Tacande, el nuevo mirador del volcán

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (2i), junto a la ministra de Sanidad, Carolina Darias, y el delegado del Gobierno en Canarias, Anselmo Pestana, este martes durante su visita a las obras de la nueva carretera de la zona norte, conocida como carretera de la costa (Tazacorte).

Luis G. Morera-Saro Prieto/Efe


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Tacande es un barrio del municipio de El Paso y es uno de los más cercanos al cono del volcán.

Esa desdicha durante los meses que duró la erupción volcánica y que obligó al desalojo de sus habitantes se ha convertido ahora en una oportunidad gracias a un mirador improvisado desde el que se aprecia la magnitud de este fenómeno.

A él se accede a través de una pista privada cedida para su aprovechamiento como uno de los lugares donde se puede observar tanto el cono como la extensión del campo de coladas que llega hasta la costa oeste de La Palma.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que este martes ha visitado la Isla, se ha acercado hasta donde la lava corta la carretera de San Nicolás en el barrio de Tacande, zona en la que aún se trabaja para retirar cenizas de huertas, accesos a viviendas y terrenos privados.

Allí operarios de la empresa pública canaria Gesplan explican a diario a los más de 200 visitantes que acuden al mirador de Tacande cómo ha cambiado la orografía de la zona, qué son las bombas volcánicas y qué es lo que había debajo de la superficie lávica.

Y lo que había era pinares, fincas, viviendas, un polígono industrial, colegios, negocios, cementerios y sobre todo muchas historias personales.

Quien no conozca la zona antes de la erupción le costará imaginarse cómo era, cuenta a EFE una operaria que trabaja en la zona.

Aunque su trabajo es controlar que nadie sobrepase la línea en la que se encuentra la montaña de lava que alcanza los 6 metros, afirma que le gusta explicar a los visitantes los pormenores de esta erupción del volcán que por ahora tiene todas las papeletas de llamarse Tajogaite, por la zona en la que erupcionó.

Esta operaria, vecina del barrio de La Laguna y que también fue evacuada, explica a EFE que al principio le costaba hasta mirar al cono volcánico pero “ahora hay días en los que llego a apreciar su belleza”, reconoce.

Y es que el cono, del que todavía emanan gases, tiene una gama de colores que van desde el amarillo del azufre, el blanco de los depósitos de sales y una mezcla de tonos rojizos por los depósitos de los materiales volcánicos.

En sus explicaciones a los visitantes, esta operaria da referencias de elementos que se hicieron muy conocidos durante la erupción como la iglesia de Todoque, que se convirtió en un símbolo de la resistencia del pueblo palmero, y que al igual que el barrio del mismo nombre, fue engullida por la lava.

También a lo lejos se contempla la carretera que ha sido construida sobre la lava y que, entre otros aspectos, tiene como peculiaridad los puntos calientes a lo largo del recorrido de los que emana calor del subsuelo.

El presidente Pedro Sánchez ha visitado otra carretera en construcción que será la vía de conexión definitiva entre el norte y el sur de las coladas y que será financiada por el Gobierno de España, y cuyo trazado ha sido motivo de discusión por la afección sobre suelo agrícola.

Esta no se ve desde el Mirador de Tacande, que ofrece una panorámica postvolcán similar a la que durante la erupción se observaba desde la plaza de Tajuya, convertida en el punto preferido de observación durante, como dijo hoy el presidente, los “85 interminables días” que duró la erupción. 

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