La automoción pincha con la superposición de crisis: se venden menos de 300 vehículos cada semana en Aragón

Eduardo Bayona

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La venta de automóviles está experimentando una intensa caída en Aragón, donde en los cinco primeros meses de este año apenas se han matriculado una media de 41 vehículos diarios, según indican los datos de la Agencia Tributaria sobre el Impuesto de Matriculación. 

Los 6.268 automóviles matriculados entre los meses de enero y mayo arrojan una media de 41, lo que supone que el ritmo de las ventas de vehículos nuevos se ha reducido prácticamente a la mitad frente a los 78 diarios que se alcanzaron en 2019: son menos de 300 por semana cuando hace tres y cuatro años se superaban con holgura los 500.

Estas cifras incluyen las matriculaciones que tramitan los concesionarios para cumplir sus objetivos de ventas con las marcas, con vehículos que después venden a precios rebajados en el formato de ‘kilómetro cero’.

Ese era el año previo a la pandemia y dos antes de que, a mediados del pasado, comenzara una escalada inflacionista alentada por los precios de la energía que está resultando disuasoria para los potenciales compradores en un cuadro en el que la pérdida de poder adquisitivo y el encarecimiento de los combustibles confluyen con un cambio en los modelos de movilidad, especialmente en la población más joven, en los que el coche privado va perdiendo peso en favor del transporte público y el vehículo compartido.

El lánguido arranque del coche eléctrico: se venden dos diarios

Para encontrar un ritmo de ventas de esas languidez hay que remontarse al periodo de 2011 a 2013, el de mayor intensidad de la crisis iniciada con el estallido de la burbuja inmobiliaria, cuando el número de matriculaciones cayó a una horquilla de 37 a 40.

A partir de entonces comenzó una recuperación que se mantuvo de manera sostenida durante seis ejercicios en los que el volumen de operaciones prácticamente se duplicó al pasar de los 14.430 de 2014 a los 28.227 y los 28.582 de 2018 y 2019, con medias superiores a los 75 diarios.

A partir de ahí, la reducción de las matriculaciones en Aragón superó las 6.000 anuales con la pandemia al reducirse a 22.148 en 2020 antes de perder casi otro millar en 2021 (21.311) y llevar este año camino de dejarse un volumen mucho mayor, ya que dl descenso se acerca al 30% en los tres primeros meses del año.

El descenso de las matriculaciones afecta tanto a los vehículos de motor diésel como a los de gasolina, aunque de una manera mucho más acusada a los primeros, mientras el apartado de “otros”, que incluye al coche eléctrico, se mantiene en registros bajos pese a las ayudas directas y fiscales para su adquisición.

La Agencia Tributaria comenzó a dedicar un epígrafe a los “otros automóviles” en 2020, año en el que, aunque la pandemia y las restricciones a la movilidad no favorecieron las ventas de ninguno de los tres bloques, llegaron a matricularse 622 en todo Aragón, una cifra que cayó a 573 el año pasado mientras los datos de los cinco primeros meses de 2022, con 332 operaciones, apuntan a una animación: ya echan a rodar una media de dos diarios, por encima de los 1,5 y 1,7 con los que se cerraron los dos ejercicios anteriores.

La decadencia del motor diésel

La caída más acusada se da en los automóviles de motor diésel, cuyo volumen de matriculaciones ha caído por primera vez por debajo de la decena diaria en los 16 años y medio que abarca la serie: entre enero y mayo se matricularon 1.494, lo que supone menos de la cuarta parte del total (23,83%) cuando hasta 2014 los vehículos de gasóleo sumaban más de dos tercios de las nuevas incorporaciones al parque y en los tres años siguientes se mantuvieron por encima de la mitad hasta que, ya en 2018, los de gasolina pasaron a ser los más comprados.

Esa pérdida de atractivo de los automóviles que queman gasóleo parece directamente relacionada con factores como el encarecimiento del gasóleo, que ha hecho que deje de salir a cuenta en términos económicos asumir un mayor gasto en el vehículo para consumir un combustible más barato que la gasolina.

No obstante, también coincide en el tiempo con una mayor concienciación social sobre la influencia que está teniendo en el calentamiento global la quema de los desmesurados volúmenes de gasóleo que conlleva el tráfico rodado, tanto privado como comercial, a lo que se suman aspectos como los anuncios de mayores gravámenes impositivos para su uso.

En Aragón se matricularon más de 22.000 automóviles con motor de combustión diésel en 2007 y 2008 para, a partir de ahí y con la crisis, ir cayendo hasta los 9.777 de 2012. Luego vendrían cuatro años de recuperación hasta los 15.624 de 2016, un periodo en el que los coches de gasóleo perdieron la barrera de los dos tercios del mercado (12.849 de 18.027 en 2014) en vísperas de dejar la de la mitad (13.463 de 25.888 en 2017) para perder más de la mitad de ese volumen en cuatro años (5.941 en 2021).

La venta de automóviles está experimentando una intensa caída en Aragón, donde en los cinco primeros meses de este año apenas se han matriculado una media de 41 vehículos diarios, según indican los datos de la Agencia Tributaria sobre el Impuesto de Matriculación. 

