Técnicos de Gando: “Solo queríamos salvar vidas y quedamos como los que no se enteran”

Barco remolcador confundido con un avión. (Efe/Quique Curbelo)

Teresa Cárdenes

Las Palmas de Gran Canaria —

Es su trabajo, estaban allí, vivieron momentos de “gran tensión”, trataron de cumplir con su responsabilidad lo mejor que pudieron y respiraron aliviados cuando pudieron constatar que todo fue una falsa alarma. Pero combaten desde el jueves sentimientos de malestar, frustración y cierta estupefacción por la imagen de su actuación que se ha trasladado a la opinión pública. Son trabajadores del aeropuerto de Gran Canaria ligados al Centro Coordinador de Operaciones Aeroportuarias (Cecoa) que estaban de guardia cuando se precipitó sobre el 112 un aluvión de llamadas ciudadanas alertando de la supuesta presencia de un avión en aguas del litoral capitalino. “No nos faltaba ningún avión, pero ante la hipótesis de que hubiera uno en el agua, lo que queríamos era salvar vidas. Luego se filtraron las llamadas internas y ahora la gente piensa que nosotros somos 'esos que no se enteran'. Al día siguiente nos sentíamos como si nos hubieran dado una paliza. Las llamadas que se hacen durante una emergencia no se pueden filtrar, es una falta de ética increíble”.

Las líneas calientes del aeropuerto de Gran Canaria echaban humo el pasado jueves, poco después de las 14:25 minutos de la tarde. Son teléfonos especiales que activan la llamada sin necesidad de marcar, solo con descolgar. Líneas 'punto a punto' que se usan de forma ordinaria en las comunicaciones internas del aeródromo y cuyo contenido queda íntegramente grabado siempre. Pero el jueves, a esa hora, la línea caliente que conecta el Cecoa con la torre de control y con el servicio de bomberos del aeropuerto escupía una hipótesis alarmante: el aviso del 112, tanto a los controladores como a los bomberos, de la supuesta caída al mar de un avión de gran tamaño frente al centro comercial Las Terrazas. El Cecoa no había recibido aviso directo del servicio autonómico de emergencias y conoció la alarma cuando tanto la torre como los bomberos le trasladaron el aviso del 112.

El falso avión que resultó ser una grúa amarilla ha hecho célebre estos días la existencia de una red de terminales Tetra. No son teléfonos, sino una red de transmisores especialmente preparada para la comunicación de situaciones de emergencia y que en este caso comunica el aeropuerto de Gran Canaria con la sala operativa del 112. El jueves, incluso políticos con altas responsabilidades en la comunidad autónoma pensaban que el terminal Tetra del aeropuerto estaba situado en el centro de control de tráfico aéreo, para entendernos, la sala (distinta a la torre) donde los controladores le siguen el rastro a los aviones que circulan por todo el espacio aéreo sobre Canarias.

No es así. El terminal Tetra está situado en realidad en la sala de control del Cecoa. Se trata del lugar desde donde se organiza todos los días la intendencia aeroportuaria (aparcamiento de aviones, cintas de equipaje, atención al público...), pero que no tiene nada que ver, ni siquiera orgánicamente, con los controladores del tráfico aéreo. Tan distintos son en realidad, que ni siquiera dependen de la misma AENA: el Cecoa pertenece a la red de AENA Aeropuertos, mientras que los controladores forman parte de AENA Navegación y, a excepción de los que despachan desde la torre, ni siquiera están físicamente en el recinto aeroportuario, sino en un edificio anexo.

El Cecoa se ocupa básicamente de que todo funcione en el aeropuerto. Pero en situaciones de emergencia aloja también el puesto de mando principal (PMP). No era exactamente la situación que se planteaba el jueves, dado que el supuesto de caída de un avión fuera de los perímetros del aeropuerto queda organizativamente fuera del alcance del PMP aeroportuario. Pero lógicamente, en cuanto se conoció por el 112 la hipótesis de que hubiese caído una aeronave al mar, hacia la sede física del Cecoa se desplazaron inmediatamente los responsables operativos de prácticamente todas las áreas del aeródromo. Y fue allí, entre múltiples llamadas telefónicas, cruces incesantes de datos y miradas con prismáticos al mar, donde se vivieron momentos de gran tensión análogos a los que, a su vez, soportaba la sala operativa del 112, sobre la que se disparaban las llamadas ciudadanas de personas que creían estar viendo un gran avión amarillo flotando frente a un centro comercial.

A uno de los técnicos de guardia presentes en el Cecoa le tocó esa tarde la responsabilidad de comunicarse con el 112 a través del terminal Tetra. Como aeropuerto, este técnico llamó dos veces a la sala operativa del 112. La primera para preguntar por lo que estaban transmitiendo al Cecoa tanto los controladores como los bomberos del aeropuerto, es decir, la razón por la que se había activado la emergencia por supuesto accidente aéreo. La segunda, para trasladar al 112 la información que iban recabando de fuentes directas o mediante comprobación visual.

Todos los aviones programados para ese tramo horario en el aeropuerto de Gran Canaria estaban en su sitio, volando, en los radares y comunicados. Pero, “en medio de un jaleo increíble” y a la espera de que dos helicópteros llegaran a la zona, desde la sala del Cecoa y con prismáticos, “aunque estos no te aclaraban mucho”, aquel artefacto amarillo que flotaba en el mar a unos 8 kilómetros de distancia “también parecía un avión”. Así lo habían indicado también un bombero del aeropuerto que estaba en ese momento en el centro comercial Las Terrazas y dos pilotos de aviones grandes que despegaron en los minutos siguientes, hasta que un tercero de un vuelo interinsular pasó por encima y concluyó que el supuesto avión caído era en realidad un barco.

Pero hasta que esto ocurrió y la falsa alarma fue certificada por los dos helicópteros, lo único que pasaba por la cabeza de los técnicos presentes en el Cecoa es que, de tratarse de un avión, “cada segundo cuenta”. Lo relata muy gráficamente uno de los técnicos: “Tú te dices: si es de verdad un 737 amarillo, es de la compañía equis. Pero tú no vas a pensar en contarlo en Twitter. Lo que quieres es que no sea verdad y que, si lo es, rescaten a todos los pasajeros lo antes posible”. Es el mismo razonamiento que siguió el técnico del Cecoa cuya voz se escucha en uno de los audios filtrados, que insistía en que el avión no se había hundido y que estaba flotando. “En lo único que piensas en ese momento es en salvar vidas y que los medios se desplieguen cuanto antes”.

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