Moverse para poder quedarse: la Bal d’Onsella busca su propia solución a la movilidad rural
En un pueblo pequeño, coger un coche no siempre es simplemente coger un coche. Para un adolescente puede significar depender de que sus padres puedan llevarle al instituto. Para una persona mayor, tener que pedir un favor a un familiar o a un vecino para ir al médico o hacer la compra. Para una familia, organizar toda la semana alrededor de los desplazamientos. Y para quien ya no conduce, una carretera que sobre el mapa parece corta puede convertirse en una frontera.
En la Bal d’Onsella, la movilidad es una de esas cuestiones que se entienden mejor cuando se viven en el día a día que cuando se cuentan en kilómetros.
La desaparición en 2025 del servicio de autobús que conectaba los pueblos del valle con localidades como Sangüesa y Sos del Rey Católico dejó durante más de un año una realidad difícil de encajar en cualquier mapa de servicios públicos: pueblos habitados, pero sin una conexión regular para salir de ellos. La situación afectaba especialmente a quienes no disponen de vehículo propio, por eso ahora la comarca busca una respuesta desde el propio territorio.
La respuesta tiene nombre: ONsellaMOVE, y forma parte de ONsellaCONECTA, una estrategia impulsada desde la localidad de Urriés que pretende abordar la movilidad como un servicio más necesario para mantener vivos los pueblos. Una furgoneta eléctrica de nueve plazas que tendrá una doble función: por las mañanas trasladará a estudiantes hacia el instituto de Sangüesa y, durante el resto del día, funcionará como transporte bajo demanda para los vecinos. Una idea sencilla, pero fundamental para la supervivencia de estos pueblos.
Para un joven, llegar al instituto también es poder elegir dónde vivir
Para un adolescente de la Bal d’Onsella, estudiar no debería depender del lugar donde haya nacido. Sin embargo, en el medio rural las distancias condicionan decisiones que en una ciudad apenas se perciben. El instituto está fuera del pueblo. Los servicios sanitarios de referencia están fuera. Muchas actividades, compras, trámites o conexiones de transporte también están fuera.
En el caso de los jóvenes, hay que tener en cuenta de que se encuentran cursando la Educación Secundaria Obligatoria “no se trata de un servicio optativo, sino de un derecho fundamental” y de una competencia que corresponde directamente al Gobierno de Aragón y que, sin embargo, “jamás se ha cubierto adecuadamente”, apunta el alcalde la localidad de Urriés, Armando Soria.
“La realidad del territorio es aplastante”, lamenta Armando Soria, y pone un ejemplo: “Una familia que se levanta a las 6 o las 7 de la mañana para ir a trabajar no puede llevar personalmente a sus hijos al instituto si este se encuentra en otro municipio. Al no existir un servicio público de transporte escolar, la única alternativa real para estas familias es depender diariamente de la solidaridad de algún vecino o, sencillamente, verse obligadas a abandonar el pueblo”.
Ante una situación como la descrita anteriormente, y que se repite en numerosas zonas rurales de toda la comunidad, Soria expone que la respuesta por parte de la administración pasa por la concesión de becas de transporte, unas ayudas que llegan a los hogares “con una media de dos años de retraso y que, por si fuera poco, no resuelven el problema de fondo: si no hay nadie disponible para llevar a los niños cada mañana, el dinero a futuro no sirve para nada”, recuerda.
En la localidad de Urriés, donde nace este proyecto de movilidad rural, hay cuatro niños en esta situación a los que se suman dos en Undués de Lerda y uno en Isuerre. En el caso concreto de Urriés, esto afecta de lleno a tres familias enfrentadas a un “dilema crítico: si no se habilita una solución de transporte, tendrán que marcharse del lugar donde han elegido construir su vida”.
Para que familias como estas no se vean obligadas a abandonar el pueblo, ONsellaMOVE quiere empezar por ahí: por garantizar el desplazamiento de los estudiantes hasta Sangüesa. No se trata únicamente de facilitar un trayecto de ida y vuelta. Se trata de que una familia pueda plantearse vivir en un pequeño municipio sin que cada mañana tenga que organizar un complejo sistema de coches, horarios y favores. “Resulta hiriente e incoherente que a las instituciones se les llene la boca hablando de lucha contra la despoblación mientras se ahoga a las familias fallándoles en lo más básico: garantizar el acceso a la educación obligatoria”, clama el alcalde de Urriés.
