eldiario.es

Síguenos:

Boletines

Boletines

Menú

Josep L. Barona

Doctor en Medicina, catedrático de historia de la ciencia en la Universitat de València y miembro del Instituto de Historia de la Medicina y de la Ciencia López Piñero.

  • Reacciones a sus artículos en eldiario.es: 3

La muerte digna del Dr Montes

Dos factores han transformado de manera determinante nuestra manera de encarar la muerte durante el último medio siglo: el aumento de la vida media - que alarga el proceso envejecer-, y la creciente capacidad de la tecnología sanitaria para suplantar las funciones orgánicas y prolongar indefinidamente la vida. El alargamiento de la vejez aumenta el deterioro orgánico y los medicamentos y las máquinas se aplican para contrarrestar ese inevitable proceso. Envejecer puede convertirse en un gran negocio para la industria del ramo, al disparar el consumo sanitario. Una ruina para las arcas públicas. Japón y España encabezan las estadísticas de esperanza de vida en torno a los 84 años. Los cambios en la estructura demográfica de la población no solo repercuten en la economía, sino muy especialmente en el estado de salud y la calidad de vida. De todo ello se deriva un nuevo dilema que nos obliga a la deliberación y a la regulación normativa de situaciones inéditas en el pasado. Conceptos que hace décadas eran ajenos a la preocupación de los ciudadanos, como la eutanasia, el derecho a una muerte digna, los límites del encarnizamiento terapéutico, la sedación terminal, el testamento vital y las últimas voluntades o el suicidio asistido, plantean posicionarse ante realidades ineludibles que cada día surgen en nuestro entorno y son dilemas cotidianos en los hospitales y especialmente en las unidades de cuidados intensivos.

No llegué a conocer personalmente a Luis Montes. Cuando hace unos años un colectivo de estudiantes de medicina valencianos quisieron invitarlo a un debate abierto en la facultad sobre sedación y eutanasia, su iniciativa no fue autorizada. Su defensa del derecho del paciente a una muerte digna en el hospital Severo Ochoa de Leganés lo convirtieron en mártir de la hipocresía de políticos de moral absolutista frente a la muerte y amplia tolerancia frente al dinero sucio y la corrupción. Montes fue acusado, vilipendiado, procesado, expedientado y apartado de su puesto, ante jueces que aplican un código penal en muchos sentidos autoritario y anacrónico. Una democracia madura necesita otra cosa.

Seguir leyendo »

14 d’abril

El nostre llenguatge polític està impregnat de conceptes procedents de la Grècia clàssica. L'historiador de la filosofia antiga Mario Vegetti explica l'etimologia polisèmica i el sentit metafòric de conceptes com corrupció, que la medicina grega emprava per designar l'humor malalt i també la societat malalta. També explica que monarquia designava el sistema polític tirànic en el qual un sol element imposava el seu domini sobre la resta, en contraposició a la eutarquía o equilibri harmònic del conjunt d'elements que componen la societat. Sabem que la virtut cívica és l'essència de la política republicana que van concebre Aristòtil i Ciceró, la que va heretar Maquiavel i van desenvolupar Milton, Rousseau i Jefferson durant la Il·lustració. Des del seu origen remot, republicanisme vol dir civilitat, és a dir, construcció d'una ciutadania lliure entre iguals.

El 14 d'abril de 1931 va ser per a la societat espanyola una alliberadora revolució dels clavells. Farta dels abusos d'una monarquia inútil, còmplice amb la dictadura de Primo de Rivera, farta d'oligarques corruptes i mediocres, farta del poder absolut de l'Església i les seves corporacions sobre cossos i ànimes, la societat espanyola va triar en les urnes un pacífic canvi de règim i va proclamar la IIª República. El monarca i el seu seguici es van aplicar a fer les maletes per sortir del país. La societat espanyola iniciava així la construcció d'una república, on els vells poders havien de ser substituïts per institucions de participació igualitària en una societat civil, sense servilisme ni dominació. El 1931 la societat espanyola que va assumir els ideals republicans estava formada per artesans, obrers i camperols, per científics, artistes, professionals, intel·lectuals, dones i homes que aspiraven a l'emancipació, és a dir a posar fi a les institucions de dominació del casticisme obscurantista tradicional. Van mirar l'Europa cosmopolita i moderna del progrés, les avantguardes que es rebel·laven contra les tradicions ancestrals, i van tractar de sepultar el llast de la superstició, la incultura i el quimèric passat imperial. Van creure en el futur. Van triar la intel·ligència, la creativitat i la llibertat enfront dels fills de la mort. En aquesta aposta pel futur havia les idees de Joaquín Costa, Ferrer i Guàrdia i Giner de los Ríos, i l'activisme de Victòria Kent i Clara Campoamor, i el prestigi de Gregorio Marañón, Ortega y Gasset, i Ramón y Cajal. I tants i tants altres.

