Gélido pero ecuánime

Los jugadores del Zaragoza celebran el empate en Tenerife. (CD Tenerife)

Efe

El Tenerife y el Real Zaragoza cosecharon un ecuánime empate en una gélida tarde invernal en la que ambos equipos, además de marcar idéntico número de goles, también realizaron méritos en una proporción bastante similar.

Un decenio maño

La apropiación inicial de la parcela central por parte del cuadro insular le devengó un considerable rendimiento, puesto que esa preeminencia puso a Leo Franco en serios aprietos, sobre todo por las veloces incursiones de Suso, que obligaron al meta a hacer uso de un amplio repertorio de recursos.

Tras varias tentativas tinerfeñas en el área maña llegó la réplica aragonesa por mediación de Cidoncha que, en el minuto catorce, después de hacerse con el balón en la frontal del área, salva la entrada de varios defensores y, escorado a la izquierda, no pudo sorprender a Roberto con su disparo raso y cruzado.

Montañés también probó fortuna en el minuto veinte con un disparo lejano, pero el balón no encontró la portería de Roberto, todo lo contrario que un certero y preciso cabezazo de Juanjo, que en el minuto veintidós supuso el primer tanto tinerfeño, después de una magistral asistencia de Suso, desde la mismísima línea de fondo.

Este mayor poderío local en el centro del campo parecía estratégicamente promovido por el cuadro maño, al auspiciar sus raudas artimañas ofensivas precisamente cuando sorprendían a su rival excesivamente empecinado en labores de ataque.

Pero este ardid no arrojó lucrativos provechos, todo lo contrario, le pudo causar un daño irreparable en el minuto treinta y tres si su portero Leo Franco no hubiera rechazado un claro disparo de Cristo, después de otro envenenado servicio de Suso, aunque esta vez desde el lado derecho con otra intimidadora incursión.

De aquí a la conclusión de esta primera parte el juego ingresó en una fase muchísimo más cautelosa, por lo que ninguno de los dos porteros pasó por aprieto alguno, situación que se invirtió radicalmente a vuelta de vestuarios, puesto que los tinerfeños nada más reanudarse el juego pusieron en un auténtico brete a Leo Franco.

Ayoze, en el minuto cuarenta y siete trató de colocar un balón lejos del alcance del meta aragonés, pero no lo consiguió al reaccionar a tiempo Leo Franco, mientras que a renglón seguido fue el aragonés Víctor el que erró en su disparo al enviar el balón fuera.

Javi Moyano probó fortuna en el minuto cincuenta y seis, pero su disparo se fue alto, situación que se reprodujo poco después en la portería local, esta vez a disparo de Montañés.

Tras este nuevo ensayo, ambos equipos reprodujeron un escenario similar al de la primera parte, pero con los roles totalmente invertidos, con una mayor autoridad maña frente a un precavido y expectante Tenerife que, si bien llegó a las inmediaciones de Leo Franco en numerosas ocasiones, no llegó a hostigarle.

Roberto, al igual que su homónimo, tampoco se vio sometido a mucho ajetreo, pero sí que estuvo desafortunado en el minuto ochenta y cuatro, puesto que su nefasta salida resultó estéril y permitió a César Arzo conseguir el empate con la cabeza, tras un centro de Rico.

Ficha técnica:

1. CD Tenerife: Roberto; Moyano, Bruno, Carlos Ruiz, Raúl Cámara; Suso, Aitor Sanz, Ricardo, Cristo Martín (Édgar, min 83); Juanjo (Aridane, min. 70) y Ayoze. Entrenador: Álvaro Cervera.

1. Real Zaragoza: Leo Franco, Fernández, César Arzo, Laguardia, Rico; Paglialunga (Tarsi, min. 70), Cidoncha, Luis García (Angelo, min. 56), Víctor Rodríguez (Diego Suárez, min. 79); Montañés y Roger. Entrenador: Paco Herrera.

Goles: 1-0. Min. 22: Juanjo; y 1-1. Min. 84: César Arzo.

Árbitro: Daniel Ocón Arraiz (Comité Territorial Riojano). Amonestó a los jugadores visitantes Rico y César Arzo.

Incidencias: Encuentro disputado en el estadio Heliodoro Rodríguez López, de la capital tinerfeña, ante unos 7.180 espectadores.

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