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Andalucía: De Objetivo 1 a región en transición

La comunidad pierde su catalogación como objetivo porque ha incrementado su PIB y porque la media del PIB comunitario ha bajado por la incorporación de países del este.

A principios del siglo XXI 12 de las 17 autonomías se consideraban Objetivo 1. En 2013 eran 4 y ahora queda solo Extremadura.

Aunque “como región, globalmente, hemos mejorado, sigue habiendo bolsas de subdesarrollo en el interior”, explica un profesor de la UJA.

Mapa de la UE según las necesidades de apoyo regional en el periodo 2014-2020

Mapa de la UE según las necesidades de apoyo regional en el periodo 2014-2020

Andalucía ya no es una Región Objetivo 1. Se denominan así aquellas zonas de la Unión Europea (UE) que tienen prioridad a la hora de recibir los fondos estructurales para impulsar su desarrollo, porque su producto interior bruto (PIB) es inferior al 75% de la media comunitaria. Son territorios que necesitan un impulso especial para desarrollar sus infraestructuras, su tejido económico e incluso mantener la población. “Son regiones que necesitan más esfuerzo económico para desarrollarse, no porque hayan sufrido una grave crisis o un acontecimiento catastrófico, sino porque históricamente han estado más atrasadas y castigadas”, explica Eduardo Araque, catedrático de Análisis Geográfico de la Universidad de Jaén.

La definición de esas regiones la establece cada país miembro de la UE en función de su organización administrativa. En el caso de España coinciden con la demarcación de las comunidades autónomas. Hasta el último periodo de aplicación de los fondos estructurales 2007-2013, Andalucía ha sido parte de este grupo de regiones, lo que le ha permitido “un desarrollo espectacular gracias al Objetivo 1”, constata Araque. Pero en el periodo que acaba de inaugurarse, 2014-2020, se ha quedado fuera.

“Ha habido un aumento del PIB andaluz”, admite Eduardo Araque, “pero sobre todo ha bajado la media del PIB comunitario por la incorporación a la Unión Europea de países del Éste, que tienen un índice muy por debajo de la media española y andaluza”. Hasta 2013, Andalucía, Galicia, Extremadura y Castilla-La Mancha componían ese grupo en España, un club que a comienzos del siglo XXI integraban 12 de las 17 autonomías. Ya sólo queda Extremadura.

En el periodo 2007-2013 España recibió 31.458 millones de euros en fondos estructurales. El capítulo más amplio fue el de convergencia, con 23.353 millones, destinado a las regiones objetivo 1. El resto se reparte entre los 7.609 millones del objetivo de competitividad territorial y empleo, y los 496 para cooperación territorial europea. Esos datos figuran en el documento ‘Análisis del Programa Operativo del Fondo Social Europeo de Andalucía’ que pone de manifiesto que algo más del 11 por ciento de los fondos estructurales europeos fueron a parar a las cuatro regiones españolas consideradas Objetivo 1.

De ese total, Andalucía acaparó casi el 57 por ciento de la inversión nacional, según Araque. Ahora las ayudas se verán recortadas, ya que se ha convertido en una “región en transición”, es decir que sale del primer bloque, aunque aún puede aspirar a las inversiones de los apartados 2 y 3. Algo parecido a lo que le sucedió a Asturias o Murcia en el anterior periodo de aplicación de los fondos estructurales (1999-2006), cuando su PIB superó el 75% de la media comunitaria.

En ese margen es donde juega la nueva consideración, los objetivos 2 y 3 que se aplican a las “regiones en transición”, cuyo PIB supera el 75% de la media comunitaria, pero no alcanza el 90%. En ese espacio es donde se moverá Andalucía hasta 2020. El profesor Eduardo Araque señala que ese matiz de transitoriedad, que mantiene buena parte de las ayudas, se debe en gran medida a la presión de Alemania. “Esa es la situación de su zona oriental y de todos los países del Este” y, desde su punto de vista,  “si los fondos hubieran desaparecido de golpe se habría producido un colapso” por “los desequilibrios internos” en los estados y las comunidades. Aunque “como región, globalmente, hemos mejorado pero sigue habiendo bolsas de subdesarrollo en el interior”.

En la comunidad existen zonas identificadas en las que el PIB local no llega al 75 por ciento y los niveles de renta sus habitantes apenas supera el 50 por ciento del promedio de la UE. En Jaén esas zonas están localizadas en Sierra Mágina, El Condado y la Sierra de Segura, más algunas poblaciones cercanas. En total, 45 núcleos urbanos que suponen casi la mitad de los municipios jiennenses y en los que vive el 15 por ciento de la población.

Para ellos, la Diputación de Jaén ha diseñado el Programa Operativo Local que canaliza las inversiones para superar los desequilibrios entre zonas de una misma provincia con niveles de convergencia por debajo de los que marca la Unión Europea. Focaliza los fondos europeos en estas zonas, canalizando las inversiones que llegan a través de los fondos FEDER (de desarrollo regional), el Fondo Social Europeo y los Fondos de Cohesión. Un esquema que las administraciones provinciales y locales mantienen en otras provincias para adaptar las propuestas de convergencia europeas a las necesidades de cada territorio.  

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