El agua: prioridad política
El invierno está siendo, excepcionalmente, lluvioso, con nevadas en cotas bajas y episodios concatenados de temporales que, esta vez sí, han desafiado el dominio, casi perenne, del anticiclón de las Azores, responsable de los habituales períodos de escasas precipitaciones que sufrimos en nuestro país. También en la cuenca del Guadiana, río que vertebra, en su curso alto y medio, gran parte del territorio de Castilla-La Mancha.
Valgan algunos datos para comprobar esta situación excepcional. Desde el 1 de enero, en el observatorio de Ciudad Real se han acumulado 240 litros/m2, casi tres veces más que la mediana del período 1991-2020. En Cuenca, el dato es de cerca de 250 litros/m2, frente a una mediana de 75 litros/m2. En el alto Guadiana, en Ossa de Montiel, en las Lagunas de Ruidera, en enero, cayeron 90 litros/m2, y en febrero, 140, cifras extraordinarias para estos meses del año.
Como consecuencia, los embalses de la cuenca del Guadiana se encuentran (a 16 de febrero) al 90% de su capacidad, acumulando 8.550 hm3, frente al 48% de hace un año, o al 44% de la media de los últimos diez años.
Esta situación, enormemente positiva, es excelente para tratar con sosiego algunas cuestiones pendientes. La puesta en marcha de los caudales ecológicos del Tajo -con los embalses de cabecera en una situación excepcional en cuanto a agua almacenada-, avalada de manera reiterada por el Tribunal Supremo, es una de ellas. El desarrollo de todos los ramales del sistema de abastecimiento a la Llanura Manchega es otra. No se trata de asuntos sin importancia. Todo lo contrario. La aplicación de la prioridad de la cuenca cedente frente a la receptora, en su caso, o del consumo de boca o el estado ambiental de la cuenca -superficial o subterránea-, frente a otros usos, no son negociables.
Si Castilla-La Mancha tiene ante sí una prioridad política, esta debe ser impulsar el desarrollo de su territorio para lo que la garantía de acceso al agua es fundamental. Esto es especialmente relevante para los habitantes de la Mancha, una comarca natural muy extensa de nuestra tierra, en la que viven más de medio millón de habitantes, y donde se desarrolla una pujante agricultura e industria agroalimentaria, que sigue suponiendo el motor de la región.
Aprovechemos, pues, este buen momento en cuanto a la disponibilidad de agua, para hablar tranquilamente. Y acordar y avanzar. Por el bien de nuestra tierra.
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