Porque la movilidad también forma parte de las oportunidades que ofrece un territorio. Y, a largo plazo, de sus posibilidades de futuro.
El coche: la diferencia entre autonomía y dependencia
La otra cara de la movilidad rural aparece cuando llega el momento en que conducir deja de ser una opción. En muchos pueblos pequeños, el vehículo particular ha terminado convirtiéndose en una extensión de los servicios públicos: sirve para ir al médico, comprar, acudir al banco, recoger un medicamento o simplemente encontrarse con otras personas.
Es una necesidad recurrente, y más ahora, ya que con el nuevo mapa concesionario, los habitantes de la zona pueden llegar hoy hasta Sos, “pero desde allí hasta nuestros pueblos están vendidos”, recuerda el alcalde. Y es que solo los viernes los habitantes de la Bal d´Onsella cuentan con combinación de autobús; el resto de los días, para ir o para volver, dependen de la buena voluntad y los favores de vecinos o ayuntamientos para poder bajar a la farmacia, a hacer la compra o a la peluquería. Gestiones y necesidades cotidianas que deberían ser sencillas, pero a las que se les condena a renunciar “solo por el hecho de ser pocos”.
Conscientes de la necesidad y urgencia de garantizar un modelo de movilidad digna cuando no tienes 5.000 usuarios en una línea, el transporte bajo demanda que plantea ONsellaMOVE tiene una importancia que va más allá de la movilidad sostenible. La intención es que vecinos, especialmente mayores y personas sin vehículo, puedan solicitar desplazamientos a localidades como Sangüesa o Sos del Rey Católico para realizar compras, gestiones, acudir a servicios o conectar con otros medios de transporte.
Es una cuestión de autonomía, pero también de dignidad. Que una persona mayor pueda decidir cuándo necesita desplazarse sin tener que esperar a que un hijo, un hermano o un vecino tenga disponibilidad puede parecer algo pequeño. En un pueblo, no lo es.
La dependencia del coche tampoco afecta únicamente a quienes no conducen. Una familia con hijos puede acabar haciendo auténtica ingeniería logística: llevar a los niños al colegio o al instituto, desplazarse para comprar, acudir al médico, realizar trámites y compatibilizar todo ello con el trabajo.
En territorios donde las distancias entre servicios son importantes, el coche acaba absorbiendo una parte considerable del tiempo familiar, y ONsellaMOVE pretende liberar una parte de esa carga. Por eso, el proyecto insiste en que una parte fundamental para entenderlo es comprender que: la movilidad no es un servicio aislado, está relacionada con la educación, la sanidad, el comercio, el empleo, los cuidados y las relaciones sociales. Y si la movilidad falla, todos los servicios se vuelven más difíciles de utilizar.
Una solución pensada para un valle, no para un solo pueblo
Quizá uno de los aspectos más interesantes de ONsellaMOVE sea precisamente que no plantea una solución municipal para un problema municipal. La Bal d’Onsella comparte características y necesidades: pueblos pequeños, población dispersa, servicios concentrados en localidades de mayor tamaño y una fuerte dependencia del vehículo particular. Por eso la respuesta también se plantea de forma compartida.
ONsellaMOVE nace impulsado por el equipo y la experiencia de la plataforma de comercio local RedOnsella que integra a cinco municipios: Undués de Lerda, Isuerre, Lobera de Onsella, Longás y Urriés, lo que supone que durante el año unos 200 vecinos se benefician de un servicio que multiplica su número de usuarios en verano y otras fechas festivas del calendario, incluidos los fines de semana. “Nos encantaría seguir sumando pueblos”, apunta Soria, que reconoce que son muchos los vecinos de otras localidades de la zona que ya acuden a RedOnsella.
El nuevo proyecto, centrado en la movilidad rural, nace dentro de ONsellaCONECTA, una iniciativa que pretende conectar a los distintos municipios del territorio y a sus habitantes. La filosofía en ambos casos es similar: si un pequeño pueblo por sí solo tiene dificultades para mantener determinados servicios, varios pueblos que comparten problemas pueden buscar juntos una solución. No se trata, por tanto, de que cada localidad tenga que inventar su propio sistema, se trata de “hacer comarca”. Una decisión que en territorios rurales, puede ser determinante para su supervivencia.
