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Ensayo sobre la ceguera: un desayuno a ciegas para abrir los ojos

El ruido de las conversaciones de los invitados a participar en el desayuno a ciegas de ONCE Cantabria se apaga cuando se colocan el antifaz. Entonces se funde a negro y los protagonistas de esta experiencia -personas vinculadas a la cultura, la educación y el arte- se quedan en silencio y quietos, esperando que una voz pronuncie su nombre y les guie hacia el comedor de la Asociación de Hostelería en Las Carolinas.

Para una persona vidente la sensación es de vacío. Avanzan a tientas con cierto temor a tropezar o golpearse. “Esa es su silla”, dice el acompañante. Desaparece y quedan unas manos al frente tratando de tropezar con el respaldo. Una vez sentados no saben quién les acompaña a la mesa. “Soy Óscar” -se presenta el primero- “¿A quién tengo al lado?”. Responde Rubén, el rector de Uneatlántico, y después se van identificando el resto. “Falta alguien porque esta mesa es de seis”, dice Óscar. Entonces, una de las mujeres extiende su mano hacia su derecha y tropieza un brazo: “¿quién eres?”, pregunta. “Soy Roberto”, contesta la voz del director del MUPAC.

“¿Sabéis cómo es éste comedor?”, pregunta alguien. La respuesta es curiosa. Hay quien piensa que está en una estancia enorme y otros al contrario apuestan por un recinto pequeño. Lo cierto es que las conversaciones de las otras mesas, donde más personas ensayan la ceguera, se confunden en el ambiente. Ahora todos hablan con más locuacidad. Se presentan entre ellos. No saben cómo es la persona que tienen al lado.

El desayuno a ciegas es una experiencia que la ONCE repite todos los años para que las personas conozcan lo que supone la vida cotidiana sin poder ver. “Seguro que el aroma del café os resulta más intenso”, anuncia el presidente de ONCE Cantabria, Sergio Olavarría. Mientras habla de su receta de vida -“humor y emoción”- los invitados van palpando la mesa. Hay un vaso y una botella pequeña con tapón. No hay manera de saber qué es. Se puede intuir que un zumo, imposible conocer su sabor antes de probarlo. También enseñan un truco: meter ligeramente el dedo en el vaso mientras se echa el líquido, para notar hasta donde le hemos llenado y que no rebose.

En la mesa surge la curiosidad sobre la ceguera. Alguien que ha perdido la vista en algún momento de su vida guarda imágenes en su cerebro. “¿Qué sucede cuando una persona no ha visto nunca?”. Ahí es más difícil enseñar, por ejemplo, los colores. Las personas con discapacidad visual necesitan tocar y así es como sienten y adivinan las formas, la textura. Al final del desayuno también ensayan a ver con las manos las personas con antifaz.

“Os vamos a dar un objeto muy delicado que os vais a ir pasando”, anuncian. Por las mesas circula una pieza que hay que recorrer con suavidad con la punta de los dedos. algunas manos van rotando su orientación hasta tratar de identificar su postura. Hay algo rugoso, un pequeño libro abierto, aciertan algunos con notoria satisfacción.

Cuando vuelve la luz, al final de la experiencia se pueden ver las huellas del desayuno, un trozo de sobao que quedó en la mesa, algunas manchas de café, el rostro de los desconocidos compañeros de mesa y el objeto delicado que había que palpar. Es una pequeña escultura de la artista cántabra Vanesa Villa, una original pieza de una figura humana leyendo un libro. Ella misma nos cuenta lo que simboliza y narra, con emoción, que la primera vez que expuso sus delicadas piezas alguien decidió meterlas en urnas y que su tío, una persona invidente, no quiso a ir a la inauguración porque solo podía tocar el cristal de aquellas peceras.

Para las personas ciegas es necesario tocar. Así construyen las imágenes en su cerebro. De hecho, en la sede de la ONCE de Cantabria tienen reproducciones de obras de arte o maquetas de edificios como la Torre Eifel precisamente para eso, para que se puedan conocer a traver del tacto. En Madrid hay todo un Museo Tiflológico para disfrutar sin complejos del arte y la arquitectura.

Esa media hora de sombras del desayuno a ciegas ha abierto los ojos a los participantes.