Francisco Socorro, el filósofo que fotografió una isla en blanco y negro

Vecinos del Hornillo, en Agaete. (2021).

Gara Santana

Las Palmas de Gran Canaria —
19 de octubre de 2026 18:38 h (Hora canaria)

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La filosofía y la fotografía no parecen profesiones que guarden relación a priori, pero Francisco Socorro, Paco para los amigos (si es que tiene enemigos), afirma que la fotografía es una actividad que mejor se adapta a aquellas coordenadas que describió Enmanuel Kant para que la especie lleve a cabo su existencia: el tiempo y el espacio.

Este jueves 22 de octubre a las 19.00 horas presenta su libro Imagina en la Biblioteca Pública de Estado, en Las Palmas. Sus páginas muestran el paso del tiempo en una producción desde 1990, año en que Socorro empieza a trabajar en el periódico Canarias7, y los lugares donde transcurren pequeños momentos de gente con nombre conocido o anónimo y que, entre todos, conforman la historia de un cambio de siglo en Gran Canaria: fiestas populares, eventos deportivos, los sucesos que dejan el alma fría, una tienda de aceite y vinagre que hoy es una ventana cerrada… Conforman una compilación que apuesta por el blanco y negro como elemento poético cuando la propia imagen y la conversación con el espectador lo requieran.

Socorro, siempre discreto aunque tenga mucho que decir con conocimiento de causa, reflexiona para esta redacción acerca de la divulgación de la cultura, la precarización del oficio de fotoperiodista, los momentos en los que más le costó disparar el botón de su cámara intentando, con el cuidado que pone en cada palabra, hacer justicia a aquellas palabras de San Agustín que invita a florecer justo donde le han plantado a uno.

Turronera en Valsequillo en las fiestas del Almendro en Flor de 2021.

“Detrás de Imagina hay muchos años de trabajo y mi interés por dar a conocer una parte. La otra opción era que estas imágenes quedaran durmiendo el sueño de los justos, ahí en el ordenador, en los negativos, sin darles divulgación. Y a mí me parece que merece la pena divulgarlo y darlo a conocer y ojalá sirva para que otros muchos compañeros que también tienen material muy importante se animen, o encuentren la institución o el mecenazgo que les permita salir y dar a conocer su trabajo también”, explica el fotoperiodista.

“Al fin y al cabo, es una mirada, y además localista, de la isla, de la ciudad de Las Palmas. Es también una especie de regalo para las amistades, los conocidos, todas aquellas personas que han estado cerca de uno durante estos años”, comenta. 

Una isla que ‘cambió’ de blanco y negro a color

Paco Socorro vio a través del objetivo de su cámara a una isla en proceso de transformación que entró en el siglo XXI cambiando los negativos en blanco y negro por los de color. Vio cómo durante años cambiaban los protagonistas o personajes que seguían en los mismos espacios: una Traída del Agua, una cogida de papas, una procesión, un partido de fútbol… y ver desde esos espacios fijos transformarse todo es lo más que le gusta.

Fiesta del Charco en la Aldea de San Nicolás.

“Los espacios físicos son como el escenario donde ocurren las historias, los hechos, y las personas que ahí están se van sucediendo. Incluso hay un cambio generacional entre las primeras imágenes de las fiestas y las últimas. Los jóvenes de hace 30 años hoy son padres de familia, o tienen 50 o más: la esencia de la fiesta se mantiene, pero hay una manera distinta de vivirla, porque son generaciones nuevas”, sostiene. 

El oficio de hacer fotos

Para Socorro, el fotógrafo profesional puede salvar un posible texto malo de un redactor, pero un buen texto, una buena imagen lo eleva por encima de cualquier trampa o cartón de la Inteligencia Artificial y otras herramientas. “Creo que en el fondo es un problema económico. Es decir, se han reducido las plantillas de fotógrafos porque de alguna forma han visto que hay otros modos de tener la imagen. Hoy los gabinetes de prensa tienen mucho protagonismo: envían la foto y el texto al periódico, y no es necesaria la presencia del fotógrafo. Pero se pierde la mirada del fotógrafo, porque incluso en una rueda de prensa puede haber un gesto del personaje que diga más que todo lo que ha dicho con palabras, y el fotógrafo tiene que estar atento a esos momentos”, reflexiona.

Saber mirar

El periodista hace un balance de sus creaciones y le han impactado, en primer lugar, las pertenecientes a las noticias de Sucesos, los cadáveres o los accidentes de tráfico. Habla concretamente del frío que sintió fotografiando el cadáver de un marinero ruso cuyo cuerpo apareció flotando en el Puerto. “No solo era un día frío, lo que sentí no se me olvidará nunca”. Socorro trataba de huir del morbo de las imágenes más sensibles para sacar lo que de la vida tuvieran que decir. Recuerda el impacto que le causó la historia de una joven quemada con ácido en Senegal que vino a la isla para ser atendida. 

Portada de 'Imagina', libro del fotoperiodista Francisco Socorro.

“Todas las fotografías tienen una historia. Yo recuerdo una recogida de papas en Montaña Alta, en Guía, con el periodista Adolfo Santana. Lo curioso era que la ladera era tan inclinada que, para facilitar el trabajo, utilizaban una mula que iba levantando la tierra y sacando las papas, para luego recogerlas. Esa era toda la historia, pero era bonito ver cómo la gente se implicaba, cómo con toda naturalidad te dejaban trabajar”, recuerda. 

La cogida de papas de Guía es la portada de este libro, Imagina, que parece corresponderse con un paisaje de marte o un óleo, pero es la belleza que entrañan las cosas cotidianas cuando alguien las sabe mirar y rescatar porque sabe lo que está buscando. 

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