De acercar la compra a aproximar el transporte
RedOnsella ayuda a entender de dónde nace esta manera de trabajar. La iniciativa surgió para facilitar las compras a los vecinos y, al mismo tiempo, mantener actividad económica dentro del territorio. Vecinos como Charo Ripalda explicaban que podían comprar en el propio entorno y recibir los productos en sus casas sin tener que ir a Sangüesa o a Ejea a hacer la compra antes de subir al pueblo. Otros, como Enrique, vecino de Urriés, destacaban en sus inicios lo fácil que era utilizar este sistema para recibir la compra a domicilio.
Tras cerca de dos años y medio prestando este servicio; vecinos y mayores de Isuerre como Juanita, Pilarín, Gabriela, Esmeralda o Floren; Carmen, Sonia, Charo o Juli en Lobera; o personas como Loli, Mari y Sixto en Urriés, confían y encargan su compra durante todo el año a RedOnsella. “Solo por ver el impacto en sus vidas diarias, este proyecto ya es un rotundo éxito”, subraya Soria.
Además, la red trabaja con más de diez productores locales a los que se les proporciona visibilidad, tienda online y un canal directo de reparto por todo el valle. “Somos conscientes de que debemos seguir buscando fórmulas de crecimiento que refuercen su viabilidad económica a largo plazo. Por eso, aprovechando la nueva licitación de ONsellaMOVE, vamos a volver a licitar también RedOnsella, creando sinergias que optimicen los recursos del territorio”, explica el alcalde de Urriés.
Todos los testimonios recabados sobre esta iniciativa tienen en común algo importante: que un servicio rural funciona cuando acaba formando parte de la vida cotidiana. Y ahora, ONsellaMOVE busca hacer lo mismo pero con los desplazamientos. La primera conecta productos, la segunda conecta personas y ambas parten de la necesidad de encontrar una respuesta a la misma pregunta: ¿qué hace falta para que alguien pueda seguir viviendo en un pueblo pequeño sin que cada necesidad le obligue a marcharse?
A veces, cuando se habla de despoblación, la conversación se centra en atraer nuevos habitantes: vivienda, empleo, conectividad digital, emprendimiento, turismo. Todo eso es necesario, pero existe otra cuestión menos visible: que quienes ya viven en los pueblos puedan desarrollar allí una vida normal. Una vida que pasa por poder estudiar, comprar, ir al médico, trabajar, cuidar o visitar a la familia y amigos.
La movilidad es transversal a todas esas necesidades, y ONsellaMOVE nace como “una pieza más de una política de permanencia”, aseguran sus impulsores, ya que no pretende únicamente que la gente se desplace; pretende que la falta de transporte no se convierta en una razón para abandonar el territorio.
El propio Ayuntamiento de Urriés presenta el proyecto desde esa perspectiva: que los vecinos puedan vivir donde quieren vivir sin sentirse desplazados por la falta de servicios, cuidados o atención.
El reto será convertir la idea en un servicio útil y rentable
El proyecto todavía se encuentra en fase de implantación y el vehículo está pendiente de su puesta en funcionamiento. Por eso habrá que esperar para comprobar cómo responde en la práctica: qué demanda tendrá, qué horarios serán necesarios, qué pueblos utilizarán más el servicio y cómo se adaptará a las necesidades reales de los vecinos.
El primer paso se dará esta misma semana cuando está previsto que el MITECO de el pistoletazo de salida para comenzar a ejecutar los fondos de la subvención. “A partir de ese instante, tendremos que acelerar con los pliegos y licitaciones: la adquisición de la furgoneta, la contratación del conductor o conductora, la adecuación de las instalaciones necesarias y todo el aparataje logístico”, explica Armando Soria.
La parte más compleja será precisar las condiciones de la licitación para la persona u entidad que gestione el proyecto y, sobre todo, “ofrecer un margen operativo suficiente para que quien lo dirija pueda tener la rentabilidad necesaria que garantice la viabilidad y continuidad de ONsellaMOVE en el tiempo”, reconoce Soria.
Sus principales usuarios serán ocho menores estudiantes y más de un centenar de vecinos que llevan años reclamando una solución real y estable para su problema de movilidad en un entorno poco poblado, pero en el que quieren permanecer. Por ello, la verdadera medida del éxito de ONsellaMOVE no será el número de kilómetros que recorra la furgoneta, sino cuántas cosas permitirá hacer a quienes viven en el valle. Porque un pueblo no está vivo solamente cuando tiene habitantes. Está vivo cuando esos habitantes pueden hacer su vida, y saben que pueden salir teniendo la oportunidad de volver a casa.
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