Seguir leyendo »

14 de abril

Nuestro lenguaje político está impregnado de conceptos procedentes de la Grecia clásica. El historiador de la filosofía antigua Mario Vegetti explicaba la etimología polisémica y el sentido metafórico de conceptos como corrupción, con el que la medicina griega expresaba el humor enfermo y también la sociedad enferma. También explicaba que monarquía designaba un sistema político tiránico, en el que un solo elemento imponía su dominio sobre el resto, en contraposición a la eutarquía o equilibrio armónico del conjunto de elementos que componen la sociedad. Sabemos que la virtud cívica es la esencia de la política republicana que concibieron Aristóteles y Cicerón, la que heredó Maquiavelo y desarrollaron Milton, Rousseau y Jefferson durante la Ilustración. Desde su origen remoto, republicanismo significa civilidad, es la construcción de una ciudadanía libre entre iguales.

El 14 de abril de 1931 fue para la sociedad española una liberadora revolución de los claveles. Harta de los abusos de una monarquía inútil, cómplice con la dictadura de Primo de Rivera, harta de oligarcas corruptos y mediocres, harta del poder absoluto de la Iglesia y sus corporaciones sobre cuerpos y almas, la sociedad española eligió en las urnas un pacífico cambio de régimen y proclamó de la IIª República. El monarca y su séquito se aplicaron a hacer las maletas y tuvieron que salir del país. La sociedad española iniciaba así la construcción de una república, donde los viejos poderes tenían que ser sustituidos por instituciones de participación igualitaria en una sociedad civil, sin servilismo ni dominación. En 1931 la sociedad española que asumió los ideales republicanos estaba formada por artesanos, obreros y campesinos, por comerciantes, científicos, artistas, profesionales, intelectuales, mujeres y hombres que aspiraban a la emancipación, es decir a poner fin a las instituciones de dominación del casticismo oscurantista tradicional. Miraron a la Europa cosmopolita y moderna del progreso, y a las vanguardias que se rebelaban contra las tradiciones ancestrales, trataron de sepultar el lastre de la superstición, la incultura y el quimérico pasado imperial. Creyeron en el futuro. Eligieron la inteligencia, la creatividad y la libertad frente a los hijos de la muerte. En esa apuesta por el futuro estaban las ideas de Joaquín Costa, Ferrer Guardia y Giner de los Ríos, y el activismo de Victoria Kent y Clara Campoamor, y el prestigio de Gregorio Marañón, Ortega y Gasset, y Ramón y Cajal. Y tantos y tantos otros.

Seguir leyendo »

Por la gestión pública de la sanidad

Hay dos modos de gobernar, el que busca el beneficio financiero y empresarial, y el que antepone a cualquier otra cosa el bienestar y la realización práctica de los derechos civiles de los ciudadanos. Ambos pueden ser compatibles o no. Pero es inmoral e injusto, y debería ser un delito anteponer el beneficio económico a costa de la vulneración del derecho ciudadano. Pienso en el precio del medicamento para tratar la hepatitis C o en el acceso a la asistencia de los emigrantes y refugiados. Cuando se trata de gestionar aspectos esenciales como la educación, la salud, la dependencia, los salarios, las pensiones, la energía, el transporte, la investigación científica o la seguridad, ningún gobierno debería delegar la gestión en favor de entidades privadas que, en definitiva, se rigen exclusivamente por la lógica del beneficio. La educación, la salud, la seguridad o la vida digna, solo puede concebirse como un negocio en la mente y en el programa político de quienes, careciendo de todo escrúpulo, están dispuestos a eliminar los excedentes humanos de sus beneficios empresariales y financieros.

