Las mujeres en el callejero zaragozano: solo el 17,7% de representación y “en vías inferiores”
En 1860 se aprobó el primer callejero de Zaragoza, estaba formado por 294 vías y el 18,9% de ellas se dedicaban a alguna mujer: había 73 con nombres masculinos frente a 17 con nombres femeninos. La mayoría de estas calles llevaban nombres de santas, aunque había cuatro en homenaje a las heroínas de los sitios de la Guerra de la Independencia. En la actualidad, según datos de 2021, la cifra de representación femenina ha bajado y solo el 17,7% de las calles zaragozanas tienen nombre femenino, “en 150 años hemos ido a peor”, asegura Tomás Bagüés, autor del estudio ‘brecha de género en el callejero de Zaragoza’. Considera que la discriminación de las mujeres es “evidente” y “doble”, no solo por la poca representación sino por el tipo de vías, que son de menor categoría y envergadura.
Bagüés ha catalogado las vías utilizando un Sistema de Información Geográfica, una herramienta que combina tecnología, bases de datos con coordenadas y una cartografía que permite realizar un análisis espacial. Las avenidas o paseos dedicados a mujeres son apenas el 15% de estos, mientras que los andadores, glorietas, rotondas, parques o callejones dedicadas a ellas les corresponde el 21%, por eso concluye que “a las mujeres les corresponden las vías inferiores”.
La gran mayoría de las vías con género están dedicadas a personajes que han vivido en los siglos XIX y XX, “aunque en el caso de las mujeres es menor dado el importante peso de las santas, la mayoría de la Edad Antigua y las reinas de la Corona de Aragón perteneciente a la Edad Media. Dado que el mayor desarrollo urbanístico de la ciudad fue en el siglo XX, parece lógico que los gobernantes de esa época quieran homenajear a quienes más cerca han vivido de ese periodo”, expone Bagüés en su estudio.
Bagüés no solo se ha enfocado en el número de calles con nombres de mujer, sino en la trayectoria vital de las mujeres a las que se les ha dedicado una vía. La presencia femenina es mayoritaria en temática religiosa o de personajes de la realeza, un 32% son santas o reinas, “la mayoría de estas últimas son madres de reyes o consortes, no son reinas con poder”, apunta.
“En ciencia o política, apenas son relevantes. Sin embargo, en los campos educativos, de la literatura o la jota, son más numerosas. El perfil elegido para las mujeres muestra en general qué es lo que se espera de ellas, cuidadoras y educadoras. La presencia de la mujer en la vía pública se permite siempre que no altere demasiado la visión patriarcal de la sociedad o reafirme sus valores”, comenta Bagüés.
Lograr la paridad
Bagüés considera que lograr la paridad es “prácticamente imposible”: “Si cada año se abrieran diez calles y se dedicaran todas a mujeres se tardaría 93 años en lograr la paridad. Las calles tienen una inercia histórica, se pone un nombre y no se quitan prácticamente nunca, ahora con la Ley de Memoria Histórica sí, pero no es la mayoría”. A nivel social, no es sencillo el cambio de nombre de las calles y, además, “si se ha dedicado una calle a alguien es complicado quitarla”, expone.
En las conclusiones del estudio Bagüés sostiene que el esfuerzo para disminuir la brecha de género “se ha ido reduciendo en las últimas décadas: entre las cinco actuaciones urbanísticas más recientes desarrolladas entre finales del siglo XX y principios del XXI con un total de 240 vías, solamente dos calles se han dedicado a mujeres”. Asegura que se ha desaprovechado una “magnífica oportunidad en el camino de reducir la brecha de género en los nombres de las vías públicas”.
Concluye que para disminuir la brecha de género se deberían nombrar todas las calles en femenino, aunque no se abren tantas calles para que esto cambie en un futuro cercano. “Curiosamente, en los polígonos industriales de Malpica y Ciudad del Transporte, hay un grupo de unas 30 calles denominadas con letras, que bien podrían ser denominadas con nombres de mujer. Otra opción es que los equipamientos públicos tengan nombres femeninos”, propone en sus conclusiones.
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