número de combatientes extranjeros procedía de Tayikistán, Arabia Saudí, Marruecos y Túnez. Dos eran británicos. Casi dos tercios de los ataques se cometieron en Irak.

Winter ha identificado que el índice de ataques varía mensual e incluso semanalmente y ha concluido que estas “fluctuaciones no son espontáneas”. “Más bien indican que el ISIS utiliza los ataques suicida de forma cuidadosamente calculada y coordinada con precisión”, afirma.

La batalla por la ciudad iraquí de Mosul ha demostrado que el uso de ataques suicida es una táctica militar, explica Winter. ISIS está utilizando vehículos para este tipo de operaciones “a un ritmo sin precedentes”.

En la primera semana de la ofensiva, la organización terrorista afirmó haber llevado a cabo 58 operaciones suicida en Mosul y sus alrededores. En los meses siguientes, la media de ataques se fijó en unos 19 a la semana.

“Detrás de cada bomba humana hay un objetivo táctico o estratégico”, indica Winter. “ISIS utiliza tácticas suicida de una forma sin precedentes, una forma que ya ha transformado y convertido prácticamente en irreconocible el paradigma del conflicto en Irak, Siria y en otros lugares”.

Winter ha recopilado información del ala mediática de ISIS y de la agencia de noticias Amaq, pero también ha utilizado informes provinciales que emite el ISIS sobre los ataques suicida que se publican como archivos de imágenes pero que ofrecen más detalles.

Winter ha reunido un archivo de 15.014 informes de este periodo de tiempo, de los cuales más de mil proporcionan detalles operacionales de los ataques suicida y de sus autores.

Su análisis revela el predecible proceso que sigue el ISIS al anunciar que se ha cometido un ataque suicida. Tras anunciar el ataque, la oficina mediática provincial al cargo de la propaganda facilita información biográfica del autor del atentado, así como más detalles sobre el ataque. Los terroristas entonces publican a modo de “última hora” una fotografía del atacante, seguida de un informe fotográfico.

En la mayoría de los casos, estas afirmaciones se repiten en los boletines diarios de la radio del ISIS, Al Bayan, en los periódicos semanales de Al Naba y, en raras ocasiones, en los vídeos de propaganda.

Traducido por Javier Biosca Azcoiti

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