El gobierno del Partido Popular se ha caracterizado por un programa privatizador de todos los aspectos de la economía. Ese no ha sido tradicionalmente, ni debe de ser ahora, el modelo de la socialdemocracia. La privatización conduce a la americanización más individualista y neoliberal, lo contrario del modelo social europeo: es la destrucción del Estado de Bienestar. En nombre de la crisis y de la llamada tercera vía, los partidos socialdemócratas europeos entraron en esa dinámica autodestructiva y ahora sufren la consecuencia política de una profunda crisis en toda Europa.

Seguir leyendo »

Per la gestió pública de la sanitat

Hi ha dues maneres de governar, la que busca el benefici financer i empresarial i la que posa per davant de tot el benestar i la realització pràctica dels drets civils dels ciutadans. Tots dos poden ser compatibles o no. Però és immoral i injust, i hauria de ser un delicte, anteposar el benefici econòmic a costa de la vulneració del dret ciutadà. Pense en el preu del medicament per tractar l'hepatitis C o en l'accés a l'assistència dels emigrants i refugiats. Quan es tracta de gestionar aspectes essencials com l'educació, la salut, la dependència, els salaris, les pensions, l'energia, el transport, la investigació científica o la seguretat, cap govern hauria de delegar la gestió en favor d'entitats privades que, en definitiva, es regeixen exclusivament per la lògica del benefici. L'educació, la salut, la seguretat o la vida digna, només es poden concebre com un negoci en la ment i en el programa polític de qui, no tenint tot escrúpol, està disposat a eliminar els excedents humans dels seus beneficis empresarials i financers.

El govern del Partit Popular s'ha caracteritzat per un programa privatitzador de tots els aspectes de l'economia. Aquest no ha estat tradicionalment, ni deu ser ara, el model de la socialdemocràcia. La privatització condueix a l'americanització més individualista i neoliberal, el contrari del model social europeu: és la destrucció de l'Estat de Benestar. En nom de la crisi i de l’anomenada tercera via els partits socialdemòcrates europeus van entrar en aquesta dinàmica autodestructiva i ara pateixen la conseqüència política d'una profunda crisi a tota Europa.

Seguir leyendo »

Per la igualtat

La igualtat no té sols una dimensió jurídica, sinó que s'ha de plasmar en la dinàmica social i això requereix dues coses que són la mateixa: mobilització social i acció política. El privilegi i la desigualtat són injustos, immorals i malaltissos. Tendim a creure que en les nostres democràtiques societats occidentals s'han minimitzat les diferències per imperatiu constitucional: entre negres i blancs, fidels i infidels, homes i dones, pobres i rics, nens i adults, rurals i urbans. No obstant això, entre la legalitat i la realitat hi ha un abisme. L'abisme de portar a l'acció la declaració de principis. Perquè els drets no són res sense la capacitat d'exercir-los, i per això quan les constitucions democràtiques declaren el dret a un habitatge decent, a l'educació, a l'atenció sanitària, a l'ocupació, al capdavall, a una vida digna, estan marcant el camí al governant. Fer créixer només la riquesa de les elits sense redistribuir-la, és tant com afavorir la desigualtat i governar per als interessos dels poderosos. Només una filosofia social cínica s'atreveix a legitimar la desigualtat i la injustícia com una cosa natural emparant-se en l'individualisme, la lògica del benefici i la cobdícia. Pur darwinisme social disfressat de corder  benvolent amb la retòrica oportunista de l'ètica dels negocis.

La desigualtat és substancialment malaltissa perquè genera formes molt variades de patologia social: violència, explotació, abús, racisme, dominació. Ho diuen tots els informes sobre desenvolupament humà de l'OCDE. Assumir la Declaració Universal dels Drets Humans implica governar pel dret de tot ciutadà a viure en unes condicions d'integració social, uns nivells de benestar mínim d'acord amb els estàndards que prevalen en la societat.

Seguir leyendo »

Por la igualdad

La igualdad no solo tiene una dimensión jurídica, sino que debe plasmarse en la dinámica social y eso requiere dos cosas que son la misma: movilización social y acción política. El privilegio y la desigualdad son injustos, inmorales y enfermizos. Tendemos a creer que en nuestras democráticas sociedades occidentales se han minimizado las diferencias por imperativo constitucional: entre negros y blancos, fieles e infieles, hombres y mujeres, pobres y ricos, niños y adultos, rurales y urbanos. Sin embargo, entre la legalidad y la realidad hay un abismo. El abismo de llevar a la acción la declaración de principios. Porque los derechos no son nada sin la capacidad de ejercerlos, y por eso cuando las constituciones democráticas declaran el derecho a una vivienda decente, a la educación, a la atención sanitaria, al empleo, están marcando el camino al gobernante. Hacer crecer la riqueza de las élites sin redistribuirla es tanto como favorecer la desigualdad y gobiernar para el interés de los poderosos. Solo una filosofía social cínica se atreve a legitimar la desigualdad y la injusticia como algo natural amparándose en el individualismo, la lógica del beneficio y la codicia. Puro darwinismo social disfrazado de corderito benevolente con la retórica oportunista de la ética de los negocios.

