La renovación en las direcciones nacionales del PSOE y del PP, que se ha concretado este sábado, le ha sentado mal a Aragón. Las nuevas ejecutivas diseñadas por Pedro Sánchez y por Alberto Núñez Feijóo solo cuentan con un representante, la ministra de Educación Pilar Alegría, tras la salida de la socialista Manuela Berges y de la popular Ana Alós.
Los casos de Berges y Alós son similares: cambios en ambos partidos dirigidos a aumentar las incompatibilidades. Pero su salida no se ha compensado con la entrada de otros cargos aragoneses en las respectivas ejecutivas.
Manuela Berges, hasta ahora encargada de Políticas Sociales, Mayores y Movimientos Sociales, traspasa esta cartera a la toledana Milagros Tolón, que hasta ahora era vocal de la dirección nacional. Los socialistas alegan que Berges no podía compatibilizar este puesto con el de secretaria de Organización en el PSOE de Pilar Alegría, una circunstancia que le sucede a varias personas más en la anterior ejecutiva socialista, lo que les ha obligado a salir de este órgano.
La líder de los socialistas aragoneses se queda pues como única representante de la comunidad en la Ejecutiva de Pedro Sánchez, en su caso como vocal.
La alcaldesa de Pedrola, sin embargo, no dejará del todo sus responsabilidades con el partido a nivel nacional, ya que ocupará un puesto en el Comité Federal del partido. Precisamente el que dejó vacante la ahora líder de los socialistas aragoneses, Teresa Ladrero, en el Congreso Federal del partido tras la polémica surgida entonces.
En el caso de los populares, la exalcaldesa de Huesca Ana Alós, que estaba al frente de la Vicesecretaría de Igualdad y Conciliación, deja este puesto y el PP nacional se queda sin representantes aragoneses de primer nivel.
La justificación esgrimida por el PP es que este mismo fin de semana el partido va a modificar sus procedimientos, de forma que no se puede compaginar una vicesecretaría en el partido con una secretaría general a nivel regional, puesto que Alós ocupa en el PP aragonés.
Quien sí continúa en el PP nacional es el exconsejero de Hacienda autonómico Javier Campoy -no precisamente muy afín a Azcón-, que se mantiene en el círculo de Elías Bendodo como secretario de Evolución Electoral y Tendencias.
También estará en la Junta Directiva Nacional la alcaldesa de Linares de Mora, Yolanda Sevilla, tras una enmienda en la Ponencia de Estatutos para incluir a diez representantes de pequeños municipios. Y como vocal formará parte de este órgano la diputada autonómica Silvia Casas.
Entre los nombres que ha llegado a sonar para formar parte del núcleo próximo a Núñez Feijóo ha estado el de Rocío Dívar, senadora y portavoz adjunta del PP en la Cámara alta. Designada por Azcón como vicesecretaria general en Aragón, Dívar ha estado en las quinielas para ocupar la portavocía en el Senado y formará parte del Comité Ejecutivo del partido, un órgano de segundo nivel.
Al respecto, el presidente aragonés elogió el viernes su figura. “Es una persona que se ha ganado los lugares en los que está a base de talento, a base de esfuerzo y a base de capacidad”, afirmó. “Tiene en este momento -añadió Azcón- un importantísimo papel en el Senado, es portavoz adjunta, es la vicesecretaria general del Partido Popular en Aragón, y su carrera política va a seguir creciendo en los próximos meses y segurísimo en los próximos años”.