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La luz de Carme Chacón

Los que la quisimos la recordaremos, además, como una gran mujer, una gran amiga, una gran persona que deja una huella indeleble en nuestro corazón. La echaremos muchísimo de menos

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Muere la exministra socialista de Defensa Carme Chacón

EFE

Hay personas que iluminan y Carme era una de ellas: irradiaba luz. Incluso desde la televisión, o desde una fotografía, era fácilmente perceptible la calidez, humanidad, cercanía, amabilidad, bondad… que ella desprendía. Sonreía de forma completa, con la boca, con la mirada, con la forma de mover la cabeza o las manos. Era accesible al afecto, cariñosa, generosa. Con un agudo sentido del humor, además. Su conversación era fresca, divertida y aguda como su inteligencia.

La conocí personalmente cuando me entregó la cartera de Vivienda, en 2008. Yo era una recién llegada, y ella ya tenía una poderosa y brillante trayectoria política en el Partido Socialista, en el Congreso y en el Gobierno. Su sencillez hacía fácil aproximarse a ella. Me tendió la mano, me ofreció su ayuda, me aconsejó y fue un pilar fundamental y un ejemplo para mí. Siempre estaba disponible. Era una mujer solidaria, cómplice, intuitiva y sensible.

Cuando nació su hijo mi hija pequeña no tenía aún un año. Esa circunstancia nos acercó de modo especial, desde la solidaridad de las madres trabajadoras con niños pequeños y poco tiempo para compartir con ellos. Hablar con Carme de las cosas cotidianas que ocurren lejos de los focos, de las alfombras y de los despachos aliviaba la presión y reconciliaba con la parte más auténtica de nosotras; en ese “espacio de seguridad” cabía relajarse y ser una misma.

Tras su cálida persona había también una mente ordenada, una fuerte determinación, una tenacidad sin tregua, una inquebrantable fuerza de voluntad y un profundo sentido de la responsabilidad, como demostró en cada labor que asumió y cada cargo que desempeñó. Era una persona de valores y principios firmes, y se comprometió siempre a fondo con todo aquello en lo que creía. Abanderó y personificó la lucha feminista por ocupar el 50 por ciento de todo que por derecho nos corresponde a las mujeres. Puso su deber por delante, a pesar de su problema de salud, del que hablaba muy poco y con toda naturalidad.

Hizo historia, y la Historia la recordará como la primera ministra de Defensa de España y la socialista que casi llegó a ser secretaria general. Los que la quisimos la recordaremos, además, como una gran mujer, una gran amiga, una gran persona que deja una huella indeleble en nuestro corazón. La echaremos muchísimo de menos.

Con toda gratitud, Carme, amiga, compañera. Que la tierra te sea leve.

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