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Mariana Vilnitzky

Socia y redactora de la revista Alternativas Económicas. Periodista especializada en temas de economía social, con varios años de dedicación al mundo de las cooperativas, y ex redactora del Grupo La Nación de Buenos Aires.

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Políticos, políticas: lean a Pazos, por favor

Cuando leo a María Pazos se me ocurren dos posibilidades. O logramos que sus reflexiones se plasmen en el eje de las políticas públicas (sueño con que tal vez se presente algún día y pueda ser presidenta o como mínimo ministra de Economía) o hay que irse a vivir a un país nórdico. 

En sus libros, ya sea el anterior ( Desiguales por ley) o este que estoy reseñando, la matemática e investigadora feminista desmenuza con paciencia budista el estado de la cuestión: por qué la desigualdad es tan brutal y está tan metida en la estructura y la superestructura social en España y en los países familiaristas. 

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Luchar por lo que debería ser obvio

Tal vez de aquí a 50 años nuestras hijas quizá leerán estas líneas —que prologan el número extra de Alternativas Económicas dedicado a la economía feminista— y no se lo puedan creer. Con suerte, dirán: “¿De verdad que la situación de las mujeres en 2018 era esa? Algunas de las reivindicaciones de la economía feminista parecen tan de cajón que no se entiende que hoy, en pleno siglo XXI, cuando se han conquistado tantos derechos, las políticas vayan tan rezagadas en tantos temas.

A quienes hemos crecido con la posibilidad de comprar un piso, o conducir, o trabajar sin el permiso de un hombre, o separarnos cuando nos dé la gana, nos resulta inconcebible que estos actos no fueran posibles para nuestras madres. Y si analizamos las políticas actuales con calma, persisten las desigualdades. ¿Cómo es posible que el peso de los cuidados permanezca todavía mayoritariamente a cargo de las mujeres? ¿Por qué el Estado se lava las manos —sin servicios de guarderías universales, sin servicios a la dependencia— sobre algo tan importante como la crianza y las necesidades de las personas mayores, de las que se encargan las mujeres en un 80% del tiempo sin ningún reconocimiento? Es más, no solo no es reconocida esta actividad, sino que cualquier aspecto relacionado con el tiempo dedicado a cuidar de los que necesitan ser cuidados o cuidadas será castigado por las empresas. Y a nivel público el castigo se traduce, entre otras cosas, en una reducción de las pensiones. Hoy, por ejemplo, tal como está pensado este sistema, puede suceder que si la mujer muere antes que su marido, este pueda obtener una pensión de viudedad mayor de la que ella misma podría obtener si viviera.

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"Ser feminista no significa poner la carrera por delante"

Rebeca Grynspan ha logrado ser pionera: primera vicepresidenta mujer en su país, Costa Rica, y primera mujer que lidera la Secretaría General Iberoamericana (Segib), puesto que ocupa desde 2014 . Grynspan (San José, 1955), tiene una extensa trayectoria en organismos internacionales. Fue dirigente en el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y en otros órganos de la ONU. Es licenciada en Economía por la Universidad de Costa Rica y máster por la Universidad de Sussex. Fue investida doctora honoris causa por la Universidad de Extremadura y por la Universidad Europea gracias a su trayectoria profesional. Responde a las preguntas de Alternativas Económicas en la sede madrileña de la Segib, entre viaje y viaje.

Pasan gobiernos e ideologías, pero parece que América Latina vuelve a caer una y otra vez. La pobreza, por ejemplo, parece ser endémica. ¿Es así?

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Los ingresos del turismo, para unos pocos

El turismo está dejando, sin duda, mucho dinero en España. Pero ¿Adónde va? ¿Se queda en unas pocas manos o se distribuye de una manera equitativa y sostenible?

Los indicadores muestran que cada vez será más gente la que viaje. Pero la gentrificación, la creciente turismofobia y los barrios convertidos en escenarios para el turista ponen en duda que más turismo sea igual a más riqueza, al menos, para la gran parte de la población.

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Amianto, una fibra que nos mata

Los trabajadores del metro de Madrid hicieron saltar las alarmas de un problema que viene de lejos y es gigante. Después de que algunos empleados hubieran sido diagnosticados de cáncer, los trabajadores hicieron huelga, y unos pocos días más tarde, cruzando el océano, la ciudad de Buenos Aires (cuyos trenes fueron comprados a Madrid en 2011), paralizó la flota de trenes.

“Todos los tipos de amianto, también conocido como asbesto, causan cáncer de pulmón, mesotelioma, cáncer de laringe y de ovario y asbestosis (fibrosis de los pulmones)”, explica muy claramente la Organización Mundial de la Salud: “La exposición al amianto se produce a través de la inhalación de fibras que se encuentran en el aire del lugar de trabajo, el aire cercano a puntos de producción, como fábricas que trabajan con amianto o el aire del interior de viviendas y edificios que contienen partículas fraccionadas de amianto”, agregan. En la actualidad, según la organización, unos 125 millones de personas de todo el mundo están expuestas al amianto en su lugar de trabajo. En 2004, el cáncer de pulmón relacionado con el amianto, el mesotelioma y la asbestosis dieron lugar a 107.000 muertes y 1.523.000 de años de vida ajustados por discapacidad (...). “Además, miles de muertes pueden atribuirse a otras enfermedades relacionadas con el amianto, como así también a exposiciones a este material que no están relacionadas con el lugar de trabajo”.

