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La 'borona'

En montañés el género marca diferente calidad y lo hace en beneficio del femenino. Así por ejemplo ventana y ventanu, botella y botellu, etc. Pero no siempre esta norma es tan fácil de aplicar. Hay veces que la comparación se establece entre entidades que aparentemente no guardan relación alguna entre sí. Por ejemplo cucina y cucinu, siendo éste el recipiente donde comen los animales, particularmente el marrano. Pero esta aparente desconexión es eso, solo aparente. Generalmente siempre hay un enlace, aunque sea soterrado. Así, para el caso anterior, la cucina es además de la cocina el cuenco de madera donde se amasa la torta, un recipiente parecido al destinado a los animales. Resuelto queda, pues, el parentesco entre cucina y cucinu. Pero, como decíamos, no siempre es fácil descubrirlo.

Mujeres en maizal. Mogro. MARIO CORRAL

Mujeres en maizal. Mogro. MARIO CORRAL

Esta regla, la de marcar la calidad según el género, también es de aplicación para borona y boronu: pan de maíz la primera y la masa de sangre ligada con cereal y alma de grasa que se parece a la morcilla pero sin serlo, el segundo. La borona es más apreciada que el boronu, como indica el género.

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Delfines y kéfir

Señora y pájaro en jaula. Sin localización conocida. | MARIO CORRAL

Fui uno de los últimos en nacer en Santa Clotilde, en El Alta de Santander. Mi padre lo hizo en una casa de la misma calle, casi enfrente. Era fácil reconocerla porque tenía cristal de caramelo en la galería pero lo han quitado y ya no. Dice mi padre que cuando nací entraron toínos a la bahía, que él los vio desde el hospital, que lo hicieron tras un banco de peces y que los vecinos del Pesquero salieron tras ellos. No han vuelto a entrar, aprendieron de aquella, asegura mi padre.

Los delfines pescan acorralando a los peces. La barahúnda que se forma es lo que se conoce como manjúa, manjuá en Castro Urdiales.

Así la describe el callealtero Esteban Polidura en un artículo publicado en El Cantábrico el año 1896:

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A avellanas

Anciana y flores. Sin localización conocida. | MARIO CORRAL

Es conocida una foto en la que varios mozos están echando´l campanu a una señora mayor en una feria de año. Todos ríen. Pero fuera de contexto esta foto puede llevar a engaño porque echar el campanu no era cosa de broma. Y no lo era porque los campanos constituyen un elemento fundamental en culturas ganaderas extensivas, caso de la montañesa.

El paisaje pasiego, intensivo, es silencioso. El cencerro no es imprescindible porque las vacas no abandonan la finca. Por el contrario, en el paisaje montañés, extensivo o de palo y pastor, el sonido de los cencerros es constante. En montañés trilliría es el sonido de los muchos campanos o cencerros.

Los campanos proyectan sobre el territorio la identidad individual subsumida en la colectiva de muchas maneras. Mediante el sonido, por ejemplo, pues su afinación, reforzada por pequeños golpes practicados por el herrero, es distintiva, es decir, no es solo que suenen diferente entre sí, es que lo hacen de forma intencionada. O a través de una amplia batería de características materiales, por ejemplo la naturaleza del majuelu o badajo, si de metal, hueso (el mejor es el de tibia de yegua) o asta (el de cuerno de cabra, por su dureza). También es relevante la información que trasladan los marcos, que recorren las distintas escalas identitarias a través de iniciales, apodos, nombres de localidades, que pueden presentarse abreviadas, por ejemplo Z para Cieza o SG para San Sebastián de Garabandal, comarcas o valles. De modo que sí, echar el campanu no era ninguna broma, muy al contrario, era todo un reconocimiento colectivo; el mejor halago.

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Presos

Asistentes a una de las primeras ediciones de la UIMP, cuyos cursos se celebraban no en La Magdalena sino en el antiguo Hospital de San Rafael. | MARIO CORRAL

Quedamos en un antiguo bar marinero de Peña Herbosa. Él vivía en una buhardilla próxima. Le había pedido su colaboración para un poemario institucional y él puso como única condición conocerme antes en persona. Fue la primera de las muchas que quedamos.

Había nacido en una fecha indeterminada en la calle Limón. No le gustaba decir la edad. Se le escapó una sola vez, en la contraportada de un poemario muy comprometido para la época que le llevó a juicio. Fue durante la Dictadura.

Cuando era niño se sucedían los suicidios en el Cabildo de Arriba. Se solían tirar desde la Rampa de Sotileza. También recordaba que a las mujeres las rapaban y obligaban a beber aceite de ricino. Las cantidades estaban estipuladas. Esa crueldad institucionalizada, escalofriante. Las purgas se perpetraban en la plazoleta que hay frente a la sede del Ateneo Popular de Santander, incautado, hoy Ateneo de Santander, al lado de la iglesia de Santa Lucía.

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La fuente

Procesión en Las Rozas de Valdearroyo, Cantabria. Sin fecha conocida. MARIO CORRAL

Mi abuelo murió de cáncer. Lo hizo rodeado de pinos, en Liencres. Mi abuelo, que al comprar casa en Santander lo hizo donde cantaba el miruellu, que es como aquí decimos al mirlo.