La desigualdad es sustancialmente enfermiza porque genera formas muy variadas de patología social: violencia, explotación, abuso, racismo. Lo dicen todos los informes sobre desarrollo humano de la OCDE. Asumir la Declaración Universal de los Derechos Humanos implica gobernar por el derecho de todo ciudadano a vivir en unas condiciones de integración social, unos niveles de bienestar mínimo acordes con los estándares que prevalecen en la sociedad.

Seguir leyendo »

Salvem la ironia

La ironia no és només una figura retòrica que permet expressar el contrari del que es diu. Més que això, és un recurs de la intel·ligència, una estratègia incomparable per burlar-se de l'autoritat dels inquisidors. Els animals no coneixen la ironia. Els déus tampoc.

La ironia és un recurs que permet posar en dubte les veritats intocables, les icones venerades i els tabús intocables. És una vacuna contra el fanatisme, perquè revela la ridiculesa de qui creu posseir la veritat sense interrogacions. La ironia socràtica unia l'humor i la tragèdia per provocar un cataclisme a la apol·línia racionalitat hel·lènica. La ironia socràtica traspassava el límit del coneixement humà i la moral pública, la qual qüestionava tot i aportava consciència del buit. En els diàlegs socràtics de Plató, Sòcrates va inventar la conversa no per obtenir respostes, sinó per sembrar dubtes i interrogacions.

Seguir leyendo »

Salvemos la ironía

La ironía no es solo una figura retórica que permite expresar lo contrario de lo que se dice. Más que eso, es un recurso de la inteligencia, una estrategia incomparable para burlarse de la autoridad de los inquisidores. Los animales no conocen la ironía. Los dioses tampoco.

La ironía es un arma que permite poner en jaque las verdades intocables, los iconos venerados y los tabús intocables. Es una vacuna contra el fanatismo, porque desvela la ridiculez de quien cree poseer la verdad sin interrogaciones. La ironía socrática unía el humor y la tragedia para provocar un cataclismo en la apolínea racionalidad helénica. La ironía socrática traspasaba el límite del conocimiento humano y la moral pública, lo cuestionaba todo y aportaba conciencia del vacío. En los diálogos socráticos de Platón, Sócrates inventó la conversación no para obtener respuestas, sino para sembrar dudas e interrogaciones.

Seguir leyendo »

Governar la Universitat

La Universitat de València és gran. Ho és per les seues dimensions, per la seua història i per la seua categoria docent i investigadora. Si relativitzem, com cal, els rànquings mundials inspirats en criteris anglosaxons i de màrqueting, si tenim en compte la pluralitat de tradicions acadèmiques a Europa, no cap dubte de què la nostra Universitat està no sols entre les millors espanyoles, sinó també a Europa. Mesurar la qualitat és un assumpte complicat i sempre controvertit.

Durant els darrers decennis les administracions públiques han experimentat una veritable revolució en la gestió degut a les aplicacions derivades de la informàtica, l'electrònica i internet. La UVEG, tot i ser una universitat molt gran i dispersa en tres campus, ha sabut introduir els avantatges de les noves tecnologies a la gestió, la docència i la investigació, i ho ha fet amb uns recursos ben limitats no sols per la famosa crisi, sinó també per la penúria del finançament de l'educació a Espanya, tan lluny de la mitjana europea. L'èxit segurament es deu a la professionalitat de l'aparell administratiu, la planificació dels recursos i també a la implicació i rendiment de docents i d'estudiants. La qualitat de les infraestructures docents no tenen res que envejar a cap institució europea i si la promoció de la recerca de qualitat és francament millorable, en bona mesura es deu a l'escassetat del finançament estatal i comunitari. En línies generals, és difícil no acceptar que el rendiment que s'obté de la inversió que la societat fa és més que satisfactori.

Seguir leyendo »