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“Se está abusando de la prisión preventiva”

Licenciada en derecho por la Universidad Complutense de Madrid, Amaya Olivas es magistrada de lo social en Madrid. Con anterioridad trabajó en Calatayud (Zaragoza) y en diversos partidos judiciales de Cataluña. En esta entrevista habla como asociada de Juezas y Jueces para la Democracia, una asociación de larga trayectoria que trabaja por la democratización de la carrera judicial, “reivindicación de la crítica interna/externa, y de una justicia comprometida con la realidad de la polis; independencia frente al poder y apertura a la sociedad”. Olivas responde en esta entrevista realizada en Madrid, y explica la flexibilidad y las limitaciones de los jueces a la hora de tomar decisiones y hacer justicia.

¿Depende de la suerte la justicia? ¿Depende de la línea ideológica de quien toque?

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"Las mujeres tunecinas no vamos a dar nunca un paso atrás"

Es la primera mujer que forma parte de la Comisión Ejecutiva del sindicato tunecino UGTT, que ganó el Premio Nobel en 2015 por su participación, junto con otras tres instituciones, en las conversaciones para salvar la transición en el pais magrebí. Su nombre completo es difícil de pronunciar en castellano: Hammami neé Haj M’barek (1955), de profesión profesora de enseñanza secundaria. Tiene un máster en lenguas y letras árabes y cuenta también con un diploma en sociología. Comenzó a formar parte del sindicato UGTT en 1996 y desde 2002 es liberada sindical. Lleva décadas ocupando puestos de responsabilidad dentro de su organización y actualmente se encarga del área de las migraciones y los derechos de los migrantes. La sindicalista estuvo recientemente en Barcelona, donde participó en las jornadas Derechos económicos y laborales de las personas migrantes, organizadas por la Asamblea de Cooperación por la Paz, CCOO y UGT.

¿Por qué fue y es tan importante su organización para la construcción de la democracia en su país?

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Ardora, mujeres cooperativistas en un mar de hombres

Las socias de la cooperativa  Ardora trabajan en tierra de hombres… o, mejor dicho, en mar de hombres. Su cooperativa, con sede en Nigrán (Pontevedra), se dedica a la formación y consultoría de proyectos en el sector pesquero y otros, en diferenres ámbitos: educación, divulgación, comercialización, promoción de productos pesqueros,  gestión medioambiental, igualdad de género, capacitación profesional, inserción laboral y prevención de riesgos laborales.

La pesca mar adentro es mayoritariamente una cuestión masculina (no ocurre lo mismo con el marisqueo a pie); sin embargo, las socias de la cooperativa, que ya lleva más de diez años de andadura, han sabido moverse como pez en el agua.

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Una cooperativa femenina para salvar un valle

El valle de Basaburua, en Navarra, estaba tan solo que los pocos vecinos no tenían ni siquiera tienda donde comprar alimentos. El último comercio cerró hace diez años. Basaburua es un valle en medio de una montaña que lleva viviendo de la ganadería desde hace veinticinco años, y que cuenta con apenas 100 habitantes.

Las tres socias de la cooperativa Ernaizu, que revitalizó el pueblo, comenzaron a planificar su negocio justo cuando se encontraban en plena época de crianza de sus hijos pequeños y habiendo abandonado sus empleos en Pamplona (a unos 40 minutos del valle). "Aquí había trabajos más precarios, en b", explica Laura Martinena Espinal, una de las socias. "Desde el principio quisimos idear una cooperativa que tuviera un sistema de horarios compatibles con nuestra vida personal, con el cuidado de las personas, algo que en estos valles es más necesario porque hay menos acceso a guarderías o geriátricos. Algunos servicios se encontraban fuera y nosotras comenzamos pensando en crear una cooperativa de servicios".

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Ayuntamientos: cláusulas para la igualdad

El paso es lento, pero no tiene pausa. Las políticas de género van llegando poco a poco desde las directivas europeas hasta su aplicación en España, las autonomías y los ayuntamientos. Una de las herramientas más importantes que se están aplicando son las cláusulas relacionadas con la igualdad. 

¿Qué son? Se trata de introducir en los contratos públicos unos requisitos de igualdad de género que deben cumplir las empresas que optan a un contrato o licitación pública. Esto, que parece una obviedad, hasta hace poco estaba fuera de la política. Por ejemplo, el Ayuntamiento de Barcelona no aplicaba cláusulas de igualdad de género en sus pliegos de contratación hasta que llegó al consistorio Ada Colau. Tampoco las tenía el Ayuntamiento de Madrid hasta la llegada de Manuela Carmena. Otros ayuntamientos más pequeños en diferentes partes del territorio español las han ido aplicando paulatinamente. 

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