El turismo en Canarias teme una tercera ola de COVID-19 tras perder diez millones de visitantes en 2020

Turistas en el sur de Gran Canaria. (ALEJANDRO RAMOS)

Canarias cierra 2020 con menos de cinco millones de turistas, frente a los 15,1 que llegaron a las Islas el pasado año. Se trata de cifras que no se percibían en el Archipiélago desde principios de los años 90. Ni la lucha por los test de antígenos, ni los esfuerzos por venderse como “destino seguro” han posibilitado que el sector gane la batalla al virus. “En unos meses, los problemas han tenido su origen en las cifras de contagio de Canarias y en otros en la evolución de la pandemia en los principales mercados emisores”, ha recordado la consejera de Turismo del Gobierno regional, Yaiza Castilla. El estado de alarma y confinamiento declarado en marzo desencadenó un cero turístico que nadie podría prever. Hoteles, playas y bares cerrados dejaban una estampa desértica en el sur de las Islas. En los siguientes meses del año la esperanza convivió en todo momento con la incertidumbre. “El primer semestre de 2021 será similar a este año, lleno de incertidumbres y pocas certezas hasta que haya un 70% de la población europea vacunada”, señala José María Mañaricúa, presidente de la Federación de Empresarios de Hostelería y Turismo de Las Palmas (FEHT). 

El año se despide con una caída del 69% del turismo con respecto a 2019 y del PIB canario alrededor del 23%, por este desplome de su principal motor económico. La previsión de la Consejería, con los datos actuales, es la de alcanzar en 2021 los ocho millones de turistas, pero también coincide en que las estimaciones podrán variar según el ritmo de vacunación. En verano, Canarias espera alcanzar una cifra de inmunidad óptima. “Estamos ante una crisis sanitaria que deriva en una situación muy cambiante y volátil, de grandes efectos negativos en nuestros principales mercados emisores, como son el británico y el alemán. Situación cuyo control no está en manos de la Consejería de Turismo, aunque hacemos todo lo que está en nuestra mano”, ha señalado Castilla. 

Los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo se han convertido en la única tabla de salvación real para el sector, pero el personal temporal es el más castigado de la crisis al quedar fuera de la protección. Camareras de pisos con contratos temporales, trabajadores con contratos de media jornada, personal que solía encadenar un año de trabajo con cuatro meses de paro… Actualmente, hay 83.951 hombres y mujeres en ERTE en las Islas, la gran mayoría relacionados con el sector servicios. Las mujeres, por contar en mayor medida con trabajos temporales y por seguir cargando con más responsabilidades familiares y de cuidados, vuelven a ser más castigadas. “La alta temporalidad es uno de los déficits estructurales que arrastra el Archipiélago”, ha destacado Gustavo Santana, viceconsejero canario de Empleo. 

La dependencia del turismo hace que conseguir un empleo en Canarias en medio de esta crisis no resulte tarea fácil. “Gran parte de los hoteles que están abiertos están en pérdidas y con más voluntarismo que realismo”, insiste Mañaricúa. Subraya que la voluntad de estos establecimientos es mantener el destino abierto, seguir comunicados y hacer lo posible por resistir, pero el panorama no es alentador, teniendo en cuenta no solo el volumen de contagios del Archipiélago, en especial por la mala evolución en Tenerife, sino por las recomendaciones de países europeos de no viajar a Canarias o por el confinamiento decretado en otras zonas de Europa. El sector sigue considerando insuficiente el paquete de medidas del Gobierno estatal al no contemplar ayudas directas como en otros países, pero admite que los ERTE son la gran contribución del Estado para evitar un desastre económico mayo. La pretensión es que se prorroguen al menos hasta junio. 

Temor a una tercera ola

El inicio del verano fue alentador para Canarias por su entonces baja incidencia del virus. Sin embargo, las previsiones de resistir al verano se toparon con el aumento de casos positivos por coronavirus en Gran Canaria y la rápida recomendación de Alemania e Inglaterra, principales países emisores de turistas al Archipiélago de declarar la región como zona de riesgo. Más tarde llegó el debate sobre los test de antígenos, más rápidos y baratos, clamados por el sector. El Gobierno de Canarias aprobó un decreto que permitía viajar a las Islas con esta prueba, pero las dudas al entrar en vigor una norma estatal que instaba a los pasajeros a llegar con una PCR terminaron por paralizarlo. 

Aunque Canarias no da por perdidos los meses que aún quedan de temporada de invierno (su etapa con mayor número de visitantes cada año), la Consejería admite que no será hasta abril cuando se aprecian grandes cambios en la demanda de viajes. A partir de ese mes se prevé una mayor reactivación, si no hay nuevos imprevistos. La situación es cambiante y volátil e impide una correcta planificación, tanto de operadores, como por parte de los empresarios turísticos canarios, que temen la llegada de una tercera ola, pero también están muy pendientes de la evolución de la pandemia en los mercados de origen, la desaceleración económica, que podría frenar la tendencia de viajar aunque las condiciones sanitarias mejoren, las recomendaciones de los diferentes gobiernos y el avance de las vacunas contra la COVID-19, entre otros.  

La Consejería de Turismo defiende que ha trabajado estos meses para recibir turistas de la manera más segura posible, con la implantación de protocolos o la contratación de un seguro que cubriera una eventual infección de turistas. Canarias fue pionera además en elaborar un decreto que obligase a los turistas a presentar un test negativo cuando acudiesen a un establecimiento hotelero. Sin embargo, estas medidas tampoco pudieron hacer frente al cierre de fronteras que se ha ido produciendo en estos meses. En diciembre, Alemania decretaba un confinamiento severo y volvía a recomendar no viajar a las Islas. España además suspendía los viajes con Reino Unido tras el avance de una nueva cepa del virus. El presidente de la FETH también menciona las limitaciones decretadas por países escandinavos o de Holanda, por ejemplo, que también afectan a las Islas. 

Captar nómadas digitales, o personas que quieran pasar estancias más largas en Canarias gracias a la generalización del teletrabajo, así como más campañas de concienciación son algunos de los planes del Gobierno de Canarias para que el sector resista a esta crisis histórica. “El clima y las posibilidades de una vida más en contacto con la naturaleza y el aire fresco son suficientemente atractivos como para atraerlos, además del menor coste de vida en las islas y el sistema fiscal mucho más favorable que en las ciudades de procedencia”, recuerda la Consejería sobre estos teletrabajadores. De hecho, Las Palmas de Gran Canaria o la isla de Tenerife se encuentran entre los destinos más codiciados para ello, según medios internacionales como Condé Nast Traveler y portales web. 

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Publicado el
3 de enero de 2021 - 12:09 h

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