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Una de cada tres cántabras ha sido víctima de acoso sexual a lo largo de su vida

La franja de edad en la que más prolifera el acoso oscila entre los 18 y los 24 años.

Una de cada tres cántabras ha sido víctima de acoso sexual a lo largo de su vida, según recoge la macroencuesta de la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, que acaba de hacerse pública con datos de 2019. El informe, que es la radiografía más exacta que se realiza en España cada cuatro años, ha sido confeccionado sobre la base de 9.568 encuestas en todo el país, de las que 401 se han realizado en Cantabria. Las respuestas de las cántabras de más de 16 años a las que se ha encuestado arroja un porcentaje del 34,1% en cuanto a ser víctima de acoso sexual en algún momento de su vida. El 11% de las encuestadas, por otra parte, ha declarado haber sido víctima de violencia física o sexual en algún momento.

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El estudio evalúa varios tipos de violencia ejercidos sobre la mujer: desde la física y sexual, hasta la psicológica emocional, pasando por la psicológica de control y la económica. De los resultados extraídos de la macroencuesta se deduce que, junto a la violencia física o sexual citada, el 17,9% de las mujeres ha sufrido violencia psicológica de tipo emocional, un 21,3% ha sido sometida a un control de sus relaciones, y el 9,9% se ha visto coaccionada en materia económica, desde la asignación de recursos hasta la toma de decisiones de esta índole. Si se agrupa toda esta casuística, el dato resultante es que el 37,9% de las mujeres ha sido víctima de alguno de estos tipos de violencia, si no de varios, a lo largo de su vida.

Acoso reiterado

Los datos de la macroencuesta arrojan resultados tanto nacionales como autonómicos. Se ha precisado y ampliado el objeto de estudio con respecto a anteriores ediciones de muestreo y evalúa todo tipo de violencia ejercida sobre la mujer, desde las miradas insistentes o lascivas hasta la violación y las agresiones físicas. Un punto de interés que se evalúa es el denominado 'stalking' o acoso reiterado, del que dicen haber sido objeto el 15% de las encuestadas en Cantabria. Se trata de un acoso realizado insistentemente por conocidos o amistades del entorno de la víctima preferentemente, aunque la tipología es amplia.

El acoso guarda múltiples facetas: mensajes no deseados, llamadas, emails, cartas, regalos, contactos obscenos, merodeadores, espionaje y seguimiento, daño intencionado en las cosas, publicación de fotos íntimas, contactos inapropiados o propuestas sexuales en internet y redes sociales. La panoplia de casos es amplia.

Si el 34,1% de las cántabras reconocieron haber sido víctimas de acoso a lo largo de su vida, un 8,6% precisó el dato y concretó que había tenido una experiencia de este tipo en los 12 meses anteriores a ser cuestionada. Comparado con los datos nacionales, las cifras de Cantabria son más bajas. Se estima que el 40,4% de las españolas ha sido víctima de acoso en algún momento y el 10,2% en el último año. La franja de edad en la que más prolifera el acoso oscila entre los 18 y los 24 años.

El estudio aborda el ejercicio de la violencia dentro y fuera de la pareja. Así, el 15,5% de las cántabras ha sufrido violencia física al menos una vez en su vida fuera del ámbito de la pareja, mientras que el 6,7% ha sido víctima de violencia sexual. Dentro de la pareja, el 5,5% ha sido víctima de violencia psicológica de control en los últimos 12 meses. En términos globales, y a lo largo de un año, el 9,3%, de las mujeres, prácticamente una de cada diez cántabras, declara haber sido objeto de algún tipo de violencia.

Secuelas

La violencia ejercida tiene un corolario de secuelas físicas y mentales. Se estima, según los datos de la macroencuesta, que tras sufrir una violación es frecuente medicarse con antidepresivos y ansiolíticos, así como tener pensamientos suicidas. Los datos son apabullantes. Prácticamente la mitad de las mujeres víctimas de violencia física o sexual caen en depresión y padecen ansiedad, trastorno del sueño o de la alimentación. El 61% pierde autoestima y el 50% viven experiencias de desesperación. El 12,3% desarrolla pensamientos sucias. El 24% de las mujeres ha tomado medicación tras ser víctima de violencia.

Asimismo, los datos de la macroencuesta no guardan concordancia con las denuncias, ya que sólo el 11% de las víctimas sexuales lleva su caso a un tribunal. Una amiga, la madre o una hermana son, por este orden, los depositarios de sus confidencias y entre los agresores, fuera del ámbito de la pareja, predominan los amigos, familiares (ni padre ni hermano), vecinos, conocidos y, por último, desconocidos.

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Publicado el
20 de septiembre de 2020 - 20:54 h

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