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El Tenerife desperdicia su gol, falla un penalti y regala al Castellón el empate

Dani no puede llegar al remate del gol de Rubén Diez

El CD Tenerife firmó ante el Castellón el partido más disparatado del curso para un empate que no mereció su rival, incapaz de todo salvo de aprovechar un mal corte de Alberto que puso en bandeja a Rubén Díez el 1-1, luego de que los blanquiazules se adelantaran en la primera mitad pese a la expulsión de Javi Alonso. Los cambios locales solo dieron inestabilidad al Tenerife, que, con todo, dispuso de un penalti errado por Nono (m. 73) y un remate clarísimo de Sipcic (m.90) que no cogió puerta.

El resultado, tercero seguido del mismo tenor, mantiene al Tenerife en una zona de indefinición, a dos o tres puntos de la salvación segura y sin pinta alguna de que pueda pretender otra cosa. Este domingo reveló, descarnadamente, el estado de forma de cada uno de los quince que jugaron. Y con el calendario que se viene hasta el 30 de mayo, cuesta imaginar mayores proezas.

Y eso que a méritos —lo que sería a los puntos entre doce cuerdas— y ocasiones debió ganar el Tenerife, que otra vez pudo hacer sangre frente al rival más insustancial que se ha encontrado este curso. Ya fue superior en las dos citas en Castalia y lo fue también pese a este empate engañoso, que solo se explica por todo lo que no hizo bien el grupo de Ramis, capaz de adelantarse en inferioridad e incapaz de defender la renta, primero, y de aprovechar un penalti a un cuarto de hora del final, luego.

Empezó a torcerse el guion con un pecado de juventud de Javi Alonso, arriesgando en un cruce que le supuso un pisotón a Rubén Díez y la expulsión, cinco minutos después, tras revisar el VAR la acción del centrocampista. Quedó el Tenerife con diez y una hora por jugarse y acabó por rehacerse hasta irse a la pausa en ventaja.

Ya había tenido el representativo un comienzo notable antes de la tarjeta roja. El Castellón le cedió el medio juego, las bandas y el balón y el Tenerife se apuntó a una sucesión de remates de los que no sacó provecho. Abrió la serie Valera, tan pronto como en el minuto 3, con un tiro a pie cambiado que rechazó Whalley; se apuntó Vada con un tirito desde la frontal (m.9) y tuvo una doble Shashoua —clarísimas ambas— en el 14: antes con un remate al poste y luego, tras cederle el rechace de tacón Vada, con otro zarpazo que salvó bajo el larguero Gálvez. La avalancha de ocasiones la cerró Fran Sol en el 20, cruzando demasiado un tiro dificultoso y casi sin ángulo.

Se desperezó entonces el Castellón, pero solo le dio para asomarse al área de Dani Hernández don sendos tiros del ex blanquiazul Víctor García (m. 27) y Rubén Díez (m.38) que no tomaron dirección a puerta. Ese fue todo el balance ofensivo del equipo de Juan Carlos Garrido, cuya mano ha dado aire a los blanquinegros, mas que sigan jugando de aquella manera.

El Tenerife pescó en la inferioridad numérica gracias al valor de sus jugadores distintos. El 1-0 nació de la vuelta a la agitación de Shashoua, que sacó falta de uno de los arranques de conducción que le distinguen. Ejecutó el tiro libre Vada, a quince metros del área y con un toque diferente que frenó lo justo la aceleración de la pelota para que la rozara Carlos Ruiz. Despistó la acción del defensa el blocaje a Whalley y quedó el balón muerto para que lo pescara, inapelable, Fran Sol.

Con medio partido pendiente, los cambios de Ramis hubieran pasado por buenos salvo dos acciones que contribuyen al debate a posteriori y cuestionan la decisión del técnico. La primera fue uno de los gestos habituales de Alberto cuando no parece jugar con la atención debida. Cortó un pase al área de Lapeña dejándola muerta a los pies de Rubén Diez y provocó el remate a la escuadra en la segunda jugada. Y ya avanzada la segunda parte, tan lejos como en el 71 y cuando el partido caminaba por un terreno yermo de sucesos, Nono fue héroe y villano en dos minutos. Primero colgó un balón de falta al área que provocó el penalti del portero a Carlos Ruiz. A la vuelta, quiso redimirse tirando la pena máxima, pero el que se redimió fue Whalley parándole el lanzamiento.

En otro partido, se habrían caído los locales, pero la voluntad local y la endeblez de su rival permitieron la definitiva para un triunfo a la heroica. Se inventó Kakabadze en el minuto 90, desde su forzado flanco izquierdo, un centro a la olla que cazó, sin marca, Sipcic. Y sin suerte. El balón superó al portero, pero se desvió un metro hasta la nada de una resolución hiriente, increíble para el examen global de cada equipo y justa para ciertas decisiones individuales que el fútbol no suele perdonar.

(1) CD TENERIFE: Dani Hernández; Moore, Sipcic, Carlos Ruiz, Kakabadze; Valera (Nono, m.46), Aitor Sanz, Javi Alonso, Vada (Alberto, m.46); Shashoua (Joselu, m.57) y Fran Sol (Apeh, m.71).

(1) CD CASTELLÓN: Whalley; Lapeña, Gálvez, Carlos Delgado, Víctor García; César Díaz (Marc Mateu, m.46), Krhin (Señé, m.46), Bodiger, Jorge Fernández; Rubén Díez y Juanto Ortuño (Gus Ledes, m.68).

ÁRBITRO: Rafael Sánchez López (Comité murciano). Expulsó a Javi Alonso (m.27) tras revisar el VAR una falta suya. Amonestó a Fran Sol (m.26), Vada (m.45+2), Shashoua (m.52) y Aitor Sanz (m.90+2) y a los visitante Whalley (m.71) y Bodiger (m.90+4).

GOLES: 1-0, Fran Sol (m.41). 1-1, Rubén Díez (m.49).

INCIDENCIAS: Partido de la 36ª jornada de LaLiga SmartBank 20-21, jugado a puerta cerrada en el estadio Heliodoro Rodríguez López.

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