La primera campaña autonómica de Alvise: entre el frío, la demagogia y los tribunales

— Estoy aquí un día laborable, a las 12 y pico de la mañana, en Zuera, he visto la sede del PSOE y digo 'voy a entrar a saludar'. Y digo, ¡ay!, si está cerrada. ¿Cómo se me ocurre a mí que en la sede del PSOE estén trabajando en jornada laboral? Qué cosas, ¿eh, Cristina?

— ¡En plena campaña electoral!

La conversación entre risas grabada para redes sociales el pasado martes, 27 de enero, entre Alvise Pérez, líder de Se Acabó la Fiesta (SALF), y la cabeza de lista en Aragón, Cristina Falcón, sintetiza la campaña electoral de la formación ultra: ajena a la realidad aragonesa, envuelta en el frío invernal y con recurrentes píldoras de demagogia. Lo cierto es que en ese momento la sede socialista estaba cerrada... porque todos los afiliados del partido en esta localidad de menos de 10.000 habitantes se encontraban en sus trabajos, como es lógico en un día laborable.

La primera irrupción de Alvise en unas elecciones autonómicas está dejando un sabor tan insípido como la propia campaña electoral del 8F. Pese a sus habituales extravagancias, las convocatorias de SALF han naufragado. Los mensajes del eurodiputado, que difunde principalmente a través de redes como su canal de Telegram o su cuenta de Tik Tok, apenas han tenido trascendencia.

El único titular que ha recibido fue cuando, al cubrir la radiotelevisión autonómica aragonesa uno de sus actos debido al reparto de tiempos establecido por la Junta Electoral, los periodistas fueron increpados, lo que motivó una queja del Colegio de Periodistas de Aragón.

Para colmo, entre medias Alvise se ha visto obligado a acudir al Tribunal Supremo para declarar por la denuncia interpuesta contra él por los otros dos eurodiputados de SALF, que le acusan de los presuntos delitos de acoso y revelación de secretos. Al salir, el polemista se limitó ante los medios a vender su último libro.

Como compensación, el eurodiputado ha recibido el apoyo de la asociación ultra HazteOír, que ha paseado un autobús por la capital aragonesa con críticas a Vox y pidiendo indirectamente el voto para SALF por su postura declarada contra el aborto.

Acto central en plena plaza del Pilar, pero sin lleno

El acto central de SALF tuvo lugar el pasado domingo en plena Plaza del Pilar de Zaragoza y sirvió para evidenciar que, al menos en el plano físico, el tirón de Alvise flojea.

Doscientas cuarenta sillas, dispuestas en dos hileras, aguardaban a los asistentes. El mitin, anunciado para las 11.30 horas, comenzó con veinte minutos de retraso, lo que aprovecharon los asistentes para ir ocupando unos huecos que no se llenaron. Algunos curiosos se quedaron de pie, a la expectativa.

La candidata aragonesa subió al escenario sin despertar un entusiasmo visible. En apenas ocho minutos, Falcón despachó su intervención, apoyándose en los habituales ejes discursivos de la formación: seguridad y la familia, retorno de los tres millones de españoles que viven fuera y lanzó guiños a colectivos como autónomos, agricultores, policías o maestros; estos últimos, con especial énfasis, dado su perfil como directora de un colegio público en Zaragoza.

Le siguió el propio Alvise, recibido con una reacción más educada que fervorosa. En su discurso no faltó el “ruido político”, los medios de comunicación “subvencionados” –una “aberración moral y antidemocrática” por invisibilizar a su formación– o una diatriba contra la partitocracia.

La estrategia de SALF es alcanzar la cifra de 15.000 votos en Zaragoza, ciudad donde recibió un gran apoyo en las europeas. A partir de ese número de sufragios tendría opciones de obtener un escaño, aunque las últimas encuestas le sitúan lejos de ese privilegio. Aun así, Alvise aprovechó para arengar a los presentes a votar, asegurando que el 8F “daremos el mayor golpe estatal”.

Después, en su discurso deshilachado llegó el turno de “los asesinados por la incompetencia de Óscar Puente”, de anuncios de un gran plan de deportación de inmigrantes ilegales o de reducir el número de políticos. “¡A la mierda las ideologías, queremos soluciones!”, proclamó. Tampoco faltaron las dudas sobre el sistema electoral y el envío de papeletas a los domicilios a través de Correos.

Tampoco en el otro gran acto de la formación, el 18 de enero en Zaragoza, colgó el cartel de 'no hay billetes', aunque en ese caso el auditorio era más amplio: el World Trade Center, donde esa misma mañana los populares Jorge Azcón y Alberto Núñez-Feijóo habían llenado hasta la bandera.