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ENTREVISTA | Irantzu Varela

"Superaremos el machismo el día que haya tantas mujeres inútiles como hombres inútiles en puestos de decisión"

"El feminismo tiene que ser radical porque hay que ir a la raíz de las estructuras que sostienen la desigualdad", asegura esta activista de los derechos de la mujer

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La periodista y activista Irantzu Varela.

Irantzu Varela es de esas mujeres que un día decidió que iba a mirar de cara al feminismo. Y lo miró. Y hoy ha hecho de él su forma de vida, "pero sin chiringuitos, que conste". Ella es periodista y militante feminista y, probablemente, aunque ella no lo confiese, de las caras más visibles del feminismo en nuestro país. Prueba de ello es que solo en Twitter cuenta con un 'ejército' de seguidores a los que hace reflexionar con sus opiniones sobre la desigualdad entre hombres y mujeres.

Esta semana, la periodista bilbaína estuvo en Torrelavega hablando sobre 'El feminismo como autodefensa' en un Centro Social Ítaca repleto de mujeres y hombres que rieron y entendieron a partes iguales. Minutos después de que acabara la charla, pasó a hablar con eldiario.es sobre el feminismo.

Se autodenomina feminista radical: ¿Es una forma de ponerse la tirita antes que la herida?

A mí me gusta mucho la palabra radical porque es ir a la raíz, pero además en el feminismo hay una corriente radical con la que yo comparto muchas cosas. Pero es que también te digo que no se puede ser feminista superficial. El feminismo tiene que ser radical porque hay que ir a la raíz de las estructuras que sostienen la desigualdad. Así que, sabiendo lo que significa, me parece muy difícil no ser radical.

¿Qué es una feminazi?

Este es el insulto más absurdo del mundo, porque compararnos a nosotras, que pertenecemos a un movimiento revolucionario mundial -y en el que no hemos matado a nadie-, con un movimiento fascista y de exterminio, no tiene sentido. Es tan ridículo que me parecía divertido que las feministas nos reapropiásemos e hiciésemos burla de él. Por eso he seguido una estrategia que desde el feminismo y el colectivo LGTBI hemos hecho siempre, y que consiste en reapropiarnos de los insultos. Nos han llamado bolleras, pues nos autodenominamos bolleras, nos han llamado feminazis, pues nos autodenominamos feminazis.

¿El feminismo es transversal políticamente hablando?

El feminismo es interseccional en el sentido de que es consciente y combate todas las formas de opresión. Por lo que, para ser feminista, tienes que estar en contra de todas las formas de opresión. Así que estamos intentando construir una práctica política que de verdad sea anticapitalista, antiracista, que no sea tránsfoba… Pero es que no se puede ser feminista y estar a favor del racismo o del gran sistema de explotación que es el capitalismo… Es que me parece imposible. Con las personas de derechas me pasa igual, que les gustan las opresiones cuando les benefician. Y a mí me parece que eso es lo contrario que ser feminista.

Su charla se titula 'Feminismo como autodefensa'. ¿Por qué ese nombre?

El sistema patriarcal es violento con nosotras y nos explota, nos obliga a trabajar gratis en casa a cambio de un mal llamado amor, nos paga menos por el trabajo remunerado y en peores condiciones, nos explota sexualmente y en todos los ámbitos... Entonces, nos estamos organizando para defendernos de manera colectiva. Ni estás loca, ni eres rara, ni te pasa nada extraño… Eres consciente de tu opresión y te organizas con tus hermanas, compañeras y amigas para combatir esa explotación de manera colectiva, que es la única manera de combatir la explotación.

¿El feminismo está de moda?

Suelo decir que de moda está el animal print. El feminismo está ocupando un espacio en la hegemonía que, gracias al movimiento feminista, ocupa ahora y antes no ocupaba. Ha habido un despertar colectivo muy masivo que estamos articulando y aprendiendo a gestionar. Pero no está de moda porque una feminista es una persona molesta que cuestiona las estructuras. Una moda es pasajera y sin embargo esto no lo acaba nadie.

Según una encuesta de hace pocos días, Vox continúa creciendo en votos. ¿Esto rompe con la idea de que cada vez somos más conscientes, por ejemplo, de la importancia de la lucha feminista?

