'Memoria y paz' reconoce a 60 supervivientes de la batalla de Belchite en un emotivo homenaje

Belchite ha celebrado este sábado su acto homenaje “Memoria y Paz” en honor a los supervivientes de la batalla de Belchite. Actualmente son 60 los vecinos censados en el municipio que nacieron en el contexto de la guerra o que la sufrieron siendo niños. Con este acto, que el Ayuntamiento impulsa desde 2017, se recuerda a todos ellos y se pone en valor su importante testimonio de vida.

La batalla de Belchite se produjo entre el 24 de agosto y el 6 de septiembre de 1937, y dejó más de 5.000 víctimas entre población civil y militar. Cada año, a finales de verano y coincidiendo con las fechas en que tuvo lugar este episodio bélico, Belchite reúne a los supervivientes en el teatro municipal para rendirles homenaje. “Queremos agradecerles su inmensa generosidad y solidaridad. Supieron sobreponerse al dolor para sacar adelante a sus familias, demostrándonos con su ejemplo que la convivencia, la paz y el diálogo son el único camino posible”, destaca el alcalde de Belchite, Carmelo Pérez.

Un mensaje profundamente ligado a los esfuerzos de conservación del Pueblo Viejo, que este 2026 ha sido declarado “Espacio de Interés Turístico de Aragón”. Esta distinción lo sitúa como un enclave de primer orden para la difusión del territorio, la historia y la memoria.

Una década de hermanamiento con Oradour-sur-Glane

El homenaje ha contado con la asistencia de una delegación institucional de Oradour-sur-Glane, formada por Valérie Bichaud e Isabel Milor, concejales de su ayuntamiento, Astrid Cotineau, presidenta de la Asociación del Hermanamiento Belchite-Oradour, y Benoît Sadry, presidente de la Association Nationale des familles des martyrs d’Oradour-sur-Glane (ANFMOG). Este municipio francés de Nueva Aquitania está hermanado con Belchite desde 2016, ya que ambos comparten un pasado común: fueron destruidos durante una guerra (en el caso de Oradour, la II Guerra Mundial) y reconstruidos desde cero en las inmediaciones, preservando las ruinas del pueblo original.

El momento central del acto ha sido la entrega de los detalles conmemorativos a los mayores, que en esta ocasión han efectuado los niños de la Concejalía Escolar de Belchite: Candela Artigas, David Puji, Alexandra Raita y Daniela Villagrasa, dejando una bonita imagen de unión entre generaciones. Concretamente, les han regalado una edición especial del libro Cuando se apaga la luz, una recopilación de imágenes nocturnas del Pueblo Viejo realizadas por el fotógrafo Luis Simón Aranda.

La música también ha estado presente a través de las actuaciones de Laura Blossom y se ha proyectado el cortometraje ganador del Premio del Público-Aragón TV en la pasada edición de Belchite de Película, que tuvo lugar entre el 13 y el 18 de julio.

La historia de Belchite

Belchite es hoy conocido por el triste acontecimiento que tuvo lugar en su término municipal durante la Guerra Civil: la Batalla de Belchite. En aquel momento, el pueblo contaba con 3.800 habitantes y 1.200 casas, pero su posición estratégica, a 50 kilómetros de Zaragoza, lo convirtió en interesante objetivo. Entre sus calles, de gran riqueza arquitectónica —albergaba tres iglesias, un convento y un importante seminario, además de ser un exponente del mudéjar aragonés—, perecerían más de 5.000 personas entre el 24 de agosto y el 6 de septiembre del 1937.

El pueblo quedó en ruinas y, a partir de entonces, sus habitantes lo fueron abandonando; el actual Belchite se construyó en el terreno inmediatamente contiguo a donde se erigía el original. Por ello, hoy se diferencia perfectamente entre Belchite Pueblo Viejo (el que sufrió la Guerra Civil) y Belchite Pueblo Nuevo (el actual).

En 2013, el Ayuntamiento decidió regular el acceso al Pueblo Viejo (hasta entonces era libre) y establecer visitas turísticas organizadas en grupos guiados. Desde entonces, el Ayuntamiento de Belchite continúa inmerso en las labores de consolidación del Pueblo Viejo. La última ha tenido lugar este verano con el V campus arqueológico, que ha permitido sacar a la luz gran parte de la estructura de una antigua sinagoga medieval, única en Europa por su excelente estado de conservación y por los vestigios históricos que se han hallado en la zona. El objetivo en el futuro es poder incluirla en el recorrido de las visitas, ampliando y mejorando así la experiencia turística.

Desde enero de este año, además, la Fundación Pueblo Viejo ha impulsado una campaña para que quien lo desee pueda contribuir con donaciones al mantenimiento del Pueblo Viejo, enviando un bizum al 11861.