¿Por qué siempre caen los mismos? ¡Dímelo!
El drama migratorio no es una cuestión de derechas o de izquierdas. Tampoco es motivo de discusión el si somos más o menos solidarios, humanos o empáticos. Qué nadie se adjudique éxitos o culpas, porque mientras exista en el mundo la desigualdad, la pobreza, las guerras y el miedo, la humanidad más vulnerable recorrerá los caminos del mundo que hagan falta para buscar la paz y conservar la vida ¿O es que alguien pensaba que lo del drama migratorio era una cuestión pasajera, o un capricho de unos cuantos negritos que se querían marchar de su país para probar nuevas oportunidades de vida?.
Sin creérmelo, pero sí pensarlo, cada vez que escribo sobre el tema migratorio parece que desató las iras de aquellos que por sistema están en contra de un sistema en el que se reparta la riqueza y en el que egoístamente se establece que lo mío es mío, y ojo, no me lo toques. Nada más lejos de la realidad levantar la xenofobia y el racismo en estos duros momentos. Lo más cómodo sería sentir internamente, encajar y normalizar lo que nos está sucediendo en las últimas semanas, pero me parece una irresponsabilidad como ciudadano de esta isla y del mundo, resignarme a contemplar como miles de migrantes siguen llegando a El Hierro, como muchos de ellos mueren en el camino, y como producto de este fenómeno algunos solo se conforman con agradecer el sobreesfuerzo de los dispositivos intervinientes en la atención migratoria; otros en sacar las espuelas para atacar al gallo contrincante; y los muy mansos y silenciosos a contemplar lo que acontece y a frotarse las manos porque entre más mal, mejor.
Creo que el Gobierno de España y el de Canarias, con sus disputas internas, se han olvidado por unos meses de un problema latente como es la migración. Se dieron golpes de pecho durante la visita papal pensando que la fuerza pontificia y las promesas divinas iban a acabar con los conflictos bélicos en África y con la pobreza de su gente, pero eso solo fue un sueño de verano, porque el mar, al igual que las desigualdades, pasan de la tempestad a la calma en cuestión de horas, y eso es lo que ha pasado con el fenómeno migratorio en El Hierro, y como de la nada hemos pasado al todo. El Hierro ha atendido durante el mes de octubre 2.776 migrantes, de los 3.814 que han llegado a las costas canarias, aproximadamente el 73% o las tres cuartas partes del total. La pregunta que cabría hacerse y que nunca se sabrá es ¿sí se sabía?
Los que hablan abiertamente de solidaridad no la practican en todo su significado. El Hierro, dentro del tablero de ajedrez se ha convertido en una isla peón, sobre todo en el fenómeno migratorio. Si hay una isla que ha demostrado en todos estos años solidaridad con ciertas dosis de resignación, esa sin duda es El Hierro. Porque hombre, pensar que se localizan cayucos a más de 50 millas de El Hierro, y es más rápido conducirlos a La Restinga que a otros puertos de Tenerife o de La Gomera, es como admitir que el aceite y el agua se pueden fundir en un solo líquido homogéneo.
Posiblemente nuestra solidaridad y empatía haya sido mal interpretada por algunos que piensan que el nombre de la isla va asociada a su capacidad de dureza y aguante ante la adversidad, sin darse cuenta que la corrosión a la que nos quieren someter se combate con pintura de fondo que no es otra que la reivindicación. Aquí no hay casualidades. El Gobierno de España, con el consentimiento del de Canarias, ha focalizado la recepción de la Ruta Atlántica migratoria en La Restinga bajo el pretexto de que la línea recta del flujo migratorio solo tiene un único puerto de destino, el de La Restinga en El Hierro, y eso lo saben los migrantes, y lo peor, las mafias que trafican con sus vidas y sueños.
Ambos saben que las garantías extremas de sobrevivir están en El Hierro, porque los medios de salvamento marítimo y toda la maquinaria de atención se han establecido allí desde el repunte del año 2023, así se consideró y así se consolidó; y hasta allí ponen timón y proa. Así se ha determinado, pero todo tiene un porqué, que no sólo es geográfico sino también demográfico. Me explico, en el último censo del INE de 2025, Canarias contaba con un censo electoral de 1.668.000 mil votantes residentes, sin contar los CERA, los residentes-ausentes. En El Hierro tiene derecho a voto unos 8.840. En base a este baremo también de desigualdad, ¿alguien cree que los herreños tenemos capacidad de decisión en algo?, ¿nuestro voto puede realmente condicionar o poner en entredicho acciones de gobiernos?. Hemos visto históricamente que todas nuestras consecuciones han sido fruto de la lucha colectiva en todos los ámbitos, que prefiero no enumerar para no desviar la atención del fenómeno migratorio.
Teniendo claro que los éxodos humanos siempre han existido y existirán, creo que el fenómeno migratorio hay que tratarlo inicialmente en origen ayudando y no explotando a los países emisores, y mientras tanto esta realidad pueda ser algún día posible, repartir cargas, llamar a la solidaridad territorial, y en el caso de Canarias a la solidaridad insular. Como relata la canción de Macaco `Hijos de un mismo Dios´: ¡Oye! Si somos hijos, hijos de un mismo dios ¿por que siempre caen los mismos, por qué? Oye dímelo.
Si el drama migratorio es compromiso y competencia de todos, ¿por qué siempre cae en la misma isla, El Hierro? Oye dímelo.
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