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“¿Quieres un pañuelo?”: la burla del PP de Algeciras hacia la edil del PSOE que pidió un homenaje a las víctimas del nazismo

Los nazis tatúan el número 6.715 en el brazo de Andrés Sánchez Zambrana. La cifra anula el nombre de un español que tras la Guerra Civil acaba en Mauthausen y al que borran la vida en el subcampo de Gusen, donde su cuerpo queda reducido a cenizas. “¿Quieres un pañuelo?”, espetó en tono burlesco un concejal del PP en su localidad natal, Algeciras, a una concejal del PSOE que pedía homenajear a las víctimas locales del exterminio nazi. Ocurrió en un pleno municipal y ante la familia del deportado algecireño.

La pregunta del teniente de alcalde del ayuntamiento de Algeciras y presidente del PP local, Jacinto Muñoz, interpelaba a la portavoz del grupo socialista, Rocío Arrabal, cuando esta recuperaba y defendía una moción –aprobada un año antes con voto a favor de PP y PSOE y en contra de Vox, pero sin cumplir por el Gobierno local– para reconocer a los vecinos de esta ciudad deportados a los campos de concentración nazis. El caso sucede el 30 de enero en la sesión plenaria del Ayuntamiento. Andrés Sánchez, víctima del nazismo, murió el 27 de enero de 1942, justo 84 años y tres días antes.

“Es una vergüenza, es triste y desolador, ¿quién puede burlarse de eso? ¿Quién se puede reír del Holocausto? Alguien que haría lo mismo, un fascista”, cuestiona Virginia Pérez Tapia, asistente al pleno y sobrina-nieta de Andrés Sánchez, aniquilado por la Alemania nazi de Adolf Hitler con poco más de 30 años de edad. “Y con una víctima delante, porque yo lo soy, y en mi familia hemos sufrido secuelas que se heredan y un trauma que pasa entre generaciones”, manifiesta a este periódico.

El edil del PP niega la mayor. “La reacción de la bancada popular no iba dirigida en ningún caso contra las víctimas ni contra la memoria de las personas deportadas a los campos nazis” sino contra lo que considera “un uso oportunista de un asunto extremadamente sensible” por parte del PSOE, asegura en declaraciones a elDiario.es Andalucía. “Quiero dejar claro, además, que siempre hemos mostrado respeto por todas las víctimas de la Guerra Civil y de la posguerra, fueran del bando que fueran”, remacha Jacinto Muñoz Madrid.

59 muertos gaditanos en campos nazis

La visión de la portavoz del PSOE es distinta. “Cuando me dijo 'quieres un pañuelo' me quedé perpleja, no daba crédito, le tenía que haber respondido más cosas pero me quedé como paralizada”, dice Rocío Arrabal a este medio. “Es antidemocrático”, dice sobre lo sucedido, “y el alcalde me dijo ‘deja de hacer teatro’, es muy fuerte”, remata. La edil pide al popular “que rectifique y pida disculpas públicamente, es una ofensa a las víctimas y a todos los ciudadanos”.

Colectivos memorialistas han denunciado “la burla y el desprecio” del político del PP, del que piden su dimisión, caso de la Federación Andaluza de Memoria Democrática. El Foro por la Memoria del Campo de Gibraltar y la Asociación Casa de la Memoria también exigen al edil “una petición de perdón”. La Asociación Triángulo Azul Stolpersteine Andalucía alerta por su parte del “deber institucional” de tratar “con la dignidad que merecen” a las víctimas del nazismo.

Un total de 87 deportados hicieron la ruta de Cádiz al infierno. El listado arroja un total de 59 muertos, 27 liberados y un desaparecido, según la investigación del historiador Ángel Medina Linares, plasmada en su libro Gaditanos deportados a campos de concentración nazis. Del Campo de Gibraltar son 31 prisioneros, 20 fallecidos y 11 rescatados. Y de Algeciras hay tres nombres: Francisco de la Rocha, Manuel Sáez Ayala y Andrés Sánchez, exterminados con el pasaporte al Holocausto que Hitler reserva a cada Rotspanier o rojo español.

“Virginia, presente con la foto de su tío abuelo, quiere que se haga justicia”

“¿Quieres un pañuelo?”, se oye desde la bancada popular. La portavoz del PSOE hace uso de la palabra para pedir al Gobierno local que incluya a los tres algecireños en el proyecto Stolpersteine, los adoquines en recuerdo de los deportados en campos de concentración nazis. “Aquí hoy Virginia, presente con la foto de su tío abuelo, Andrés Sánchez, quiere que se haga justicia con todos esos represaliados”, indica la edil, visiblemente emocionada.

“Ruego que cumpláis, después de un año…”, prosigue la concejal, que interrumpe contrariada su discurso. “¿Quieres un pañuelo?”, salta entonces la frase de Muñoz. “¿Perdone? Qué frialdad, dice ‘¿quieres un pañuelo?’, de verdad, qué frialdad, déjelo, señor Muñoz”, responde al portavoz del PP.

