Qué ver en Luxemburgo: pequeña guía de la capital más ‘rica’ de Europa

La Villa-Haute de Luxemburgo con el Grund a sus pies.

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Luxemburgo es un pequeño país de apenas 640.000 habitantes incrustado entre dos verdaderos gigantes europeos. Ahí, entre Bélgica, Francia y Alemania, este pequeño ducado de 2.500 kilómetros cuadrados ha ido yendo y viniendo de un país a otro (incluida España durante casi dos siglos) hasta que se conformó como ducado independiente a mediados del siglo XIX. El país es notable por varias razones. Y la más notable es su papel como centro financiero y de poder económico, un dato que lo ha aupado como uno de los territorios con mayor nivel de renta de todo el mundo. Como parte de la Unión Europea (es uno de los miembros fundadores) también tiene un papel importante como sede de instituciones de primer nivel de la burocracia comunitaria. Pero detrás de los oropeles hay un país sorprendente y bonito en el que uno puede rastrear los hitos más importantes de la historia reciente de Europa: desde la formación del Imperio español a la creación de la UE. Un país discreto pero que bien merece un par de días de escapada.

Qué ver en Luxemburgo ciudad.- Una pequeña joya. Obviamente que Luxemburgo no puede rivalizar con las capitales de sus vecinos, pero es una ciudad muy coqueta que cuenta con una docena de monumentos que justifican la visita. Y también el entorno que potencia los atractivos del lugar. Luxemburgo se encuentra situada en las márgenes de un cañón bastante profundo excavado por el Río Alzette. Esta condición geográfica singular (elegida para facilitar la defensa) condicionó el desarrollo de la ciudad y la convirtió en una población de niveles. La mejor manera de encontrarse con esta realidad compleja es a través del Chemin de la Cornise, un paseo que recorre el tramo de muralla que da al río y que nos permite ver buena parte de la ciudad desde las alturas. Y también otros rincones de gran importancia histórica y patrimonial como las Casamatas del Bock (Mont de Clausen, 1343), un complejo de fortificaciones, túneles y galerías construidas en el siglo XVIII para defender el acceso.

Este camino que te proponemos como primera incursión en Luxemburgo sigue por el Chemin de la Cornise y sale del burgo por la Puerta de las Tres Torres y la Torre Española (Boulevard Victor Thorn) camino del Ascensor de Pfaffenthal que baja hasta la rivera del Alzette para desandar lo andado y culminar en el barrio de Grund, uno de los puntos culminantes de la visita. Aquí vas a encontrar un conjunto urbano histórico de los siglos XVII y XVIII muy bien conservado con algunos hitos (como la Abadía de Neumünster - Rue Münster, 28- o el complejo de edificios que sirven de continente al Museo Nacional de Historia Natural –Rue Münster, 25-) y un conjunto de típicas casas medievales en calles muy animadas donde abundan las tiendas y los restaurantes. Para volver a la ciudad alta puedes tomar el Ascensor de Plaza de St. Espiritu (acceso desde la Plaza de Mnt du Grund) y visitar el entorno de esta plaza llena de edificios públicos.

La ciudad alta; Ville-Haute.- La ciudad alta se articula en torno a dos grandes edificios: la Catedral de Notre Dame de Luxemburgo (Rue Notre Dame), un imponente edificio del siglo XVII que debe ser de las últimas grandes catedrales góticas de Europa, y el Palacio Ducal (Rue du Marché-aux-Herbes, 17), un soberbio palacio barroco que simboliza la independencia luxemburguesa frente a los gigantes que rodean a este pequeño país. La Ville-Haute es, como el propio estado luxemburgués, un microcosmos abigarrado que apenas tiene cinco centenares de metros de diámetro y en el que se concentran los grandes edificios que marcan la historia de la ciudad: desde los escasos restos romanos de la Rue du St Esprit –donde podemos ver unos relieves empotrados en edificios modernos- a los edificios vanguardistas del Boulevard Royal donde podemos ver algunos monstruos de cristal, hormigón y acero (afortunadamente de no más de ocho o nueve plantas). En apenas dos horas uno puede ir saltado de plaza en plaza y de calle en calle y pasará dos o tres veces por el mismo lugar. Imprescindibles la Plaza de la Constitución (donde está el Monument du Souvenir Gëlle Fra –Dama de Oro-); la Plaza de Armas; la Plaza de Guillermo II y el Pont du Chateau que da acceso a las Casamatas del Bock y conecta con el Chemin de la Cornise. A partir de ahí uno puede ir y venir descubriendo los pequeños tesoros que esconde la capital luxemburguesa. ¿Qué ver aquí? Pues viejas iglesias medievales y barrocas, casonas burguesas o la preciosa red de callejuelas que media entre el Palacio Ducal y la preciosa Iglesia de San Miguel (Rue Sigefroi), una construcción que tiene elementos prerrománicos, románicos, góticos y barrocos –es el edificio más antiguo de la ciudad-.

El Puente de Adolfo y La Gare.- Si Ville-Haute es el corazón medieval de Luxemburgo, Gare es el contrapunto burgués de un siglo XIX que también trajo industrias y adelantos tecnológicos importantes como el ferrocarril. En las ciudades antiguas todo se articulaba en torno a las iglesias y en las del XIX el nuevo templo fue la estación del tren. Pasamos desde Haute a Gare por el Puente de Adolfo una maravilla arquitectónica de 1900 que sobrevuela el valle del río Petrusse convertido aquí en un parque espectacular (Los Jardines de Luxemburgo). En Gare nos encontramos una pequeña París en miniatura con boulevares, placitas y bastante buena arquitectura (como el conjunto que se apelotona en torno a la Plaza de los Mártires, la zona del Sagrado Corazón o la propia estación).

Las Rives de Clausen.- Esta antigua zona industrial se encuentra muy cerca de Grund siguiendo el cauce del Alzette. Aquí te vas a encontrar un pequeño polígono industrial de finales del siglo XIX que se ha reconvertido en una zona de restaurantes, tiendas de moda y discotecas. Y también algún edificio histórico como la Torre Münster. No es mala idea volver al centro histórico por aquí después de ver el Barrio Europeo, una zona en la que se concentran los edificios administrativos de la Unión Europea que tienen sede en la ciudad.

Museos en Luxemburgo.- El Museo de Arte Moderno Gran Duque Juan (Park Drai Eechelen, 3) ocupa un espectacular edificio de arquitectura rompedora que sirve de nexo entre la vieja y la nueva Luxemburgo (está junto al Barrio Europeo). Este museo se encuentra dentro de las murallas del Castillo de Thüngen, una fortificación artillada del siglo XVIII. En pleno corazón de la Ville-Haute está el Museo Nacional de Historia y Arte (Marché-aux-Poissons) que exhibe una ecléctica colección que incluye piezas arqueológicas e históricas (incluido un mosaico romano de gran calidad), obras de arte y piezas de artes decorativas. Otro lugar muy interesante de ver es el Muerbelsmillen (Rue Mohrfels, 69) un viejo molino hidráulico que ha sido restaurado y habilitado como centro de interpretación. Y otro lugar interesante es el  Lëtzebuerg City Museum (Rue du St Esprit, 14) centrado en la historia de la capital.

Fotos bajo Licencia CC: Angelika Spanke; Rina Sergeeva; Antonio Zugaldia; fs999; kroszk@; Heribert Bechen

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