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Sobre este blog

En el Comité español de ACNUR recaudamos fondos para atender las necesidades de las personas refugiadas y desplazadas más vulnerables, apoyando los programas de ayuda humanitaria de ACNUR (nutrición, atención médica, agua potable y saneamiento, educación, refugio e infraestructuras básicas, asistencia legal y protección internacional).

En la actualidad, 34,4 millones de personas reciben la asistencia de ACNUR en más de 120 países. www.eacnur.org

Filipinas: vivir en un buque encallado con 190 personas

Rosita Pica y su familia preparan la cena junto a su refugio temporal en Tacloban. Foto: ACNUR/K.Bolisay

Amaia Celorrio

Junto con otras 38 familias, la de Rosita compartía un espacio reducido en el interior de este buque en el que también había muchos cadáveres. El hedor a descomposición, mezclado con el olor del petróleo crudo y otros productos era insoportable, incluso más de un mes después del tifón.

Las condiciones de vida eran terribles, pero esta madre de cinco hijos y de 34 años no tenía otra opción, al igual que otros 190 supervivientes, la mayoría niños. Sus casas habían sido destruidas y los escombros estaban esparcidos por todas partes. No tenían otro sitio donde refugiarse de la lluvia y los saqueadores que vagaban por la ciudad durante los primeros días de la emergencia.

“Tuvimos que soportarlo todo. No teníamos otro lugar adonde ir”, explicaba Rosita.

Rosita y su familia sobrevivieron a la tormenta refugiándose en un centro de evacuación. Cuando ella y los otros residentes de una zona llamada Barangay 75 vieron la nave varada en medio de un mar de escombros, subieron al barco y se refugiaron allí. Ocuparon hasta el último de sus rincones, incluso en la sala de máquinas.

Llovió durante días, y cuando finalmente pararon las lluvias, utilizaron dos escaleras improvisadas para bajar de la embarcación y dormir entre los escombros junto al casco.

Algunos residentes locales pusieron en conocimiento de ACNUR la situación de Rosita y los otros supervivientes.

“Cuando nos enteramos de que esta comunidad aún vivía en el barco, contactamos con el PNUD (Programa de la ONU para el Desarrollo), que inmediatamente movilizó a sus trabajadores beneficiarios del programa ”dinero por trabajo“ para que retiraran los escombros de la zona”, explicó Eilish Hurley, de ACNUR, que ha sido desplegada en Tacloban para responder a la crisis. “Esto permitió al ACNUR y su agencia socia CFSI (Comunidad y Servicios a la Familia Internacional) proporcionar tiendas de campaña familiares para los residentes de este barco, a fin de que pudieran escapar de la miseria y peligros de vivir en este buque encallado”.

También se distribuyeron lámparas solares, así como mantas y utensilios de cocina para ayudar a las familias a establecerse temporalmente en un lugar con unas condiciones de vida más seguras y dignas, mientras se identificaba un sitio permanente.

Cuatro millones de personas todavía continúan desplazadas tras el tifón, y aún pasarán meses e incluso años antes de que algunos de ellos puedan reconstruir sus casas y sus vidas.

Hasta la fecha, ACNUR ha ayudado a más de 306.000 supervivientes del tifón Haiyán, distribuyendo tiendas de campaña familiares, lámparas solares, lonas plásticas, mantas, utensilios de cocina y bidones.

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En el Comité español de ACNUR recaudamos fondos para atender las necesidades de las personas refugiadas y desplazadas más vulnerables, apoyando los programas de ayuda humanitaria de ACNUR (nutrición, atención médica, agua potable y saneamiento, educación, refugio e infraestructuras básicas, asistencia legal y protección internacional).

En la actualidad, 34,4 millones de personas reciben la asistencia de ACNUR en más de 120 países. www.eacnur.org

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