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La caída de Orbán deja a Abascal sin referente político ni protector en la UE

Abascal habla con Orbán en la cumbre de Patriotas en Madrid, el 8 de febrero.

Raquel Ejerique

13 de abril de 2026 22:15 h

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Viktor Orbán es el “protector de Europa, por las veces que ha protegido” a las “naciones en el Consejo Europeo [la reunión de los jefes de Estado y de Gobierno de los 27] frente a los auténticos disparates de la Comisión”. Santiago Abascal celebraba con estas palabras hace apenas dos semanas en Budapest el faro político que Viktor Orbán ha supuesto para los antieuropeístas y nacionalistas de ultraderecha, cercano también a Trump y Putin. “Estas no son solo vuestras elecciones, también son nuestras elecciones”, decía un Abascal que, en ese caso, las ha perdido.

Ese faro ideológico húngaro se ha apagado abruptamente este domingo, tras unas elecciones históricas que han dado la victoria a Péter Magyar, el antiguo socio de Orbán que cambió de bando y que puede desmantelar las reformas antidemocráticas del prorruso, en el poder durante 16 años.

El Consejo Europeo, que representa el interés de los 27 países de la UE y que influye y marca en gran medida las políticas de la Comisión Europea liderada por Von der Leyen, queda ahora sin la presencia de Orbán. Por tanto, Santiago Abascal se queda huérfano de representante y amigo en esta mesa de alto nivel europeo, sin altavoz en el boicot a las políticas medioambientales, conminar al endurecimiento de las políticas migratorias o sin el actor necesario para bloquear 90.000 millones destinados a ayudar a Ucrania.

Aunque el grupo parlamentario europeo de los Patriots continúa –lo preside Abascal y lo integran también los partidos de Orbán y Le Pen–, la caída de quien era su padrino de facto es probable que genere un terremoto de nuevas alianzas ultra en Europa y también choques con el nuevo gobierno húngaro, que ya no es anti UE ni se victimiza achacando a Bruselas los problemas económicos o sociales del país.

Abascal y Vox no solo han perdido un aliado político al que han alabado y considerado el protector y avanzador de las ideas ultra en Europa, han perdido también un puntal de financiación, apoyo y visibilidad.

Desde el grupo Patriots europeo, Orbán ha apoyado encuentros de la internacional ultra en España y desde su entorno se han financiado actividades para eventos de think tanks iliberales o cursos de formación. Por ejemplo, la Fundación Disenso, presidida por Abascal y a la que transfiere más de dos millones de euros anuales el partido Vox, va a celebrar este mismo jueves un evento internacional auspiciado por la Fundación Patriots bajo el lema “Una Nueva Alianza: Por qué las Américas son importantes para el futuro de Europa”.

Disenso también comparte un proyecto de formación junto a esa misma fundación –financiada en gran parte por la misma UE que denostan tanto Vox como el partido de Orbán o Le Pen–. Se trata del Programa Jóvenes Líderes de la Iberosfera, que forma “futuros dirigentes en el ámbito político y social de ambos lados del Atlántico” y que se imparte en EEUU, España, en Bélgica, Italia y Hungría, según la información colgada en la web.

Todos estos compromisos y la financiación de estos proyectos de Vox y su fundación quedan en el aire con la caída del primer ministro húngaro, a falta de saber si ahora Santiago Abascal consigue tener la misma influencia en Patriots con un Orbán que ya no es primer ministro, si se abre un nuevo panorama de alianzas entre los grupos ultras europeos y si logra mantener cuota de poder en Europa a través de sus europarlamentarios y en las decisiones que favorezcan a su partido.

Pero si Vox ha tenido una conexión favorable con la Hungría de Orbán, esa ha sido la de dos créditos bancarios millonarios que el partido español necesitó y consiguió para poder hacer la campaña de las generales de 2023 y las elecciones al parlamento europeo de 2024. Tal y como figura en sus cuentas, en 2023 pidió 6,5 millones al banco húngaro MBH Bank, que tiene como mayor accionista a Corvinus International Investment, una firma de inversión controlada al 100% por el Estado magiar presidido entonces por Viktor Orbán. La Ley de financiación de partidos española prohíbe cualquier financiación “por parte de Gobiernos y organismos, entidades o empresas públicas extranjeras o de empresas relacionadas directa o indirectamente con los mismos”.

Extracto de las cuentas de Vox que admiten los préstamos

En 2024, Vox volvió a acudir a ese mismo banco para solicitar 7 millones de euros más para la campaña de las elecciones europeas. El tipo de interés que pagó en ambos créditos fue del 11% (frente al 6% que pagó por pedir casi dos millones al BBVA o el 8% que pagó al Santander por cantidades mucho menores). En esos dos mismos años en que pedía créditos por la falta de fondos para concurrir a elecciones, Vox continuó trasfiriendo más de dos millones de euros de media a la Fundación Disenso, dedicada a eventos, encuentros, viajes, una web ultra y que destina la gran parte del dinero a salarios o pagos a empresas de las que no se da información.

Internamente, la derrota de su aliado principal en Europa abre otra vía de agua a Abascal, cuestionado en las últimas semanas por disidentes como Iván Espinosa de los Monteros, Ortega Smith o Juan García-Gallardo, que apuntan a la opacidad de las cuentas y piden un congreso extraordinario en Vox.

Ahora, algunos críticos cuestionan si la estrategia de atar el destino del partido español a Donald Trump, en sus horas más bajas incluso en EEUU después de la invasión a Irán, si las fotos con Netanyahu o apoyar a Orbán después de que se conociera que pudo pasar información al Kremlin ha sido una estrategia inteligente.

El partido Vox no ha contestado a ninguna de las preguntas de elDiario.es.

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