El Hospital Insular de Gran Canaria duplica en una semana el número de trabajadores aislados por COVID-19

Zona COVID en el Hospital Insular de Gran Canaria. (EFE)

El Complejo Hospitalario Universitario Insular Materno Infantil (CHUIMI) de Gran Canaria ha duplicado en esta última semana la cifra de trabajadores en cuarentena por COVID-19. Según los datos facilitados por la dirección gerencia a los representantes sindicales en la reunión de este lunes, ya son 120 los profesionales del complejo que permanecen aislados en sus domicilios por haber dado positivo en la prueba PCR (hay 102 casos confirmados) o por sospecha, por haber estado en contacto estrecho con algún caso diagnosticado con la enfermedad. Hace siete días, eran menos de la mitad. El día 14 de septiembre el servicio de prevención del centro contabilizaba 57 personas en situación de cuarentena, todos ellos positivos, entre la plantilla. 

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Por categorías profesionales, los más afectados son los auxiliares de enfermería, con 28 bajas; los médicos, con 27; los enfermeros, con 25, y los celadores, con 16. Entre el personal aislado también hay auxiliares administrativos y técnicos de laboratorio y radioterapia, según los datos difundidos por el sindicato Asaca, una de las centrales con representación en Sanidad.

Buena parte de ese incremento se debe a los tres brotes intrahospitalarios detectados en este periodo. El primero de ellos, registrado en la planta cuatro norte, que alberga las unidades de Cuidados Paliativos y Nefrología, suma un total de 25 personas contagiadas, de las que 12 son trabajadores y 13 usuarios. Hasta la fecha son cinco los pacientes con graves patologías de base que han fallecido tras contraer el virus en este foco, al que se asocian además otros cuatro positivos de familiares de afectados.  El segundo brote se localizó días después en el ala 8 sur del Insular, dedicada a Medicina Interna, y de momento deja un balance de 12 casos (6 profesionales y 6 usuarios) y una muerte. El último ha tenido lugar en el servicio de radiodiagnóstico, con nueve trabajadores aislados tras dar positivo en un cribado al personal.

En un comunicado difundido este lunes, la Consejería de Sanidad sostiene que estos brotes se encuentran ya controlados, que los pacientes afectados se encuentran estables “dentro de la gravedad de las patologías que motivaron el ingreso hospitalario” y que los trabajadores afectados (27 en total) están en cuarentena en sus domicilios sin síntomas de la enfermedad.

La dirección gerencia del Hospital Insular ha confirmado además a los representantes de los trabajadores que se han detectado otros casos dentro del complejo que no tienen la consideración de brote, entendiendo como tal la agrupación en un mismo entorno y con un vínculo epidemiológico de tres o más casos. En concreto, se han registrado positivos por COVID-19 en la planta 5 norte, donde se ubica el servicio de Neumología, en la 6 sur, que alberga a pacientes de Neurología, y en la unidad de recepción de muestras.

Este repunte de contagios dentro del hospital de referencia para los ciudadanos del área sur de salud de la isla de Gran Canaria ha puesto en alerta a los trabajadores sanitarios del complejo, que ya a finales de la pasada semana expresaron su preocupación por la manera en que se había gestionado la situación. Médicos especialistas consultados por este periódico lamentaron la tardanza con la que, en su opinión, habían actuado el servicio de prevención y la dirección del centro ante el primer brote de la planta 4 norte, ya que el primer positivo (considerado, en principio, como un caso aislado) se detectó un jueves (ese paciente falleció un día después) y no fue hasta el domingo, ya con diez casos confirmados, cuando se tomó la decisión de restringir los ingresos en el área y cribar a todos los trabajadores y usuarios de esa unidad.

También consideran que ha llegado tarde la medida de obligar a todo el hospital a llevar mascarillas de protección FFP2 y pantalla facial en planta o de restringir las visitas a los familiares de los pacientes. La gerencia del Insular ha comunicado este lunes a los sindicatos que en las próximas fechas se realizará un nuevo cribado masivo a todo el personal, empezando por las plantas de la zona COVID, las urgencias, la unidad de medicina intensiva y el área de microbiología. Algunos trabajadores del centro se han quejado de que este screening no se les realizó a los profesionales al regreso de sus vacaciones y remarcan la necesidad de reforzar al máximo la protección ante las limitaciones del centro en materia de personal y las dificultades con la que se está topando la administración autonómica para encontrar sanitarios de refuerzo.

El incremento de la presión asistencial por los casos COVID (este lunes había 93 personas hospitalizadas en el centro con la enfermedad, 13 de ellas en la UCI) ha obligado a la dirección a adoptar una serie de medidas de redistribución del personal por distintas áreas. De esta manera, los médicos residentes de especialidades quirúrgicas han sido obligados a realizar sus guardias en urgencias, un servicio al que también han sido destinados durante este periodo facultativos de otras áreas a los que se les ha liberado de su actividad asistencial habitual.

Según la información proporcionada a los trabajadores en la reunión de este lunes, el complejo hospitalario dispone de equipos de protección individual (EPI) suficientes para cubrir la demanda de al menos las próximas ocho semanas, aunque sigue llegando material. Dos semanas antes, la dirección anunciaba que el stock de EPI alcanzaba para 47 semanas. Sanidad subraya que el centro está realizando pruebas PCR a todos los pacientes que ingresan en el hospital, tengan o no sintomatología, y que realiza labores de limpieza y desinfección periódicas a las instalaciones.

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