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Fósiles hallados en Teruel revelan que el origen de las comadrejas es tres millones de años más antiguo de lo que se pensaba

El origen de las comadrejas es, al menos, tres millones de años más antiguo de lo que se pensaba. Así lo demuestra el estudio publicado en la revista científica Palaeontology, que ha permitido adelantar el origen de la subfamilia Mustelinae —a la que pertenecen comadrejas, hurones y visones— gracias al análisis de fósiles procedentes del yacimiento de Las Casiones (Teruel).

El trabajo, liderado por la Universidad Complutense de Madrid (UCM), describe un nuevo género y especie de pequeño carnívoro, denominado Galanthis baskini, y demuestra que este grupo ya estaba presente al final del Mioceno, hace unos 6,5 millones de años. Hasta ahora, los fósiles más antiguos de comadrejas se habían encontrado en Polonia y Alemania en yacimientos del Plioceno de unos 3,5 millones de años, por lo que este hallazgo, basado en materiales del territorio aragonés, duplica su historia evolutiva.

Este pariente de las comadrejas ya presentaba un tamaño corporal muy reducido, 134 gramos, similar al de la comadreja menor (Mustela nivalis), el carnívoro más pequeño en la actualidad. Sin embargo, los investigadores destacan que sus piezas dentales ya muestran adaptaciones propias de una dieta altamente carnívora. Los resultados, publicados en Palaeontology, permiten comprender mejor cuándo y cómo surgieron las comadrejas y sus parientes cercanos, así como las adaptaciones que les permitieron ocupar nuevos nichos ecológicos y la evolución de los ecosistemas del hemisferio norte.

“El hallazgo sugiere que la reducción de tamaño y las adaptaciones para capturar pequeños vertebrados aparecieron muy pronto en la historia evolutiva de este grupo, probablemente en relación con cambios ambientales y con la expansión de ciertos roedores durante el final del Mioceno”, ha destacado Alberto Valenciano, profesor ayudante doctor de Paleontología de la UCM.

Los fósiles estudiados proceden de excavaciones realizadas por el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) durante la década de 1990 en el área de Teruel dirigidas por el investigador Luis Alcalá.

El estudio ha combinado técnicas clásicas de anatomía comparada con métodos de análisis avanzados. Entre ellos destaca el uso de microtomografía computarizada (micro-CT), que ha permitido reconstruir en tres dimensiones el interior de los dientes y de la mandíbula y observar estructuras anatómicas invisibles desde el exterior.

“Esta investigación es un claro ejemplo de la gran riqueza fosilífera de mamíferos en Aragón, reconocida a nivel mundial: nuestro equipo lleva décadas contribuyendo a la excavación de yacimientos y al estudio de los fósiles de mamíferos”, ha el coautor y profesor del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Zaragoza, Daniel de Miguel.

Revisión de otro mustélido y planes futuros

El trabajo también revisa la clasificación de otro mustélido fósil procedente de China y de edad similar al que han denominado Zdanskyictis. “Este nuevo análisis permite establecer relaciones evolutivas más claras dentro de la familia, situándolo cerca de los linajes que dieron lugar a las nutrias (Lutrinae) y a los ictoniquinos (Ictonychinae), un grupo que incluye especies actuales como el turón jaspeado, la comadreja africana o el grisón”, ha destacado Valenciano.

El siguiente paso, adelanta el investigador, será encontrar nuevos fósiles que permitan reconstruir con mayor detalle la evolución temprana de las comadrejas y sus parientes. “Paralelamente, el equipo continúa investigando el registro fósil de los mamíferos carnívoros del Mioceno y el Plioceno en la región mediterránea y en África, con el objetivo de reconstruir con mayor precisión la evolución temprana de distintas familias de carnívoros”, ha agregado Valenciano.

Actualmente se están desarrollando nuevos estudios y excavaciones en yacimientos de Aragón, Madrid, Comunidad Valenciana, así como en distintos puntos de Egipto, Kenia, Namibia, Sudáfrica, Turquía y China. En esta investigación, liderada por la Universidad Complutense de Madrid, han participado las universidades de Zaragoza y Valencia, el Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC), el Instituto de Evolución en África, el Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont, el Institute of Vertebrate Paleontology and Paleoanthropology de la Academia China de Ciencias, y la Universidad de Washington.