Históricamente cada vez que ha habido un avance en derechos y, especialmente en los derechos de las mujeres, ha habido una reacción de quienes ven peligrar sus privilegios. Quienes tienen privilegios saben que los tienen a costa de los derechos de otras personas, entonces la gente que tiene privilegios está cómoda en ellos, pero cuando ve a quienes están oprimidos conquistar derechos, sienten que sus privilegios están amenazados.

El perfil de votante de la extrema derecha en España está muy marcado y son en su mayoría hombres que están cómodos en ocupar una situación de privilegio que saben que no se merecen. Les preocupa que nosotras queramos que todas las personas tengamos los mismos derechos y oportunidades porque eso pone sus privilegios en peligro. Pero están más asustados que antes y eso demuestra que somos cada vez más y cada vez mejor.

¿Y qué le diría a Rocío Monasterio si la tuviese delante?

Pues lo primero que no firme obras sin licencia. Y después que creo que ella ha elegido -como otras mujeres que están en posiciones de poder desde las derechas- una estrategia de supervivencia. Ella sabe que está oprimida, pero en vez de combatir al sistema, ha decidido ser una lacaya de él para que le den unas miguitas. Y ahí está con sus miguitas. Pero nosotras no queremos miguitas, queremos compartir el pastel de manera equitativa con todo el mundo.

¿Siempre tuvo unas convicciones tan claras sobre la igualdad entre hombres y mujeres?

No, qué va. Imagínate... Yo soy una niña que fue educada en un colegio de monjas, y que me creí -porque era lo que nos imponían creernos- la feminidad y que si cumplía con mi papel el sistema me iba a premiar. Esto las mujeres de más de 80 años han logrado entenderlo con la experiencia vital de ver que el sistema no tiene premio, y las feministas, sin embargo, nos ahorramos unos cuantos años entendiendo que este sistema nos necesita oprimidas y fingiendo que somos felices. Y a mí lo de fingir me salía mal, entonces entendí que el feminismo era el espacio en el que me daban herramientas para comprender todos mis malestares, que no eran míos, sino sistémicos.

¿El succionador de clítoris ha supuesto una revolución para la sexualidad femenina? ¿O es una trampa del capitalismo como se preguntaban recientemente desde un colectivo feminista cántabro?

Le tengo mucho respeto a la palabra revolución, y una revolución es una lucha colectiva articulada políticamente y puesta en la calle. Por lo que un juguete sexual difícilmente va a hacer una revolución, pero creo que ha puesto sobre la mesa -y sobre la cama- la sexualidad de las mujeres. Y creo que esta no tiene nada que ver con la penetración. Así que considero que se ha montado tanto revuelo con el succionador de clítoris porque deja muy claro que nosotras no necesitamos en absoluto la penetración para disfrutar, y eso a muchos les ha puesto nerviosos. Así todo, creo que puede sentar muy bien, y además entiendo que teniendo muchos orgasmos estás más feliz y más preparada para la lucha colectiva. Sobre la trampa del capitalismo, esta es el matrimonio heterosexual, que es el espacio en el que son asesinadas muchas mujeres en España, o el amor romántico heteronormativo. El succionador de clítoris es un aparato para correrse a gusto, a la que le guste y a la que le apetezca.

¿Cuántos años tardaremos en superar el machismo?

Ojalá pudiéramos medirlo en esos términos, pero estamos viendo caer estructuras patriarcales cada día. Fíjate en qué pocos años se está dando un vuelco, por ejemplo, a la Justicia, que por fin está entendiendo que tiene que tener una perspectiva de género para no reproducir las desigualdades. Yo no me lo pondría en términos cuantitativos, eso sí que es bastante capitalista. Me lo pondría en términos de mirar hacia atrás y ver en qué pocos años hemos conseguido cambios que no tienen marcha atrás. Ser feminista en 2020 tiene la suerte -que no es suerte sino fruto del trabajo colectivo- de mirar hacia atrás y ver con una perspectiva de pocos años que ha habido cambios muy sustanciales. Pues imagínate lo que vamos a poder hacer de ahora en adelante...

¿Cuál será la prueba irrefutable de que lo hemos superado?

Habremos superado el machismo el día que no sintamos miedo por la calle. Y el día que haya tantas mujeres mediocres e inútiles como hombres mediocres e inútiles ocupando puestos de decisión y responsabilidad.

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