Ciudad Real, los datos-espejo de la “preocupante” despoblación en Castilla-La Mancha

En 2018, la provincia de Ciudad Real tenía una media de 25,2 habitantes por kilómetro cuadrado, un dato por debajo de todos los promedios de densidad poblacional de las comunidades autónomas españolas. Además, el 56% de la superficie contiene menos de 10 habitantes/ km2 y el 63% de los municipios están por debajo de los 2.000 habitantes.

Otro dato es que el 76% de las localidades ha perdido población entre 1997 y 2017 y los municipios de menos de 2.000 habitantes muestran una tendencia claramente decreciente. La peor parte se la llevan numerosas áreas occidentales, meridionales y surorientales de la provincia cuyas densidades de población no superan los 8 habitantes por kilómetro cuadrado, un indicador que la Unión Europea usa para designar áreas de “muy baja densidad de población”.

Así lo refleja un estudio que analiza el fenómeno de la despoblación en la provincia de Ciudad Real y que han realizado los profesores Francisco Ruiz González del Departamento de Tecnologías y Sistemas de Información y Ángel Raúl Ruiz Pulpón del Departamento de Geografía y Ordenación del Territorio de la Universidad de Castilla-La Mancha en colaboración con la Diputación de Ciudad Real y la Red Castellano-Manchega de Desarrollo Rural (RECAMDER).

El objetivo es realizar un diagnóstico en profundidad de este proceso a corto, medio y largo plazo y su importancia radica, entre otras cosas, en el hecho de ya en febrero el Parlamento Europeo dio luz verde a que la despoblación sea criterio determinante a la hora de repartir los fondos de cohesión del periodo 2021-2027 para municipios con menos de 12,5 habitantes por kilómetro cuadrado.

Los casos “extremos” de Navas de Estena y Valdemanco del Esteras

Si nos fijamos en el periodo 2012-2017, el informe destaca los casos “extremos” de Navas de Estena y Valdemanco del Esteras, con porcentajes que superan el -5% y el -4% de bajada anual de su población. Solo ocho municipios, localizados mayormente en el área de influencia de Ciudad Real capital, no han perdido población.

La situación, añade el estudio, es especialmente preocupante en las comarcas meridionales, concretamente el Campo de Montiel y occidentales (Montes Norte), tal y como viene denunciando la plataforma ciudadana ‘Paisanos de Sancho’, vinculada al movimiento ‘La España Vaciada’.

Una elevada mortalidad: el caso de Almuradiel

No ayuda tampoco la crisis de natalidad que vive la provincia y la elevada mortalidad, en ambos casos con datos por encima de las medias regional y nacional, respectivamente.

En este terreno destaca el caso de Almuradiel que alcanza el 28,3 por mil de mortalidad demedia en los últimos 20 años. Un indicador, dice el estudio, “muy por encima de las medias obtenidas en países en vías de desarrollo con riesgos de pandemia”.

O el caso de los cuatro municipios de la provincia con menos de 200 habitantes donde sólo han contabilizado 15 nacimientos entre 2012 y 2017, ningún matrimonio y un 21,4 por mil de mortalidad.

Las “oportunidades” del envejecimiento demográfico

En Ciudad Real, el grupo de edad de más de 65 años ya suponía casi un quinto (19,6%) de la población de la provincia en 2017. Un envejecimiento demográfico que, dicen los expertos, necesitará de medidas dedicadas a la ampliación del sistema público de pensiones y a la mejora de los sistemas de atención geriátrica.

Pero, por otro lado, se apuntan “nuevas oportunidades sociales y económicas” derivadas de un mayor número de personas mayores: impulso para el campo de la investigación médica, las posibilidades económicas planteadas en el sector turístico y los nuevos roles que están asumiendo en una estructura familiar cada vez más amplia.

Estas oportunidades, no obstante, no son una realidad en una provincia en la que “falta de dinamización social y económica” en buena parte de su territorio lo que “aboca al envejecimiento”.

Los tres municipios con más envejecimiento de la provincia son Valdemanco del Esteras (53,4%), Navas de Estena (53,2%) y Fuenllana (46,3%). Y ni siquiera se encuentran en la misma zona geográfica por lo que el estudio concluye que “el envejecimiento es un fenómeno territorialmente generalizado”.

El papel de la inmigración y la “masculinización rural”

El estudio analiza no solo el tamaño de la población y su evolución sino la dispersión en el territorio, el movimiento natural y las migraciones. También aborda cuestiones socioeconómicas vinculadas a la agricultura, la renta, el empleo, las infraestructuras, las empresas o el nivel de estudios de la población, entre otras.

El documento explica que entre 1999 y 2005 se produjo una “masiva” llegada de población inmigrante que redujo la edad media de la población. Vinieron especialmente de Rumanía, Marruecos, Colombia y Bolivia. de la edad media. La desaceleración de la inmigración a partir de 2007 condicionó que la edad media volviera a subir y las bajas residenciales fueron “a la par”.

