TOMA DE TIERRA
Toni Alí, la activista inevitable, Ídolo de Tirajana a la Solidaridad
El padre de Toni Alí llegó a Canarias en los años treinta. Se dedicaba a la venta de telas y abrió la primera tienda de tejidos de Vecindario. “Empezaron con el fardo recorriendo la isla. Caminaban desde la ciudad de Las Palmas hasta La Aldea o de Vecindario a Santa Lucía de Tirajana y fueron creciendo”, contó en una ocasión Alí a esta redacción. Muchos palestinos escogieron el Archipiélago para construir su vida. Hoy, las hijas y nietas de esas primeras generaciones ven cómo el conflicto que empezó con sus padres y abuelos continúa 75 años después.
Cuando yo era niña, mucho antes de tener una idea clara del mapa mundi político, se colaron en mi mente conversaciones que escuchaba en casa que hablaban de una otredad que sufría. Eran ideas de Fefi Milán y su firme defensa de la autodeterminación del pueblo saharaui, o Toni Alí, canario-palestina, mujeres referentes incansables de lo que es ser activista por convicción y respeto, pero también por amor a la memoria de pueblos que se quiere borrar del mapa como si dentro no tuvieran vidas humanas.
Toni no ha dejado de luchar ni un solo día desde hace más de cuarenta años por la causa de los pueblos oprimidos. En tiempos donde el odio ha cobrado tanto protagonismo, es importante premiar, no solo a aquellos que analizan lo que sucede y están en contra, sino a aquellas que ponen el cuerpo y la voz, al precio que sea, para luchar por esas causas que no pueden ser a medias, del mismo modo que Rosa Parks no se quedó medio sentada en aquella guagua de Montgomery.
Alí, integrante de Mujeres por la Paz y Acción Solidaria con Palestina, ha señalado en alguna ocasión que el paisaje la medianía canaria guarda parecido con el paisaje rústico palestino, como Temisas o Santa Lucía de Tirajana, y esas primeras generaciones decidieron asentarse en las Islas por “las bendiciones de Canarias” de clima y tranquilidad.
Es precisamente desde esa medianía desde donde llega este reconocimiento: el Ídolo de Tirajana en el área de Solidaridad que concede el Ayuntamiento de Santa Lucía a los vecinos que están haciendo algo que trasciende a la individualidad, al peligroso ensimismamiento de nuestros tiempos y que recuerdan con cada acto lo que una vez nos hizo humanos.
Gracias, Toni, por no rendirte, aunque tuvieras el alma desgarrada por las noticias de Gaza, por luchar para hermanar la causa palestina con la mirada canaria, y por ser referente para que las demás no demos ni un paso atrás.
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