Esenciales y olvidadas
El miércoles, víspera de fiesta en Aragón, en el paseo Independencia ardían los corazones por comprar, tomar helados a cinco euros y gozar del calor. Y por lo más alto atronaban los tambores.
Bajaba la manifestación de servicios de limpieza, mujeres de la limpieza, con banderas de sindicatos y bombos, entre la indiferencia general y las furgonas policiales.
Las casas se limpian solas y los edificios oficales brillan casi gratis. Reclaman cobrar más, la inflación se ha comido los infrasueldos y han de recurrir a dos o más trabajos. El precio de la fruta. Dieta sana y los garitos de comistrajos-basura hasta los topes.
Grasa derretida y pan de goma, que también ha subido la grasa, ojo. Y la goma. Un sobre de sopa vale medio misil (de los baratos). En la gfabulosa era de los microplásticos ya incrustados en el adn.
Así que me olvidé de a dónde iba y me quedé a ver a quinientas o mil mujeres que según explican no cobran ni el sueldo mínimo. Ese trabajo de momento no se lo quitan las IA’s. Qué cosas, la esclavitud parece un lujo.
Y gracias que dejan manifestarse y tocar el tambor y parar el tranvía.
Pero ya falta menos para el paro total mundial. El robot que gana al pinpon y el robot que gana la media maratón ya circulan, y el que espanta jabalís correteando por Varsovia. Famosos e influencers también tiemblan ante estos engendros producidos por la inteligencia natural que ya hacen programas de tele enteros, sin humanos.
China ha vendido en marzo “paneles solares y componentes para paneles con una potencia total de 68 GW, la cifra más alta jamás registrada en un solo mes”, según motorpasion.com con datos de ember-energy.org. La guerra acelera el relevo energético. Y China, fábrica del mundo, lo vende todo.
En Zaragoza bajaban quinientas o mil mujeres y algunos hombres con los tambores en medio y las banderas de CCOO, UGT y OSTA flameando junto al dedo inútil del Justicia, que señala al hondo sur.
Esenciales y olvidadicas. El lema es de la limpieza, que se hace sola, palacios y casuchas eco bío vida sana a costa de la semiesclavitud que es la norma.
Chino chano estamos llegando al trabajo gratis total.
Luego siguieron las compras y terrazas y al rato se anunció el próximo gobierno ultra-normal, o normal-ultra, con sus imposiciones, sus eufemismos y sus votos. Todo esto viene de los votos, por eso. Y de Trump, frenado en Irán y en Hungría, un poco frenado, tramando la próxima. Dejar las cosas a medio invadir, países a medio destroy mientras Skynet produce el Terminator Robocop, lo que venga. ¡Y barato!
USA acabará comprando sus armas en China. La parte del harware, acero, chapa, fibra de vídrio, tierras raras. ¡Groenlandia!
Quizá veamos aquí a un ICE patrullando y deteniendo a inmigantes como en USA. De los votos y la desesperación estos lodos.
La IA se ha comido ya miles de empleos y sus centros de datos son el próximo monocultivo que nace ya auto-automatizado, sin más gente que un guardia de seguridad al que le llegará antes el relevo robótico que la hora de la improbable pensión.
Que el dedo decapitado del Justicia haga llover, que corrija los excesos en el último sector y en los inmediatamente machacados, casi todos, de la limpieza para arriba.
Olvidadas y esenciales, o viceversa, ruina absoluta de la civilización colonizadora, empoderamiento de las corporaciones trumpianas, que antes de eliminar a toda la civilización persa van a cargarse a la suya, ya muy demediada, de la que deriva y depende la nuestra, ya olvidada y esencial, excepto en efemérides puntuales donde se canta y se baila –cada vez mejor– la jota.
Concierto de saxofones, ocho alumnos del CSMA, en la Facultad de Filosofía y Letras el pasado lunes. El profesor y director, Carlos Zaragoza, había hecho los arreglos para que pudieran interpretar a Bach y a otros compositores. Memorable.
Víctor Manuel llenó el Foro de Fundación Ibercaja el miércoles, en el Patio de la Infanta, entrevistado por Luis Alegre. Hablando de fake news recordó que en 1975 la entonces única televisión difundió que en una actuación en México el cantante y compositor había pisado una bandera española, lo que era mentira y le causó graves problemas. Añadió que el único que desmintió el bulo fue Julio Iglesias, que estaba allí, por lo que siempre le ha guardado gratitud. Sencillez, naturalidad y público entregado al hombre que lleva 60 años cantando y componiendo. Velada para recordar.