El humorista Jair Domínguez niega ante el juez haber incitado la violencia contra Vox: “El tono era irónico”
El humorista Jair Domínguez ha ido a juicio este martes, acusado por Vox, por un comentario en la radio en el que animaba a combatir el auge del fascismo “con un puñetazo en la boca”. El guionista catalán ha negado que incitara a la violencia contra el partido de extrema derecha y ha asegurado que era una opinión en “tono sarcástico e irónico”.
En la Audiencia de Barcelona, donde se ha celebrado la vista oral, Domínguez ha insistido en que se trató de una “expresión metafórica” y que se refería al “fascismo” y al “nazismo”, no a nadie en particular. “Es una forma de decir de manera contundente que hay que hacer callar al fascismo y al nazismo, una manera de plantarse ante su auge”, ha defendido.
El juicio, que ha durado poco más de una hora, llega además después de que la justicia pidiera detener a Domínguez al no localizar su paradero para entregarle la citación. El humorista, sin embargo, aseguró que permanece en su vivienda de Banyoles.
Vox acusaba a Domínguez de haber cometido un delito de incitación al odio y pide dos años de cárcel por su comentario en Catalunya Ràdio de 2021, tras las elecciones catalanas. El guionista criticó entonces el crecimiento de Vox y afirmó: “Al final resulta que la Catalunya poligonera es neonazi, quien lo iba a decir. [...] Al fascismo, a los nazis se les combate con un puñetazo en la boca. No hay medias tintas”.
En este sentido, ha precisado Domínguez que el comentario de opinión se refería a Vox solo en la primera parte, cuando valoraba los comicios, pero luego hacía referencia al auge fascista y nazi desde un punto de vista histórico. En este sentido, a preguntas de la fiscal —que no ejerce la acusación— ha respondido de forma contundente que en ningún caso pretendía incitar a la violencia
Preguntado por su abogado, Jaume Alonso-Cuevillas, ha insistido en que sus palabras tenían sentido “metafórico” porque “era una forma de decir de manera contundente que hay que hacer callar al fascismo y al nazismo”. Además, ha recordado que su imagen pública es una “versión amplificada y humorística” de sí mismo y ha admitido que a menudo recurre a un tono “provocador e histriónico” para expresar sus ideas.
En el juicio también ha intervenido como testigo el agente de los Mossos d'Esquadra que se encargó de analizar las palabras de Domínguez y elaborar la transcripción. Ha ratificado el contenido del informe policial, que señalaba que la intervención del humorista era “una reflexión con sarcasmo e ironía sobre unos resultados electorales” y que no generó ninguna situación violenta ni de riesgo, ni ninguna denuncia posterior vinculada a agresiones contra la formación de extrema derecha.
Por su parte, tanto el ministerio fiscal como Cuevillas han pedido la absolución del humorista. La fiscalía ha considerado que los hechos no constituyen ningún delito y Cuevillas ha pedido al tribunal diferenciar entre lo que significa decir “un puñetazo en la boca” y dar un puñetazo real en la cara. A la salida del juicio ha calificado el procedimiento de “absurdo” y ha valorado que nunca se debería haber llegado a este punto. En esta línea, ha defendido que las manifestaciones de Domínguez están amparadas por la libertad de expresión y ha subrayado que Vox no es un colectivo diana.
Por el contrario, durante la vista oral, el abogado de Vox ha pedido la condena de Domínguez al considerar que el monólogo fue “contundente” y se realizó con la intención de criminalizar a los votantes del partido. También ha rechazado el carácter metafórico de las palabras y ha advertido que el mensaje era una incitación directa a la hostilidad que no admitía “segundas lecturas”.
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