Se apunta, en este apartado, la importancia de la crisis económica en la atracción o no de población inmigrante y sus consecuencias sobre el saldo migratorio, que en la provincia de Ciudad Real ya empezaba a ser negativo en 2012. Y a esto, desde ese año se suma la emigración interna hacia otros lugares de España, en especial la Comunidad Valenciana y Madrid. Solo se salvan municipios de cierto tamaño demográfico que cuentan con una importante base agraria y cierta diversificación económica, como Valdepeñas, Socuéllamos y Tomelloso; y también el área de influencia de Ciudad Real capital.

Otra de las cuestiones que se confirman es el fenómeno conocido como de “masculinización rural”, debido a que quienes más se marchan son jóvenes y mujeres. La salida de población femenina obedece sobre todo a la división social del trabajo (las pymes en la gran ciudad ofertan empleos que demandan mano de obra femenina), la propiedad agraria que favorece la continuidad de actividad de los varones y la falta de oportunidades laborales para la mujer más allá de una finalidad estrictamente familiar y/o reproductiva.

¿Cómo está el nivel de despoblación según el municipio?

El estudio define siete tipos de municipios según el nivel de despoblamiento, pero para aquellos que presentan cifras negativas los profesores resaltan lo “preocupante” de su situación porque, abunda, “estas áreas ofrecen muy pocas posibilidades para el reemplazo generacional, abocándolas al despoblamiento a medio plazo”.

Y en concreto apuntan a la realidad migratoria de la población joven, y, en consecuencia, a la reducción de la fecundidad, a las elevadas tasas de paro y a la escasa presencia de personas con estudios universitarios.

-Municipios de decrecimiento fuerte

Ballesteros de Calatrava, Hinojosas de Calatrava, Navas de Estena, Los Pozuelos de Calatrava, Puebla del Príncipe, Solana del Pino, Valdemanco del Esteras y Villanueva de San Carlos.

-Municipios de decrecimiento moderado

Abenójar, Agudo, Alamillo, Albadalejo, Alcoba, Alcubillas, Aldea del Rey, Alhambra, Almadén, Almadenejos, Almedina, Almuradiel, Anchuras, Arroba de los Montes, Brazatortas, Cabezarrubias del Puerto, Calzada de Calatrava, Caracuel de Calatrava, Carrizosa, Chillón, Cózar, Fontanarejo, Fuencaliente, Fuenllana, Granátula de Calatrava, Guadalmez, Mestanza, Montiel, Navalpino, Saceruela, San Lorenzo de Calatrava, Santa Cruz de los Cáñamos, Terrinches, Torre de Juan Abad, Villahermosa, Villamanrique, Villanueva de la Fuente y Viso del Marqués.

-Municipios de decrecimiento débil

Alcolea de Calatrava, Almodóvar del Campo, Arenales de San Gregorio, Arenas de San Juan, Cabezarados, Castellar de Santiago, Corral de Calatrava, Los Cortijos, Fernán Caballero, Fuente El Fresno, Horcajo de los Montes, Las Labores, Luciana, Membrilla, Piedrabuena, Porzuna, Puebla de Don Rodrigo, Puerto Lápice, Puertollano, Retuerta del Bullaque, Ruidera, San Carlos del Valle, Santa Cruz de Mudela, Torrenueva, Valenzuela de Calatrava, Villamayor de Calatrava, Villanueva de los Infantes, Villar del Pozo y Villarta de San Juan.

-Municipios estancados

Llanos del Caudillo, Malagón, El Robledo y Torralba de Calatrava.

-Municipios de crecimiento débil

Alcázar de San Juan, Almagro, Argamasilla de Alba, Argamasilla de Calatrava, Bolaños de Calatrava, Campo de Criptana, Cañada de Calatrava, Carrión de Calatrava, Daimiel, Herencia, Manzanares, Moral de Calatrava, Pedro Muñoz, Picón, Socuéllamos, La Solana, Valdepeñas y Villarrubia de los Ojos.

-Municipios de crecimiento moderado

Ciudad Real, Pozuelo de Calatrava y Tomelloso.

-Municipios de crecimiento fuerte

Miguelturra y Poblete, ambos en el área de influencia de Ciudad Real capital.

El estudio parte de los datos del periodo 1997-2017 pero también poniendo el foco en lo que ocurría en el año 1900 y sus autores buscan que pueda “servir de herramienta” en la toma de decisiones a la hora de combatir la despoblación en la provincia de Ciudad Real.

Se apunta a la “necesidad” de diseñar “estrategias integrales de desarrollo territorial que permitan la fijación de la población” y sugieren, entre otras cosas renovar la imagen del medio rural para que se proyecte la idea de que es un “lugar adecuado para poder vivir dignamente”.

En realidad, el análisis realizado en Ciudad Real es solo el reflejo de lo que ocurre en el resto de la región. Castilla-La Mancha se encuentra en la última posición nacional en cuando a densidad demográfica (25,51 habitantes por km2), seguida muy de cerca por Castilla y León (25,57 habitantes/km2), Extremadura (25,77 habitantes/km2) y Aragón (27,43 habitantes/km2), evidenciando la dispersión demográfica de la España Interior.