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Crónica

“No suelo entrar en valoraciones subjetivas”: el policía investigador del caso Kitchen relata “hechos” sin especular

Declaración de Fraga en la Audiencia Nacional.

Pedro Águeda

13 de abril de 2026 20:50 h

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“No suelo entrar en consideraciones y valoraciones subjetivas. Procuro evitarlo como regla general. En este y otros procedimientos. Entiendo que no me corresponde hacerlas, sino trasladar los hechos al juez y al fiscal en fase de instrucción, salvo algunas conclusiones que se desprendan solas. También procuro tomar textos que dicen los propios investigados. Trato de aportar lo mínimo de cosecha propia”. 

El máximo responsable policial del caso Kitchen, el inspector jefe de la Unidad de Asuntos Internos Gonzalo Fraga, ha respondido así durante el juicio a una pregunta sobre el hecho de que sus informes no contengan un apartado de conclusiones. Fraga, además, acierta al hacer las cuentas, evita exponer inferencias, no necesita un compañero que le asista en sus declaraciones judiciales, tampoco tiene que rectificar afirmaciones de sus atestados y evita recurrir a los adjetivos para magnificar la importancia de los datos que obtiene. 

A cambio no le colocan el calificativo de “prestigiosísimo” en determinados digitales y comparecencias como la suya de este lunes en el juicio de Kitchen no se convierten en acontecimientos mediáticos. Tampoco provoca murmullos y risas en la sala, a diferencia del momento del juicio al anterior fiscal general en que el teniente coronel Antonio Balas, de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, negó realizar “investigaciones prospectivas”. Cuando Balas colgó en un informe el adjetivo de “preeminente” al papel del ex fiscal general en la filtración, Álvaro García Ortiz ya empezó a estar condenado. 

En Kitchen, Gonzalo Fraga elaboró informes a petición del juez, previa propuesta de los fiscales. Identificó como ‘El Barbas’ o ‘El Asturiano’ a Mariano Rajoy cuando el juzgado le pidió que aclarara esas numerosas alusiones entre el material incautado al comisario Villarejo. Y de acuerdo con los fiscales Anticorrupción, dejó a ellos la iniciativa de proponer diligencias. En su declaración de este lunes –sin adjetivos, ni inferencias y tampoco aproximaciones– fue enumerando y desarrollando los indicios que acorralan a los diez acusados del espionaje a Luis Bárcenas con cargo a los fondos reservados. 

Fraga ha hablado de memoria durante las primeras siete horas de declaración: el martes continuará. Ha citado números de atestados, fechas de anotaciones en la agenda de Villarejo, otras de grabaciones realizadas por el comisario y ha reproducido textuales de ambas. En ocasiones, los abogados comenzaban a formularle una pregunta y se ponían a buscar, entre sus papeles, el documento al que aludían. Antes de que terminaran, el inspector jefe les adelantaba el texto por el que le querían preguntar. 

En un momento dado, la Fiscalía ha abordado la participación en Kitchen de la Unidad de Asuntos Internos en tiempos del Gobierno del Partido Popular. Gonzalo Fraga ha explicado que las vigilancias a la familia Bárcenas fueron realizadas por una unidad dependiente de la Comisaría General de Información y cómo descubrió que no fue la única. Fraga leyó los partes de vigilancias a la familia Bárcenas que fueron desclasificados por el Gobierno y reparó en la matrícula de uno de los vehículos policiales. “Yo conozco ese coche porque lo he utilizado. Y sé que es de la Unidad de Asuntos Internos”, ha asegurado. Y a continuación ha recitado de memoria la matrícula del coche, uno de las decenas del Cuerpo que habrá utilizado durante su carrera.

elDiario.es ha contactado en los últimos días con profesionales de tres ámbitos distintos de la investigación para preguntarles por Gonzalo Fraga. Todos han coincidido en destacar de él cualidades que este medio no va a reproducir por innecesarias: están llenas de adjetivos elogiosos. Pero una de esas personas aportó un dato: Fraga estudió y aprobó el ascenso a inspector jefe al mismo tiempo que ejercía de investigador principal del caso Villarejo y sus decenas de piezas separadas. 

Detrás de Fraga se encontraban este lunes unos perfiles de policías diferentes al suyo. Todos los miembros de la brigada política fueron recompensados con medallas pensionadas y/o destinos de más de 10.000 euros mensuales como pago por sus servicios al Partido Popular. Un caso paradigmático es el de Andrés Gómez Gordo, que ha dejado la Policía dos veces para trabajar para el PP y participó en el saqueo de dinero público de la Ciudad de la Justicia de Madrid, por lo que está condenado en primera instancia. En Kitchen, Gómez Gordo se puede permitir que le defienda el mismo despacho que representa a Julio Iglesias.

El inspector jefe Gonzalo Fraga tiene dos medallas rojas, también pensionadas. Se le concedieron en 2018 y 2021. Esta recompensa fue posible por la costumbre en la Policía de orillar la ley y premiar actuaciones destacadas sin necesidad de que el agente haya puesto en riesgo la vida, que es la condición que pone el texto legal que las regula. A Fraga se las concedieron por investigar a Villarejo y a los miembros del ‘club de los diezmileuristas' que tenían sentados este lunes tras de él, los protagonistas de la última guerra sucia (sin muertos) en España. 

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