Ya no cantan los miruellos
en la mata de avellano.

Era su tonada favorita.

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A setas

Buscando setas. Sin localización conocida. | MARIO CORRAL

El pájaro se alimenta de lo que le hace pájaro.

Hay semillas que solo medran si son digeridas por pájaros. Es lo que dicen del tejo, por ejemplo.

El salmón mosca, la vaca hierba, la abeja néctar. Pero el ser humano hace con todo. Es omnívoro. Es por eso que puede adaptarse a casi cualquier entorno. Hay seres humanos doquiera pero pájaros o salmones no.

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A caracoles

Buscando fósiles. Sin localización conocida. | MARIO CORRAL

En La Montaña no se comen caracoles. Yo mismo recuerdo el impacto que causó en Cabuérniga, treinta años atrás, la aparición de un forastero que compraba caracoles al peso para luego vendérselos a restaurantes. Era inaudito. No tardaron en reutilizarse conejeras. Se cogían sobre todo en los alrededores del cementerio de Terán, donde se creía que estaban los más gordos, seguramente con razón.

Sin embargo, en el oriente de Cantabria los caracoles se comen desde hace al menos un siglo.

Tía Vicenta tendría hoy más de cien años. Sirvió en una casa pudiente de Ampuero pero la receta de caracoles procede de su pueblo natal, Rasines. Es su sobrina quien nos la explica adaptada a su propio contexto santanderino.

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Viñales

Viñales de Laredo. |

Es característica de La Marina la figura del obrero mixto, el obrero con vacas en casa, de las que solía ocuparse la mujer.

Las familias pejinas también eran mixtas. Y es que además de faenar en la mar cultivaban la tierra, en particular viñas. El vino producido era de antiguo chacolí, denominación patrimonial relacionada probablemente con el vasco etxe, "casa", de lo que resulta "el vino de casa", lo cual no quiere decir que sea una palabra de origen vasco, solo que es una palabra perteneciente a un sustrato lingüístico antiquísimo compartido con el vasco. A este sustrato se le etiqueta como preindoeuropeo y a él pertenecen otras palabras netamente cántabras como argayu, "desprendimiento", y gándara, "terreno rocoso por entre cuyas piedras fluye el agua", todas más antiguas que las más antiguas a las que podemos poner fecha.

Las viñas o viñales eran también secaderos de redes. Esta superposición de significados probablemente se deba a que los soportes para las viñas eran parecidos a los que se utilizan para tender las redes o a que, una vez desaparecidas las viñas, sus soportes fueron reutilizados para esta otra labor.

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Tres palabras

Prácticas de extinción de incendios. Sin localización conocida. | MARIO CORRAL

En esta ocasión vamos a prestar atención a tres palabras que tienen que ver con la cocina, pieza de la casa que en sus formulaciones más antiguas, o al menos las más antiguas que conocemos, se encontraba en la planta baja, nada más entrar a derecha o izquierda. Cuando la casa montañesa moderna se reformula, la cocina sube a la planta superior, reubicándose al fondo, de ahí que haya tantas casas con la parte trasera levantada, incluso más que la propia fachada, lo que en no pocas ocasiones se ha confundido con una torre adosada, sobre todo en casos de cocinas voluminosas, que procuran apartarse tanto como les es posible sin llegar a ser cocinas exentas, aunque también se da el caso (por ejemplo en Riocorvo y Sámano), para evitar incendios. Las tres palabras propuestas son cornejal, cantu y pusiega.

Esta palabra da nombre a la oquedad de la chimenea pareja al hogar donde se guarda la leña, en particular la que se utiliza para encender el fuego o avivarlo inmediatamente después de haberlo encendido. La palabra cornejal emparenta con otras europeas, como el inglés corner, "esquina". Toda la familia procede del latín CORNU, "cuerno", por lo curvo y los ángulos que hacen las puntas.

Hay que diferenciar lo que son préstamos lingüísticos de los cognados. El santanderino pichi, "brea", es un préstamo del inglés pitch, con igual significado. La palabra santanderina deriva de la inglesa. En la costa oriental se dice galipó o galipote, del francés, y en la occidental chapapote, del nahua. Los préstamos se multiplican en localidades portuarias. Los cognados, por su parte, a diferencia de los préstamos, comparten origen. Pasa con cornejal y corner o con ráspanu, castellano "arándano", e inglés raspberry, "frambuesa", en montañés carrambuela, que a su vez es cognado del inglés cramberry, "arándano". Para ráspanu y carrambuela desconocemos la lengua de origen, pero seguramente sea prerromana.

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El juchu

Niño, bosque. Cantabria. | Mario Corral

Lo vimos colgado en un balcón. Era una especie de espada de forja cuyo uso nos era entonces desconocido.

Hicimos foto y preguntamos: para atizar el horno, unos; para cazar o marcar animales, otros; para trinchar y asar, finalmente.

Es lo que en castellano se llama espeto. En montañés recibe el nombre de juchu, palabra de difícil etimología.

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