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Lástima patrocinada

Bob Pop

@page { margin: 2cm } P { margin-bottom: 0.21cm } Cristina Tárrega les ofrece la posibilidad de posicionar sus negocios como empresas benefactoras para mujeres que sufren, que se rompen ante la cámara y se dejan hacer lo que sea porque todo lo que les hagan va a ser mejor de lo que les han hecho hasta destrozarles la vida.

Tárrega, que es una genia de las finanzas pero también del humor, ofrece un innovador formato comercial que comienza con un acercamiento a la víctima modelo, en la calle. Un acercamiento que puede incluir la siguiente conversación:

[Tal cual. Literal. Como lo leen]

Y Cristina continúa con un periplo de la víctima/modelo por varios establecimientos del ramo (una clínica dental, otra de cirugía estética, una boutique de moda) donde va tuneando a la mujer rota mientras le lanza consejos de autoayuda de saldo al tiempo que canta las virtudes del negocio que anuncian de refilón. Es repugnante. Y es real. Yo lo vi ayer.

Al final, claro, exhiben a la mujer en el plató con nuevas fundas en los dientes, pintada, peinada y vestida de prestado. Y el público aplaude, y Cristina Tárrega se emociona, y los patrocinadores gozan. Y el capitalismo bestial se lame la entrepierna para sacarse brillo.