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Violencia machista: lo que las cifras esconden

En Reino Unido las organizaciones de mujeres comienzan hoy un censo de víctimas de violencia machista, una estrategia que las españolas utilizaron hace ya 18 años

"¿Acaso no es un despropósito que la UE cuente el número de camiones que transitan por su territorio y no cuente el número de mujeres asesinadas por violencia de género?"

"Solo contando con indicadores compartidos podremos evaluar el progreso sobre las políticas europeas dirigidas a erradicar la violencia contra las mujeres"

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Protesta contra la violencia machista. Del Centro de Medios del Eje Feminista Rompamos el silencio.

Protesta contra la violencia machista del Centro de Medios del Eje Feminista Rompamos el silencio.

El recuento de asesinatos no es una lista macabra sino una estrategia que resulta fundamental para mostrar a la sociedad la gravedad de un problema que no debe permanecer inexplorado. En Reino Unido hoy, jueves 12 de febrero 2015, una ONG lanzará el primer censo de mujeres asesinadas por violencia de género. Las organizaciones de mujeres españolas utilizaron esa estrategia ¡hace ya 18 años!

Al igual que las españolas en 1997, las asociaciones del Reino Unido recurrirán a la exploración de las noticias hechas por los medios de comunicación de forma metódica y precisa. Lo harán ante la falta de un recuento con criterios adecuados por parte de las instituciones.

Hagamos historia: cuando en España las asociaciones iniciaron el recuento se puso en evidencia que la administración manejaba indicadores insuficientes y poco precisos, que minimizaban el impacto real que esta violencia tenía en la sociedad española. Entre los años 1997 al 2002, las organizaciones de mujeres identificaron a través de este sistema 437 asesinatos mientras que los datos oficiales tan solo registraron 242, según el seguimiento de hemeroteca.

El censo de asesinatos de mujeres que las organizaciones iniciaron en 1997 puso en evidencia un sistema de registro poco fiable. El Ministerio del Interior contabilizaba crímenes “en la relación de pareja” o “relación análoga” dejando fuera de las estadísticas los asesinatos, por ejemplo, en una relación de noviazgo.

Entre los años 1997 al 2002, las organizaciones de mujeres identificaron a través de este sistema 437 asesinatos mientras que los datos oficiales tan solo registraron 242

¿Por qué ocurría esto? Porque hasta el año 2002 en el concepto "análogo", sólo se incluía "pareja de hecho". Cuatro años después de que las asociaciones iniciasen el recuento, la administración comenzó a incluir a ex-cónyuges (incluso separado/a- divorciado/a), compañero/a sentimental, excompañero/a sentimental, novio/a o exnovio/a. Sin duda, fue la monitorización de casos por parte de las organizaciones feministas lo que empujó a la administración a modificar sus imprecisos criterios.

La noticia de The Guardian pone en evidencia la urgente necesidad de que en el ámbito europeo:

  1. Se establezcan sistemas eficaces y rigurosos para la recopilación de los datos sobre las víctimas que produce la violencia de género

  2. Se supervise el funcionamiento de los gobiernos en lo referente a compromisos y resultados en materia de violencia de género

  3. Se señalen los vacíos en políticas y compromisos en cada uno de los países miembro

¿Qué impide unificar criterios e impulsar que los países europeos establezcamos, compartidamente, un sistema eficaz y riguroso para la recopilación de los datos cuando muchos de estos datos están disponibles a través de la policía, juzgados, centros sanitarios, teléfonos de emergencia, centros de información, centros de acogida o servicios de atención a mujeres?

¿Acaso no es un despropósito que la UE cuente el número de camiones que transitan por su territorio y no cuente el número de mujeres asesinadas por violencia de género?

Solo contando con indicadores compartidos podremos evaluar el progreso sobre las políticas europeas dirigidas a erradicar la violencia contra las mujeres y supervisar el funcionamiento de los gobiernos en lo referente a compromisos y resultados, señalando los vacíos y formulando las recomendaciones para la ejecución de políticas eficaces.

Una década de Ley Integral

Que las organizaciones del Reino Unido tengan que recurrir a estas alturas a una estrategia que usaron las españolas hace 18 años no dice mucho a favor del país anglosajón. Aquí, tras la aprobación de la Ley Integral contra la violencia, hemos hecho un recorrido que nos permite recopilar información útil para el diseño y el seguimiento de las políticas y que debería también ser útil para la rendición de cuentas a la ciudadanía sobre la eficacia de las medidas legales adoptadas contra la violencia de género. Es a través del tratamiento de esa información como expertas y organizaciones están proponiendo mejoras a los poderes públicos.

El único problema es que en España, desde la llegada del PP al gobierno, señalar cuestiones que emergen y formular recomendaciones es un ejercicio frustrante.

Estamos esperando la evaluación de 10 años de Ley Integral. Habrá que recordarle al PP que esperamos un análisis serio, cualitativo y riguroso. Somos persistentes en la defensa de los principios y que dar protección y seguridad a las víctimas de violencia es para las organizaciones de mujeres y para el PSOE un asunto prioritario.

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