La movilización vecinal no impide la tala de un árbol centenario en Sevilla

Operarios trabajan en la poda previa a la tala del ficus de San Jacinto.

Alrededor de una veintena de vecinos del barrio sevillano de Triana y miembros de entidades medioambientales se han concentrado este martes ante las puertas de la parroquia de San Jacinto, donde han comenzado las tareas de poda previas a la tala del ficus centenario (se plantó en 1913) que está ubicado dentro del recinto, para protestar por esta medida que tanto la iglesia (responsable del ejemplar) como el Ayuntamiento hispalense respaldan por cuestiones de seguridad. En este sentido, recuerdan que hace algo más de un año el desplome de una rama hirió a seis personas, tres de las cuales requirieron hospitalización

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Con pitos y una pancarta con el mensaje Ni uno menos, los manifestantes han criticado la tala del ficus, que cuenta con la licencia del Ayuntamiento de Sevilla tras el dictamen de la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía, sobre la afección a la integridad de este templo, declarado Bien de Interés Cultural (BIC), tal como ha recordado el Consistorio en una nota de prensa.

Dicha autorización está sustentada, ha incidido el Ayuntamiento, en “informes técnicos” que alertan sobre el “riesgo” para las personas en “una zona de gran tránsito peatonal” y en la que ya se han producido episodios previos de caídas de ramas que en una ocasión provocaron heridas a seis personas, una de ellas de gravedad.

“Es un día triste. Nadie quería apear ese árbol, la propia Iglesia quería mantenerlo, pero la seguridad debe estar por encima de todo. Ese árbol ya estuvo a punto de matar a una persona y desde entonces ha habido varias caídas de ramas”, ha abundado Flores en una nota de prensa remitida por el Consistorio.

El párroco pide comprensión

Por su parte, el párroco de San Jacinto, Javier Rodríguez, ha asegurado en declaraciones a Europa Press que, “de momento”, lo que se está haciendo es una poda del ficus y ha confirmado que “sintiéndolo en el alma, hay que tomar una decisión drástica”, justificando la tala del ejemplar en que “lo más importante es la seguridad de las personas y del templo”.

Los gastos derivados de la tala y los trabajos previos a la misma corren a cargo de la parroquia, costes que “van a ser cuantiosos” y que serán detallados en las próximas semanas por Rodríguez para que “se sepa” cuál es la situación y los “males” que “está causando” el ficus, según las declaraciones del párroco, que ha pedido comprensión a las entidades ciudadanas que se están concentrando para exigir que se conserve el ejemplar.

El párroco ha recordado también los informes propios y municipales que apuntan a la “necesidad de talar” el citado árbol, documentación que fue trasladada a la Comisión de Patrimonio Histórico de Sevilla para que comprobara cómo está afectando el ficus tanto al Bien de Interés Cultural (BIC) que constituye la Iglesia de San Jacinto “como a los viandantes”.

Con conservación “no sería necesario el apeo”

La Comisión Provincial de Patrimonio Histórico, adscrita a la Consejería de Cultura, apostó por que fueran “especialistas” los que fijasen “el alcance” de las medidas a aplicar a este árbol, es decir, quienes las definiesen. Finalmente, y previa petición del apeo por parte de la parroquia dueña del ficus por estar en sus terrenos, la Gerencia de Urbanismo concedió la licencia de apeo o tala.

La Gerencia analizó, en su momento, tanto la solicitud de tala como el informe sobre la afección del árbol en la parroquia, así como el informe de Parques y Jardines en respuesta a la solicitud hecha por la propia administración local sobre la “viabilidad” de mantener el ejemplar.

Sobre este último punto, el informe municipal señalaba que “siempre y cuando se tomen medidas de conservación, no sería necesario el apeo”, toda vez que esas medidas de conservación recaen en el titular o propietario del BIC, que es la propia parroquia.

Actuaciones para evitar la tala

Las explicaciones tanto del párroco como del gobierno local no han convencido a entidades como la Asociación Multisectorial de la Jardinería Andaluza (AMJA), que este martes insistía en que “existe la posibilidad de realizar actuaciones técnicas que permiten la supervivencia” del ejemplar con las “máximas medidas de seguridad para el entorno y las personas”.

Así lo ha indicado la asociación en un comunicado este martes, en el que ha subrayado la “necesidad” de que sea un “equipo multidisciplinar quien asesore a las entidades competentes” y que, en relación a los árboles, intervengan “expertos en arbicultura”, tachando el asunto de “complejo”. Así, ha manifestado que “del mismo modo que para realizar informes sobre edificios se requiere la intervención de arquitectos, en este caso se debe exigir el dictamen de expertos arboristas”.

La asociación ha explicado que, tras la catalogación de Bien de Interés Cultural (BIC) de la iglesia y el ficus, solicitó el pasado mes de julio a la Delegación de Cultura la “paralización cautelar de cualquier actuación que afecte a la integridad del ficus”. Según ha recordado, la Delegación integró la petición en el informe que emitió, donde destacaba que las medidas que se adoptaran deberían “ser determinadas por especialistas a tal efecto”.

No obstante, según AMJA, “el único informe” que se ha tenido en cuenta para “decidir sobre el árbol” ha sido el realizado por “un arquitecto, sin que se contemple la participación de otros especialistas con experiencia contrastada en arbolado urbano”. Por esta razón, la asociación se ha ofrecido a las entidades para “poner a su disposición especialistas de reconocido prestigio que puedan evaluar y dictaminar las actuaciones más oportunas”.

De la pelea ambiental a la política

Tanto vecinos como colectivos ambientalistas consideran que la mala situación del árbol es culpa directa de la parroquia, que no ha ejercido su responsabilidad de mantenerlo, pero también apuntan al Ayuntamiento por no haber buscado otras soluciones. El alcalde, Antonio Muñoz (PSOE), ha asegurado que este martes es “un día triste”, al tiempo que ha subrayado que “nadie deseaba llegar a esta situación, pero compartimos la preocupación de la iglesia y respetamos su decisión técnica dado el gran riesgo para los viandantes y la estructura” del templo, en cuyo recinto está ubicado el ejemplar centenario.

En varios mensajes publicados en sus redes sociales, el regidor ha remarcado que, en este caso, “la seguridad es prioritaria”. Sobre este particular, Muñoz ha apuntado que el ejemplar está situado en “un tramo de San Jacinto con mucha afluencia de peatones y es zona de paso tanto para el colegio, con cientos de niños, como para la iglesia, a la que entran muchas personas todos los días”. Se trata, ha apostillado, de una “decisión difícil y triste para la ciudad y el barrio”. 

Estos argumentos no han convencido al grupo del PP en el Ayuntamiento de Sevilla, que ha acusado este martes al alcalde de “ocultar información” sobre el ficus ya que “no ha hecho público ningún informe, algo que nos llama la atención”. El portavoz municipal, Juan de la Rosa, ha explicado que desde el PP se solicitó la semana pasada ver los informes técnicos a los que “alude” el gobierno municipal, pero “aún no hemos podido acceder a ellos”.

También el portavoz del grupo municipal Adelante Sevilla (IU-Podemos), Daniel González Rojas, ha lamentado que el gobierno municipal “lleve meses con la técnica del avestruz, escondiéndose y echando balones fuera desde el minuto uno para no salvar el ficus de San Jacinto”. En este sentido, ha lamentado que el Consistorio “se ha lavado las manos desde el primer momento negándose a escuchar cualquier alternativa”.

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