“Vamos a tratar de centrar el tema, siga usted hablando”, interviene el alcalde de Algeciras, José Ignacio Landaluce (PP). “Déjese de hacer teatro”, afea el regidor a la socialista. El PSOE de Algeciras ha lamentado que el portavoz del PP sea “absolutamente incapaz de pedir disculpas por sus desafortunados comentarios en el último pleno”. La actitud de Muñoz “no tiene justificación” y su respuesta “en lugar de reconocer el error, y tratar de enmendarlo” arremete contra la portavoz del Grupo Socialista al tiempo que “se hace la víctima”, refieren.

“Insultos”, indignación y “tristeza”

Virginia Pérez Tapia, presente en la sesión plenaria, asistió al agravio con una foto de su familiar en las manos. “Siempre la llevo conmigo, pero lo que ocurrió no lo viví con la indignación que he ido tomando días después”, confiesa. “Además durante todo el pleno hubo un ambiente muy violento, con insultos de la gente a la socialista, y concejales riéndose como si estuvieran en un patio de colegio… Lo que hicimos fue levantarnos e irnos, las palabras con estos tipejos no sirven de nada”, denuncia la sobrina nieta de Andrés Sánchez. En la atmósfera caldeada de la cita coinciden la edil socialista y el popular: “El pleno al que se refiere fue especialmente bronco y tenso desde su inicio”, según explica Jacinto Muñoz a este periódico.

“Siento mucha tristeza porque mi madre estaba viendo el pleno por la tele, lo escuchó y cuando llegué a casa estaba muy enfadada y decía que no iba a valer nada de lo que estamos haciendo”, manifiesta. En la familia, dice, la Memoria y el “trauma” han sido una herencia. “Mi bisabuela murió con la foto de su hijo y lloraba por él todos los días, y eso que no sabía la dimensión de lo que les ocurrió” en los campos nazis de exterminio, relata.

“Mi Andrés –con ese adjetivo posesivo se refiere siempre Virginia a Sánchez Zambrana– acabó en el barracón 32 de Gusen, que era para gente abandonada, donde les hacían todo tipo de cosas, entre otras experimentos médicos”, cuenta. Y el desprecio llegó “el mismo día, pero 84 años después, que él entraba en el crematorio, había muerto tres días antes”, el 27 de enero de 1942.

Algecireños en el Holocausto

Los hechos sucedieron días después de conmemorarse el Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto. La Federación Andaluza de Memoria Democrática reclama la dimisión del presidente del PP de Algeciras “por mofarse de las víctimas de Mauthausen”. “La burla y el desprecio” suponen “una falta de respeto hacia las víctimas, sus familias y la memoria democrática”, continúan en un comunicado.

Colectivos memorialistas reclaman también “una retractación pública y una petición de perdón clara y sin ambigüedades a las familias de las víctimas algecireñas, a la portavoz socialista y a la ciudadanía”. El portavoz popular “se mofa de las víctimas del nazismo”, apuntan desde el Foro por la Memoria del Campo de Gibraltar y la Asociación Casa de la Memoria, que muestran su “repulsa y condena a las palabras proferidas por Jacinto Muñoz Madrid”.

‘Un pañuelo para limpiar las vergüenzas’, replica en una nota la Asociación Triángulo Azul Stolpersteine de Andalucía. “Lo sucedido no puede considerarse una anécdota ni un malentendido: supuso una falta de respeto al recuerdo de las víctimas del nazismo y al deber institucional de tratarlas con la dignidad que merecen”, alegan.

El pleno del Ayuntamiento de Algeciras debatía una moción para el homenaje a los tres algecireños víctimas del Holocausto nazi. Caso de Francisco de la Rocha, nacido en 1896, deportado al campo de concentración de Dachau el 9 de noviembre de 1942 y fallecido allí el 6 de septiembre de 1944.

O Manuel Sáez Ayala (nace en 1902), exiliado tras la Guerra Civil, internado en el Stalag XI-B de Fallingbostel y registrado en septiembre de 1940 con el número 4.404 en Mauthausen, donde será obligado a realizar trabajos forzados en la cantera. Un año después muere en Gusen. Sus restos fueron incinerados y su esposa no recibió confirmación oficial de su muerte hasta casi diez años después.

Y se hablaba de Andrés Sánchez Zambrana, cocinero de profesión y vecino del casco histórico de la ciudad. Tras huir de la represión franquista, pasó por los campos de refugiados franceses, se integró en las Compañías de Trabajadores Extranjeros y fue capturado tras la invasión alemana de Francia hasta ser incluido en las listas de prisioneros considerados inválidos para el trabajo, según los datos aportados por el historiador Ángel Medina Linares, delegado en Cádiz de la Asociación Triángulo Azul Stolpersteine de Andalucía.