Los 6.268 automóviles matriculados entre los meses de enero y mayo arrojan una media de 41, lo que supone que el ritmo de las ventas de vehículos nuevos se ha reducido prácticamente a la mitad frente a los 78 diarios que se alcanzaron en 2019: son menos de 300 por semana cuando hace tres y cuatro años se superaban con holgura los 500.

Estas cifras incluyen las matriculaciones que tramitan los concesionarios para cumplir sus objetivos de ventas con las marcas, con vehículos que después venden a precios rebajados en el formato de ‘kilómetro cero’.

Ese era el año previo a la pandemia y dos antes de que, a mediados del pasado, comenzara una escalada inflacionista alentada por los precios de la energía que está resultando disuasoria para los potenciales compradores en un cuadro en el que la pérdida de poder adquisitivo y el encarecimiento de los combustibles confluyen con un cambio en los modelos de movilidad, especialmente en la población más joven, en los que el coche privado va perdiendo peso en favor del transporte público y el vehículo compartido.

El lánguido arranque del coche eléctrico: se venden dos diarios

Para encontrar un ritmo de ventas de esas languidez hay que remontarse al periodo de 2011 a 2013, el de mayor intensidad de la crisis iniciada con el estallido de la burbuja inmobiliaria, cuando el número de matriculaciones cayó a una horquilla de 37 a 40.

A partir de entonces comenzó una recuperación que se mantuvo de manera sostenida durante seis ejercicios en los que el volumen de operaciones prácticamente se duplicó al pasar de los 14.430 de 2014 a los 28.227 y los 28.582 de 2018 y 2019, con medias superiores a los 75 diarios.

A partir de ahí, la reducción de las matriculaciones en Aragón superó las 6.000 anuales con la pandemia al reducirse a 22.148 en 2020 antes de perder casi otro millar en 2021 (21.311) y llevar este año camino de dejarse un volumen mucho mayor, ya que dl descenso se acerca al 30% en los tres primeros meses del año.

El descenso de las matriculaciones afecta tanto a los vehículos de motor diésel como a los de gasolina, aunque de una manera mucho más acusada a los primeros, mientras el apartado de “otros”, que incluye al coche eléctrico, se mantiene en registros bajos pese a las ayudas directas y fiscales para su adquisición.

La Agencia Tributaria comenzó a dedicar un epígrafe a los “otros automóviles” en 2020, año en el que, aunque la pandemia y las restricciones a la movilidad no favorecieron las ventas de ninguno de los tres bloques, llegaron a matricularse 622 en todo Aragón, una cifra que cayó a 573 el año pasado mientras los datos de los cinco primeros meses de 2022, con 332 operaciones, apuntan a una animación: ya echan a rodar una media de dos diarios, por encima de los 1,5 y 1,7 con los que se cerraron los dos ejercicios anteriores.

La decadencia del motor diésel

La caída más acusada se da en los automóviles de motor diésel, cuyo volumen de matriculaciones ha caído por primera vez por debajo de la decena diaria en los 16 años y medio que abarca la serie: entre enero y mayo se matricularon 1.494, lo que supone menos de la cuarta parte del total (23,83%) cuando hasta 2014 los vehículos de gasóleo sumaban más de dos tercios de las nuevas incorporaciones al parque y en los tres años siguientes se mantuvieron por encima de la mitad hasta que, ya en 2018, los de gasolina pasaron a ser los más comprados.

Esa pérdida de atractivo de los automóviles que queman gasóleo parece directamente relacionada con factores como el encarecimiento del gasóleo, que ha hecho que deje de salir a cuenta en términos económicos asumir un mayor gasto en el vehículo para consumir un combustible más barato que la gasolina.

No obstante, también coincide en el tiempo con una mayor concienciación social sobre la influencia que está teniendo en el calentamiento global la quema de los desmesurados volúmenes de gasóleo que conlleva el tráfico rodado, tanto privado como comercial, a lo que se suman aspectos como los anuncios de mayores gravámenes impositivos para su uso.

En Aragón se matricularon más de 22.000 automóviles con motor de combustión diésel en 2007 y 2008 para, a partir de ahí y con la crisis, ir cayendo hasta los 9.777 de 2012. Luego vendrían cuatro años de recuperación hasta los 15.624 de 2016, un periodo en el que los coches de gasóleo perdieron la barrera de los dos tercios del mercado (12.849 de 18.027 en 2014) en vísperas de dejar la de la mitad (13.463 de 25.888 en 2017) para perder más de la mitad de ese volumen en cuatro años (5.941 en 2021).

La venta de automóviles está experimentando una intensa caída en Aragón, donde en los cinco primeros meses de este año apenas se han matriculado una media de 41 vehículos diarios, según indican los datos de la Agencia Tributaria sobre el Impuesto de Matriculación. 

Los 6.268 automóviles matriculados entre los meses de enero y mayo arrojan una media de 41, lo que supone que el ritmo de las ventas de vehículos nuevos se ha reducido prácticamente a la mitad frente a los 78 diarios que se alcanzaron en 2019: son menos de 300 por semana cuando hace tres y cuatro años se superaban con holgura los 500.